jueves, 23 de abril de 2015

ACERCARNOS Y CONOCERNOS - José Antonio Pagola


ACERCARNOS Y CONOCERNOS - José Antonio Pagola

Cuando entre los primeros cristianos comenzaron los conflictos y disensiones entre grupos y líderes diferentes, alguien sintió la necesidad de recordar que, en la comunidad de Jesús, solo él es el Pastor bueno. No un pastor más, sino el auténtico, el verdadero, el modelo a seguir por todos.

Esta bella imagen de Jesús, Pastor bueno, es una llamada a la conversión, dirigida a quienes reivindican el título de «pastores» en la comunidad cristiana. El pastor que se parece a Jesús, solo piensa en sus ovejas, no «huye» ante los problemas, no las «abandona». Al contrario, está junto a ellas, las defiende, se desvive por ellas, «expone su vida» buscando su bien.

Al mismo tiempo, esta imagen es una llamada a la comunión fraterna entre todos. El Buen Pastor «conoce» a sus ovejas y las ovejas le «conocen» a él. Solo desde esta cercanía estrecha, desde este conocimiento mutuo y esta comunión de corazón, el Buen Pastor comparte su vida con las ovejas. Hacia esta comunión y mutuo conocimiento hemos de caminar también hoy en la Iglesia.

En estos momentos no fáciles para la fe, necesitamos como nunca aunar fuerzas, buscar juntos criterios evangélicos y líneas maestras de actuación para saber en qué dirección hemos de caminar de manera creativa hacia el futuro.

Sin embargo, no es esto lo que está sucediendo. Se hacen algunas llamadas convencionales a vivir en comunión, pero no estamos dando pasos para crear un clima de escucha mutua y diálogo. Al contrario, crecen las descalificaciones y disensiones entre obispos y teólogos; entre teólogos de diferentes tendencias; entre movimientos y comunidades de diverso signo; entre grupos y «blogs» de todo género...

Pero, tal vez, lo más triste es ver cómo sigue creciendo el distanciamiento entre la jerarquía y el pueblo cristiano. Se diría que viven dos mundos diferentes.

En muchos lugares los «pastores» y las «ovejas» apenas se conocen. A muchos obispos no les resulta fácil sintonizar con las necesidades reales de los creyentes, para ofrecerles la orientación y el aliento que necesitan. A muchos fieles les resulta difícil sentir afecto e interés hacia unos pastores a los que ven alejados de sus problemas.

Solo creyentes, llenos del Espíritu del Buen Pastor, pueden ayudarnos a crear el clima de acercamiento, mutua escucha, respeto recíproco y diálogo humilde que tanto necesitamos.

PASTOR DE TU PUEBLO
Escrito por  Florentino Ulibarri

Pastor de tu pueblo,
Tú nos guiaste por mesetas montes y cañadas,
con paciencia, ternura y sabiduría,
como los viejos pastores guían sus rebaños.

Hoy estamos desorientados y sin sueños.
¿Por qué no vienes a estar con nosotros un rato?
¿Por qué no nos sacas de estos apriscos vanos?
¿Por qué sigues sentado en tu trono de nubes?

Andamos errantes por campos agostados
sorbiendo el polvo y nuestro llanto;
nos flaquean el ánimo y las fuerza
y no encontramos un lugar de descanso.

Hemos perdido el horizonte que nos señalaste
y somos víctimas de nuestros miedos,
de nuestros anhelos frustrados en el camino,
de nuestros egoísmos y laberintos diarios.

Pero somos los mismos que sacaste de la esclavitud,
que guiaste y acompañaste por el desierto
y después invitaste a vivir en todos los rincones
y países que tú amas, cuidas y mantienes.

Crecimos como las estrellas del cielo.
Llegamos hasta los confines de la tierra.
Nos hicimos presentes en todos los continentes,
y ahora estamos aletargados, encogidos, con miedo.

Nos dijiste que éramos tu rebaño escogido,
tu pueblo, tu iglesia, tus hermanos...,
y nos hemos convertido en el cachondeo diario
de quienes caminan a nuestro lado.

Tú, que eres buen pastor, con entrañas y corazón...
Tú, que conoces a los tuyos por su nombre...
Tú, que los defiendes de lobos y otros peligros...
Tú, que prometiste darnos vida siempre...

¡Sílbanos tus alegres canciones que motivan,
llévanos por tus caminos preferidos,
condúcenos a los pastos que alimentan
y a las fuentes refrescantes que Tú conoces.

¡Muéstranos tu rostro alegre y luminoso,
como el sol nos ofrece generoso el suyo!
¡Guíanos, en estos tiempos de duda e incertidumbre,
con paciencia, ternura y sabiduría!

¡Reúnenos,
cúranos,
defiéndenos
y danos tu Espíritu!





TODA LA VIDA AL SERVICIO DE LOS DEMÁS
Escrito por  Fray Marcos
Jn 10, 11-18

El texto que acabamos de leer está enmarcado en un contexto más amplio de polémica entre Jesús y los judíos (fariseos), después de la curación del ciego de nacimiento. Quien no entra por la puerta, es ladrón y bandido. Quien no es dueño de las ovejas, sino asalariado, no está dispuesto a dar la vida por ellas. No se trata de una propuesta anodina sino de una denuncia en toda regla. Todo poder que no se pone al servicio del pueblo es contrario a Dios. Hemos abandonado los relatos pascuales, pero no nos salimos del tema pascual. El único mandato que Jesús recibe del Padre es dar Vida.

No es verosímil que Jesús se declarara pastor de nadie. Este evangelio se escribió setenta años después de morir Jesús y nos cuenta no lo que dijo sino lo que aquellos cristianos pensaban de Jesús. Ellos sí se sentían dirigidos por Jesús e intentaban seguir sus directrices. En el AT el título se aplicaba a Dios o a los dirigentes. En tiempo de Jesús, el pastor era, casi siempre, el dueño de un pequeño número de ovejas, a las que cuidaba como si fueran miembros de la familia, incluso, cobijándolas bajo el mismo techo, llamándolas por su nombre propio. Es natural que así fuera, porque de ellas dependía el sustento de la familia.

La figura del pastor modelo está en contraposición con la figura del mercenario. El pastor que es dueño de las ovejas, actúa por amor y no le importa arriesgar su propia persona para defenderlas de cualquier peligro. El mercenario actúa por dinero, las ovejas le traen sin cuidado. En (4 Esd 5,18) dice: "No nos abandones como un pastor su rebaño en poder de lobos dañinos". La figura del lobo está en paralelo con la del ladrón y bandido, (de la que habla un poco más arriba) que arrebata y dispersa. Precisamente lo contrario de lo que hace Jesús, reunir las ovejas dispersas (11,52)

La imagen del pastor fue muy utilizada en el AT. Se aplicó a los dirigentes, muchas veces para llamar la atención de que no cumplían con su deber de cuidar como debían del pueblo. También se aplicó al mismo Dios que, cansado de los malos pastores, terminaría por apacentar Él mismo a su rebaño. La única idea original de Jn es la de dar la vida por las ovejas. Seguramente es una interpretación de la vida y muerte de Jesús como servicio a los hombres. Hay que recordar una vez más, que no se trata de un discurso de Jesús, sino de una manera de trasmitir lo que los cristianos de aquella comunidad pensaban sobre él.

Yo soy el buen pastor. No se trata de resaltar el carácter de bondad o dulzura. La traducción oficial devalúa la expresión. "Bueno" en griego, sería (agathos). (Kalos) significa bello, ideal, excelente, único en su género. Denota perfección suma. No se dice sólo de las personas (el vino en la boda de Caná (2,10). Pastores "buenos", puede haber muchos. Pastor ideal sólo puede haber uno. El tomar el evangelio que acabamos de oír como excusa para hablar de los obispos y de los sacerdotes como pastores, no tiene ni pies ni cabeza. La tarea de los dirigentes no tiene nada que ver con lo que nos quiere decir el evangelio.

El buen pastor se entrega él mismo por las ovejas. La vida (psukhên) se identifica con la persona. En griego existen tres palabras para designar vida: "bios", "zoê") y "psukhê". No significan exactamente lo mismo, y por eso pueden causar confusión. Psukhên significa persona, es decir, capacidad de sentimientos y afectos. "Tithesin" no significa dar, sino poner, o mejor, exponer, arriesgar. Como pastor excelente, Jesús pone su persona al servicio de los demás durante toda la vida. Jesús se desvive por los demás. Dice el DRAE: desvivirse: Mostrar incesante y vivo interés, solicitud o amor por una persona.

Es exactamente lo que queremos decir aquí de Jesús. La entrega de la vida física, es la manifestación extrema de su continua entrega durante su vida. Quien no ama hasta dar la vida no es auténtico pastor. El máximo don de sí es la comunica­ción plena de lo que él es. No se trata de que, por su muerte, se nos conceda algo venido de fuera. Se trata de que su Vida, puesta al servicio de todos, prende y se desarrolla en los demás. Darnos sin límites, será la prueba de que su Vida está en nosotros.

Conozco a las mías y las mías me conocen.  No se trata de un conocimiento a través de los sentidos o de la razón. En el AT el conocimiento y el amor van siempre juntos. Ese conocimiento mutuo es una relación íntima, por la participa­ción del Espíritu. Esta reciprocidad nos lanza a años luz de la simple imagen de oveja y pastor. Este mutuo conocimiento-a­mor, lo compara con el que existe entre Jesús y el Padre. La comunidad de Jesús no es una filiación externa, sino una experiencia-vivencia de amor. No se trata de la pertenencia a una institución, sino de la unidad de ser y acción en el mismo Espíritu. El descubrimiento vivencial del amor de Dios al hombre lleva a dar la vida.

Tengo otras ovejas que no son de este atrio. Sitúa Jn su evangelio en el amplio contexto de la creación. De ahí deduce la visión universalista de la misión de Jesús. Los supuestos privilegios del pueblo de Israel, desaparecen. Ya en el prólogo habla de la "luz que ilumina a todo hombre". Nada que ver con creernos elegidos o pensar en un Dios propiedad exclusiva nuestra. Todas las religiones han caído en esa trampa; la nuestra ha sido la más exagerada en esa reivindicación de una exclusividad de Dios. "Fuera de la Iglesia no hay salvación". Aún hoy, la idea que tenemos de ecumenismo es raquítica; unirnos todos los que creemos en Cristo. ¿Para hacer frente a los adversarios de una manera más eficaz?

Un solo rebaño, un solo pastor. La ausencia de conjunción "y" o preposición "con" entre los dos términos, indica que la relación entre Jesús y el rebaño no es de yuxtaposición ni de compañía. Jesús como fuente de Vida es el aglutinante que constituye la comunidad como tal. No puede ser encerrada en institución alguna, ni nacional ni cultural ni religiosa. Su base es la naturaleza del hombre acabado por el Espíritu que da cohesión y unidad interior. Jesús no ha creado un corral (la Iglesia) donde meter sus ovejas, todos los hombres forman parte de su rebaño. Esto seguimos sin entenderlo, después de dos mil años.

La disposición a dar Vida, empalma estos relatos con el tiempo de Pascua que estamos celebrando. La raíz de la experien­cia pascual es que Jesús sigue vivo y comunica Vida a la comunidad. Como los primeros cristianos, nosotros tenemos la misma posibilidad de hacer nuestra esa Vida. Se trata de la misma Vida de Dios, de su amor que se nos entrega incondicionalmente. "El Padre que vive me ha enviado y  yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí". El que me come, quiere decir el que me hace suyo, el que se identifica con mi manera de ser, de pensar, de actuar, de vivir. Si Jesús es pan de Vida, no es porque lo podemos comer a él, sino porque nos capacita para dejarnos comer.

En la medida en que cada uno de nosotros hayamos hecho nuestra esa Vida, estaremos dispuestos a desvivirnos por los demás. Como la vida biológica, esta Vida es un "movimiento desde dentro". El salir de sí mismo e ir a los demás para potenciar su misma Vida, no debe depender de las circunstancias; es un movimiento que tiene su origen es esa misma Vida que se me ha comunicado y que no tiene más remedio que manifestarse en la entrega a lo otros, sin ninguna clase de distinción. El amor que nos pidió Jesús, está reñido con cualquier clase de acepción de personas. No estamos acostumbrados a tener este detalle en cuanta, y así creemos que es amor lo que no es más que recíproco interés o simpatía visceral.

Amar y servir al que me ama y sirve, no es garantía ninguna del amor cristiano. El ayudar al que puede ayudarte y ser amable con la persona que puedo necesitar, no es más que un sutil despliegue de egoísmo. Si no atendemos a este detalle en nuestras relaciones con los demás, fácilmente podemos creernos en la cima del cristianismo, simplemente porque somos capaces de sacrificarnos por aquellos de los que dependemos.

Meditación-contemplación

"Yo doy mi vida por las ovejas".
Trata de descubrir el verdadero sentido de esta frase.
No se trata de dar la vida muriendo,
Sino de poner toda tu vida al servicio de los demás.
.......................

Solo lo que se da, se gana.
Todo lo que se guarda, se pierde.
Si te empañas en salvaguardar a toda costa tu vida,
Habrás desperdiciado tu existencia.
...................

Nadie va a exigirte que entregues tu vida muriendo.
Pero, de tu vida solo permanecerá lo que entregues.
No pienses en grandes sacrificios y renuncias.
Date poco a poco en las cosas más sencillas de cada día.
...................

Fray Marcos





PASADO, PRESENTE Y FUTURO
Escrito por  José Luís Sicre

En los domingos anteriores se han recordado diversas apariciones de Jesús resucitado. A partir de este domingo y hasta la Ascensión las lecturas del evangelio, tomadas siempre del evangelio de san Juan, se centrarán en diversos aspectos de la relación entre Jesús y el cristiano: buen pastor, vid y sarmientos, mandamiento nuevo, oración sacerdotal.

No es fácil encontrar una relación entre las tres lecturas de hoy porque se usan imágenes muy distintas: piedra angular para hablar de Jesús (1 lectura); padre e hijos para hablar de Dios y nosotros (2ª lectura); pastor y rebaño, para hablar de Jesús y nosotros (evangelio). Buscando una relación entre ellas la vería en el ritmo del tiempo de Jesús y de nosotros.

Pasado y presente de Jesús (Hechos de los apóstoles 4,8-12)

Se supone conocido el relato anterior. Pedro y Juan suben al templo para la oración de media tarde y en la puerta Hermosa encuentran tendido a un lisiado que les pide limosna. Pedro lo agarra de la mano derecha, lo levanta y lo cura. Ante el asombro del pueblo, Pedro pronuncia un discurso en el que atribuye la curación a Jesús (este discurso se leyó en parte el domingo pasado, 3º del ciclo B). Los sacerdotes, el comisario del templo y los saduceos, se irritan al escuchar sus palabras y al día siguiente los convocan ante el Consejo y los interrogan. Para comprender la respuesta de Pedro debemos recordar que, para un judío, el nombre equivale a la persona. El nombre de Jesús es Jesús. En las pocas palabras que pronuncia Pedro se resume el pasado y el presente de Jesús. El pasado ofrece una imagen de él totalmente pasiva: no se recuerda su predicación ni sus milagros. Sólo se cuenta lo que hicieron con él las autoridades judías y Dios. Las autoridades lo rechazaron y crucificaron; Dios los resucitó y convirtió en piedra angular. De esto se deduce su situación presente: él es quien ha curado al lisiado, y el único que puede salvarnos a todos nosotros.

Presente y futuro del cristiano (1ª carta de Juan 3, 1-2)
La 1ª lectura habla del pasado y el presente de Jesús. Esta 2ª, de nuestro presente y nuestro futuro. El presente: somos hijos de Dios. El futuro: seremos semejantes a Dios. Cuando nace un niño siempre se buscan parecidos con el padre, la madre y otros miembros de la familia. Para el autor de la carta, nuestra semejanza  con Dios no es algo que se perciba ya desde ahora; se manifestará en el futuro. Pero eso no impide que seamos ya realmente hijos de Dios. Lástima que esto no se valore. Si fuéramos hijos de un deportista famoso o un cantante de moda, todos querrían hacerse una foto con nosotros.

Presente y futuro de Jesús (evangelio de Juan 10, 11-18)
La imagen del pastor era frecuente en el Antiguo Oriente para referirse al rey: simbolizaba la relación correcta con sus súbditos, que no debía ser despótica sino preocupada por su bienestar. Jesús se la aplica, pero llegando a un extremo que no se da entre los pastores: da la vida por sus ovejas. Es cierto que un pastor, a diferencia del asalariado, está dispuesto a luchar con el lobo para defender al rebaño. Pero no es normal que esté dispuesto a morir por sus ovejas. A tanto no llega. Jesús, en cambio, ve así su misión: dar la vida por ellas. No lo hace por obligación, forzado, sino libremente. Sabiendo que esa vida que entrega la podrá recuperar. Y esto tampoco puede hacerlo un pastor normal y corriente. Aunque el evangelio hable de Jesús como "el buen pastor" debería haber dicho: bueno y absolutamente excepcional. Este pasaje del evangelio concede también especial importancia al futuro de Jesús: a su labor con respecto a otras ovejas, a las que debe buscar para que haya un solo rebaño y un solo pastor. Es una referencia a las comunidades cristianas que se irían formando en países paganos y a todos nosotros.

Relacionando las tres lecturas, Jesús, buen pastor, nos ha salvado y nos ha conseguido el ser hijos de Dios. A nosotros nos corresponde escuchar su voz y agradecerle el don que nos ha hecho.

José Luis Sicre





DOS AÑOS DEL PAPA FRANCISCO

No pretendo hacer aquí un análisis detallado de los logros y pormenores de estos dos años del pontificado de Francisco, pero sí me gustaría subrayar aquellos aspectos que a mí más me han impactado como positivos y quizá subrayar también algunas cuestiones que me preocupan.

Destaco de él sobre todo, sus gestos. Un papa que habla más con sus hechos que con sus palabras. Ya lo decía Jesús: “por sus frutos lo conoceréis”. No se trata tanto de hablar muy bien y muy fino sobre muchas cuestiones de alta teología, sino acercarse a las personas con el lenguaje de los hechos.

De lo primero que hizo fue acercarse a Lampedusa, la isla donde han muerto miles de inmigrantes y donde se vive el drama de la inmigración.

Su opción por los más pobres con sus gestos: renunció a salir, una vez nombrado papa, con todos los capisallos habituales en esas solemnidades y se presentó con su sotana blanca, con una cruz sencilla. Apareció con zapatos usados, lejos de los recomendados por el protocolo. Usa un coche utilitario para desplazarse.

Abandonó la residencia habitual de los papas para irse a vivir a un apartamento de poco más de 70m2, comiendo como uno más, sentándose en las últimas filas de la iglesia para rezar… Últimamente ha instalado duchas y peluquería para los sin techo del Vaticano. Ha salido de viaje por países de la periferia del mundo y tiene proyectado visitar a varios países de Latinoamérica.

Su forma de contestar a los periodistas, tan cercano, tan natural, sin prisas, sin preguntas previamente acordadas, hablando de todos los temas…”¿Quién soy yo para condenar a los homosexuales”?, diría. O también cuando ha dicho que el tema del celibato opcional es un tema abierto en la Iglesia del que se puede hablar y opinar… Y que sigue teniéndolo en su agenda…Esa amistad con Clelia, la viuda del Obispo casado Jerónimo Podestá a quien seguía llamando por teléfono con frecuencia igual que hacía con otras amistades o con otras personas, como algunas de las víctimas de abusos sexuales del clero…

Sus gestos de cercanía, con los más necesitados, de cordialidad, de sencillez con todos, son continuos… Ha roto los moldes de lo que era el comportamiento hierático de los papas anteriores Juan Pablo II y Benedicto XVI. Nos recuerda a aquel papa bueno Juan XXIII. Ha condenado abiertamente este sistema que tiene una economía que mata.

Luego hay valoraciones importantes que hacerle en otros asuntos: su empeño por abrir la Iglesia a la colegialidad y no que el papa de Roma lo decida todo como un emperador. Es un asunto aún no resuelto, pero haberse rodeado de un equipo de 9 cardenales que le asesora ya es un paso, aunque veremos… Quiere afrontar uno de los grandes retos del Vaticano: renovar la curia. Un asunto enormemente espinoso.

También está dejando claro su no rotundo a la pederastia en el clero. Ya ordenó a un cardenal acusado de encubrir muchos casos de sacerdotes pederastas que no frecuentara más la Basílica del Vaticano. Y llamó personalmente por teléfono a una de las víctimas de la pederastia en Granada.

Pero lo más importante y donde los lobos del Vaticano le están esperando para atacarle a dentelladas, es cuando ha dicho que quiere poner las cuentas de la Iglesia adaptadas a la legislación vigente para que esté todo con transparencia. Ahí está lo más duro de su tarea. Porque cuando se pretende tocar el tema de las finanzas… ¡peligro! Ya ha habido antecedentes y sabemos qué consecuencias trajeron aquellos intentos: hasta suicidios. También cuando a Juan Pablo I lo encontraron muerto, se dijo que los papeles que tenía entre sus manos uno era sobre la reforma de la curia y otros sobre las reformas de las finanzas de la Iglesia…

Soy de los que piensa que Francisco, en cuanto ha empezado a tocar estos temas “candentes” se está jugando el pellejo. Así tal como suena. Intentarán que sus intentos no cuajen en nada y que fracase como otras veces. ¡Ojala me equivoque y pueda llevar a cabo su programa de reformas que tanto necesita la Iglesia!

Tengo mis dudas en otras cuestiones: si no le meterán más de un gol sus asesores en temas como nombramientos de obispos, o si los cambios que realmente necesita al Iglesia de acercamiento a los pobres, de cambio en las celebraciones litúrgicas, los cambios necesarios en temas como la moralidad, supresión de concordatos donde se busquen privilegios para la Iglesia, los cambios necesarios en los ministerios( curas casados, mujeres sacerdotes, nombramiento de nuevos ministerios desde las mismas comunidades cristianas …etc…) será capaz de impulsarlos.

Esperemos que sí. Deseo que aquella frase suya (de las primeras suyas como papa) “Cuánto me gustaría una iglesia pobre para los pobres!”, pueda ser una realidad. Para ello, nada mejor que la renuncia a tantas y tantas cuestiones que serían necesarias para que la Iglesia fuera realmente pobre: Renuncia al Vaticano, al poder como Jefe de Estado y sí a ser el vínculo de unidad de toda la iglesia como obispo de Roma viviendo con sencillez. Renuncia por tanto a todo poder: nuncios, personal diplomático etc…y venta de muchas de las propiedades de la Iglesia para darla los pobres…

¡Habría tanto que hacer! Pero en estos dos años creo que está haciendo bastante, aunque algunos desearíamos un ritmo más rápido en las reformas necesarias…

No quiero terminar sin decir que personalmente este papa me cae muy bien porque lo veo con actitudes evangélicas. También lo veo un hombre muy humano y cercano a la gente. Creo que sus gestos y también palabras son fruto de una vivencia del estilo de Jesús. Es un hombre que cree de verdad y lo transmite con su gestos y palabras. Así debe ser.

También pienso que todos los cristianos deberíamos de apoyarle y respaldarle para que los enemigos (que los tiene) se sientan en minoría frente a una gran mayoría que lo aplaudimos y seguimos. ¡Ojalá así sea!

También he de decir, que temo por su vida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).





El jesuita que hizo la transición eclesial
Pedro Miguel Lamet, SJ.

Hoy hubiera cumplido noventa años. Justo ayer nos ha dejado José María Martín Patino, el jesuita artífice de la Transición eclesial junto al que fue su alter ego y amigo del alma el cardenal Vicente Enrique y Tarancón. A la cabecera de su cama me dijo hace un par de días sin ocultar la emoción: “Fue el hombre de mi vida, un gran cardenal y un excelente amigo”. En Martín Patino depositó el entonces presidente de los obispos la confianza, de tal manera que los periodistas le llamábamos la “mano izquierda de Tarancón”.

Todavía ayer, en medio de terribles dolores, mostraba José María su reciedumbre de castellano sobrio y seguro de sus convicciones. La vida le había curtido desde niño. Hijo de maestros, que le hicieron amar la lectura, estaba orgulloso de ellos y de ser salmantino de Lumbrales, donde vivió sus primeras y duras  experiencias como la muerte de su  brillante hermano a los 22 años y  una perdigonada de dos cartuchos a medio metro sobre su hombro izquierdo, que le disparó un miliciano falangista que llevaba la escopeta cargada y   le destruyó la clavícula y la cabeza del húmero. Esta señal marcaría toda su vida. Vivió con profunda preocupación y angustia, los fusilamientos que llevaban a cabo los piquetes de Falange durante los primeros meses de la guerra.

Pensó en hacerse médico, pero acabó por tirarle más la Compañía de Jesús. Ya como estudiante jesuita estudió filología en la Universidad Civil de Salamanca. De allí siempre recordaba el influjo de Tovar para aprender a trabajar en equipo. Y de sus estudios de teología en un Frankfurt postbélico, su labor con los emigrantes españoles. En Alemania, haciendo ejercicios espirituales antes de ordenarse sacerdote experimentaría la gran llamada de su vida, que le caló hasta los huesos:”En la ciudad alemana de Ulm, al contemplar la catedral iluminada como una antorcha de fuego asentada sobre el monte cercano, que dominaba toda la ciudad,  sentí como un latigazo, que hizo estremecer todo mi espíritu. Fue un ramalazo que me dejó marcado para toda la vida (…), una llamada clara a tomar en serio la división entre vencedores y vencidos que pervive en la conciencia colectiva de los españoles. Entendí que debería ayudar, con todas mi fuerzas, a superar la memoria de la guerra civil y a reconocer los errores cometidos por ambo bandos”.

Y este objetivo marcará toda su vida. Taracón lo ficha, cuando era arzobispo de Oviedo, como especialista en liturgia para poner al día los textos del misal a la luz de la reforma del Concilio e implantar  la lengua vernácula con ayuda del famoso biblista Alonso Schoékel y Jimena Menéndez Pidal, la hija de medievalista.

Muerto su predecesor Morcillo, Tarancón vuelve a pensar en Patino como su más importante apoyo, lo que suscitó recelos, entre ellos del propio ministro de Exteriores López Bravo y de algunos sectores del clero. Pero el flamante arzobispo de Madrid, no solo no les hace caso, sino que lo encumbra a provicario de la archidiócesis, que era tanto como decir su factotum durante once años.”Vivíamos en conflicto permanente”, le oí decir un día a José María. Era el tiempo de las homilía multadas, del caso Añoveros, de la Asamblea Conjunta,  de la reuniones en el Paular entre teólogos y políticos, animadas por Patino. Pero sobre todo fueron eficaces los almuerzos que le preparaba una comunidad de benedictinas para facilitar el encuentro del cardenal con políticos como Suárez, Felipe González, Carrillo y otros tantos representantes de la izquierda como la derecha.

Pero sobre todo fue clave su intervención en la redacción de la famosa “homilía de la corona”, que coordinó del trabajo a varios destacados teólogos. Un momento que Patino consideraba providencial en su vida. Decía esta homilía entre otras cosas: “La Iglesia no patrocina  ninguna forma ni ideología política y si alguien utiliza su nombre para cubrir sus banderías, esta usurpándolo manifiestamente”.

“Pude también intervenir con cierto éxito  -confesaba este influyente jesuita- en la redacción de algunos artículos de la nueva Constitución, especialmente en el 16, que regula las relaciones del Estado con las confesiones religiosas como instituciones autónomas que seguirían manteniendo relaciones de cooperación. Ya en El Paular habíamos discutido largo sobre esta gran cuestión y hasta diseñado la fórmula que posteriormente propusieron los ponentes católicos de la Ponencia constitucional. No encontramos tanta facilidad en la redacción del artículo 32 que regula la libertad de enseñanza. Aquí los socialistas se habían ya mostrado muy duros al someter al Parlamento los llamados Acuerdos Parciales. El régimen de la enseñanza religiosa en la escuela pública todavía no se ha solucionado, tantos años después de aprobada la Carta Fundamental”.

Tras conseguir el logro de su vida, dar pasos hacia la reconciliación y liberado de su cargo eclesiástico, pensó en fundar algo para el consenso social y la pacificación de la sociedad española. Así nace la fundación Encuentro, un foro para el diálogo sobre los temas más candentes de nuestra democracia: desde los nacionalismos a la pobreza pasando por la educación, la corrupción y la modernización de la justicia, que ha sido recogidas en voluminosas memorias anuales.

Provisto de un carácter fuerte y dotes de mando, José María Martín Patino se ha muerto como quería, con las botas puestas. Dice en uno de sus últimos escritos: “Mi vida sigue siendo trepidante. No pocas veces llego a recibir la brisa del mar inmenso como si estuviera ya cerca de la desembocadura del río de la vida. Quisiera morir en plena actividad y esto se lo pido al Señor como una gracia especial. La prueba de una enfermedad terminal larga me aterra. Será lo que Dios, que me ha demostrado su paternidad en todo momento, me ofrezca como purificación o como premio. Tengo la seguridad de que al otro lado de la muerte voy a recibir un inmenso abrazo del Padre y de tantos jesuitas y amigos de todas las tendencias culturales y políticas que aquí me han brindado generosamente su amistad. La idea de la muerte amiga me acompaña casi constantemente y mis colaboradores se extrañan de que la mencione con tanta frecuencia”.

Hasta en las últimas semanas acudía a la oficina con intensos dolores. Nunca se rindió hasta el último momento. Decía que su opción fundamental era trabajar por los demás. Lo hizo también y profusamente a través de los medios de comunicación, como la radio, la televisión y sobre todo la prensa, particularmente El País. Y tenía como uno de sus valores más preciados la amistad. “Me veo a mi mismo como un hijo preferido del Dios misericordioso, que me dio unos padres santos cuyo ejemplo marcó mi vida y como un instrumento débil elegido para llevar adelante obras que yo en mi vida puede imaginar”. Quizás a la postre sea este su más cabal autorretrato.

Pedro Miguel Lamet, SJ.
(Publicado en El País de hoy)