jueves, 27 de noviembre de 2014

UNA IGLESIA DESPIERTA - José Antonio Pagola


UNA IGLESIA DESPIERTA - José Antonio Pagola
Mc 13, 33-37

Las primeras generaciones cristianas vivieron obsesionadas por la pronta venida de Jesús. El resucitado no podía tardar. Vivían tan atraídos por él que querían encontrarse de nuevo cuanto antes. Los problemas empezaron cuando vieron que el tiempo pasaba y la venida del Señor se demoraba.

Pronto se dieron cuenta de que esta tardanza encerraba un peligro mortal. Se podía apagar el primer ardor. Con el tiempo, aquellas pequeñas comunidades podían caer poco a poco en la indiferencia y el olvido. Les preocupaba una cosa: «Que, al llegar Cristo, nos encuentre dormidos».

La vigilancia se convirtió en la palabra clave. Los evangelios la repiten constantemente: «vigilad», «estad alerta», «vivid despiertos». Según Marcos, la orden de Jesús no es solo para los discípulos que le están escuchando. «Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: Velad». No es una llamada más. La orden es para todos sus seguidores de todos los tiempos.

Han pasado veinte siglos de cristianismo. ¿Qué ha sido de esta orden de Jesús? ¿Cómo vivimos los cristianos de hoy? ¿Seguimos despiertos? ¿Se mantiene viva nuestra fe o se ha ido apagando en la indiferencia y la mediocridad?

¿No vemos que la Iglesia necesita un corazón nuevo? ¿No sentimos la necesidad de sacudirnos la apatía y el autoengaño? ¿No vamos a despertar lo mejor que hay en la Iglesia? ¿No vamos a reavivar esa fe humilde y limpia de tantos creyentes sencillos?

¿No hemos de recuperar el rostro vivo de Jesús, que atrae, llama, interpela y despierta? ¿Cómo podemos seguir hablando, escribiendo y discutiendo tanto de Cristo, sin que su persona nos enamore y trasforme un poco más? ¿No nos damos cuenta de que una Iglesia "dormida" a la que Jesucristo no seduce ni toca el corazón, es una Iglesia sin futuro, que se irá apagando y envejeciendo por falta de vida?

¿No sentimos la necesidad de despertar e intensificar nuestra relación con él? ¿Quién como él puede liberar nuestro cristianismo de la inmovilidad, de la inercia, del peso del pasado, de la falta de creatividad? ¿Quién podrá contagiarnos su alegría? ¿Quién nos dará su fuerza creadora y su vitalidad?


PROGRAMA PARA ADVIENTO
Escrito por  Florentino Ulibarri

Salir
con los ojos bien abiertos,
ligero de peso y erguido,
libre y dispuesto.
Andar por las calles sin miedo,
otear el horizonte serenamente,
saludar y tocar a la gente.
Escuchar el rumor de la vida,
dejarse empapar por ella
y regalar cántaros de esperanza todos los días.
No dormirse en los laureles,
vigilar todo lo que acontece
y esperar día y noche al que viene.

Volver
con los pies polvorientos,
el corazón enternecido
y preñadas las entrañas.
Entrar alegre en su casa,
dejarse lavar y curar las llagas
y sentarse a comer en compañía.
Contar lo que me ha sucedido,
escuchar a todos como amigo
y cantar con voz humana sus alabanzas.
Permanecer largo tiempo en silencio
contemplando el misterio
y cuidando la vida que está floreciendo.

Eso es Adviento.
Esto es Adviento.



NO HAY QUE ESPERAR NADA SINO DESCUBRIR LO QUE YA TENEMOS
Escrito por  Fray Marcos
Mc 13, 33-37

Estamos en el día de Año Nuevo de la liturgia. Comenzamos con el Adviento, que no es solamente un tiempo litúrgico, sino toda una filosofía de vida. Se trata de una actitud vital que tiene que atravesar toda nuestra existencia. No habremos entendido el mensaje de Jesús, si no nos obliga a vivir en constante Adviento. Lo importante no es recordar la primera venida de Jesús; eso es solo el pretexto para descubrir que ya está aquí. Mucho menos prepararnos para la última, que solo es una gran metáfora (mitología). Lo verdaderamente importante es descubrir que está viniendo en este instante.

Todo el AT está atravesado por la promesa y por la espera. Durante dieciocho siglos, el pueblo judío ha vivido esperando que Dios cumpliera sus promesas. Dios les va prometiendo lo que ellos, en cada momento más ansían. A Abrahán, descendencia; a los esclavos en Egipto, libertad; a los hambrientos en el desierto, una tierra que mana leche y miel; cuando han conquistado Canaán, una nación fuerte y poderosa; cuando están en el Exilio, volver a su tierra; cuando destruyen el templo, reconstruirlo; etc., etc. En el AT siempre les promete cosas terrenas porque es lo único que ellos esperan. Jesús promete algo muy distinto. "He venido para que tengan vida y la tengan abundante."

Esta trayectoria del pueblo judío debería hacernos reflexionar. ¿Se trata de un Dios que durante dieciocho siglos les puso la zanahoria delante de las narices o el palo en el trasero, para hacerles caminar según su voluntad? Sería ridículo. Dios nunca hace promesas para el futuro, porque ni tiene nada que dar ni tiene futuro. Las promesas de Dios, son hechas por los profetas, como una estratagema para ayudar al pueblo a soportar momentos de adversidad, que ellos interpretaban como castigo por sus pecados. Nada de los que anunciaron los profetas, se cumplió en Jesús. Gracias a Dios, porque todos los textos están encaminados hacia una salvación de seguridades materiales. Pero podemos entender aquellas imágenes como metáforas de la verdadera salvación.

La clave del relato evangélico está en la actitud de los criados. Nos quiere decir que Dios está siempre viniendo. Él es el que viene. La humanidad vive un constante adviento, pero no por culpa de un Dios cicatero que se complace en hacer rabiar a la gente obligándole a infinitas esperas antes de darle lo que ansía. Estamos todavía en Adviento, porque estamos dormidos o soñando con logros superficiales, y no hemos afrontado con la debida seriedad la existencia. Todo lo que espero de fuera, lo tengo ya dentro.

Vigilad. Para verno solo se necesita tener los ojos abiertos, se necesita también luz. No se trata de contrarrestar el repentino y nefasto ataque de un ladrón. Se trata de estar despiertopara afrontar la vida con una conciencia lúcida. Se trata de vivir a tope una vida que puede transcurrir sin pena ni gloria. Si consumes tu vida dormido, no pasa nada. Esto es lo que tendría que aterrarme; que pueda transcurrir tu existencia sin desplegar las posibilidades de plenitud que te han dado. La alternativa no es salvación o condenación. Nadie te va a condenar. La alternativa es o plenitud humana o simple animalidad.

Pues no sabéis cuándo en el 'momento'. En griego hay dos palabras que traducimos al castellano por "tiempo": "kairos" y "chronos". Chonos significa el tiempo astronómico, relacionado con el movimiento de los cuerpos celestes. Kairos sería el tiempo psicológico. Significa el momento oportuno para tomar una decisión por parte del hombre. Por no tener en cuenta esta sencilla distinción, se han hecho interpretaciones descabelladas de la Escritura. En el evangelio que acabamos de leer, se habla de kairos, es decir del tiempo oportuno. Naturalmente que el hombre, como criatura material, se encuentra siempre en el chronos, pero lo verdaderamente importante para él es descubrir el kairos.

El punto clave de nuestra reflexión debe ser: ¿esperamos nosotros esa misma salvación que esperaban los judíos? Si es así, también nosotros hemos caído en la trampa. Jesús no puede ser nuestro salvador. La mejor prueba de que los primeros cristianos, verdaderos judíos, no estaban en la auténtica dinámica para entender a Jesús, es que no respondió a sus expectativas y creyeron necesaria una nueva venida. Esta vez sí, nos salvará de verdad, porque vendrá con "poder y gloria". ¿No os parece un poco ridículo? La médula de su mensaje es que la salvación que Dios nos ofrece, está en la entrega y el don total.

En las primeras comunidades se acuñó una frase, repetida hasta la saciedad en la liturgia: "Maranatha" (ven Señor Jesús). Vivieron la contradicción de una escatología realizada y otra futura. "Ya, pero todavía no". "Ya", por parte de Dios, que nos ha dado ya todo lo que necesitamos para esa salvación. Si no fuera así, se convertiría en un tirano. "Todavía no", por nuestra parte, porque seguimos esperando una salvación a nuestra medida y no hemos descubierto el alcance de la verdadera salvación, que ya poseemos. Aquí radica el sentido del Adviento. Porque "todavía no" ha llegado la verdadera salvación, tenemos que tratar de adelantar el "ya". Eso nunca lo conseguiremos, si permanecemos dormimos.

¿Cómo podremos seguir luchando con todas nuestras fuerzas por un mayor consumismo y a la vez convencernos de que la felicidad está en otra parte? Creo que es una tarea imposible. Descubrir esa trampa, sería estar despiertos. El ser humano sigue esperando una salvación que le venga de fuera, sea material, sea espiritual. Pero resulta que la verdadera salvación está dentro de cada uno. En realidad Jesús nos dijo que no teníamos nada que esperar, que el Reino de Dios estaba ya dentro de nosotros. En este mismo instante está viniendo. Si estamos dormidos, seguiremos esperando.

La falta de encuentro se debe a que nuestras expectativas van en una dirección equivocada. Esperamos un Dios que llegue desde fuera. Esperamos actuaciones espectaculares por parte de Dios. Esperamos una salvación que se me conceda como un salvoconducto, y eso no funciona. Da lo mismo que la espere aquí o para el más allá. Lo que depende de mí no lo puede hacer Dios ni lo puede hacer otro ser humano. Esta es la causa de nuestro fracaso. Seguimos esperando que otro haga lo que solo yo puedo hacer.

También la religión me ofrece salvación, pero solo puede salvarme de las ataduras que ella misma me ha colocado. Ninguna institución puede darme lo que ella no tiene. Dios es la salvación y ya está en mí. Lo que de Dios hay en mí es mi verdadero ser. No tengo que conseguir nada ni cambiar nada en mi auténtico ser, simplemente tengo que despertar y dejar de potenciar mi falso yo. Tengo que dejar de creer que soy lo que no soy. Esta vivencia me descentrará de mí mismo y me proyectará hacia los demás. Me identificaré con todo y con todos. Mi falso ser, mi individualidad se desvanece. Esa experiencia de salvación transformaría radicalmente mi comportamiento con los demás y con las cosas.

El verdadero problema está en la división que encontramos en nuestro ser. En cada uno de nosotros hay dos fieras luchando a muerte: Una es mi verdadero ser que es amor, armonía y paz; otra es mi falso yo que es egoísmo, soberbia, odio y venganza. ¿Cuál de los dos vencerá? Muy sencillo y lógico. Vencerá aquella a quien tú mismo alimentes.

Como los judíos, seguimos esperando una tierra que mane leche y miel; es decir mayor bienestar material, más riquezas, más seguridades de todo tipo, poder consumir más... Seguimos pegados a lo caduco, a lo transitorio, a lo terreno. No necesitamos para nada la verdadera salvación o, a lo máximo, para un más allá. Si no sientes necesidad no habrá verdadero deseo, y sin deseo no hay esperanza. Hoy ni los creyentes ni los ateos esperamos nada más allá de los bienes materiales. Dios sigue esperando.

Meditación-contemplación

"Despierta tú que duermes, y Cristo será tu luz".
Para ver se necesita tener los ojos bien abiertos,
pero también se necesita una buena luz.
De estas dos realidades tienes que preocuparte.
..................

No se trata de los ojos del cuerpo, sino los del "alma".
Curiosamente, no se puede ver desde dentro
si no tienes los ojos del cuerpo cerrados
y la razón aparcada, para que no se ocupe de los asuntos terrenos.
..................

La luz que puede ayudarte sí puede venir de fuera de ti.
La experiencia interior de los demás,
puede ser la mejor luz que ilumine tu vida.
Para nosotros, la experiencia de Jesús, será la mejor guía.
.......................

Fray Marcos



SÚPLICA, REALIDAD, VIGILANCIA
Escrito por  José Luís Sicre

¿Cuatro semanas para prepararnos a recordar el nacimiento de Jesús? No. El Adviento es más que eso. No se trata de recordar románticamente un hecho pasado, se trata de comprender a fondo lo ocurrido y prepararnos para el encuentro definitivo con el Señor.

Súplica (Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7)
La primera lectura nos sitúa siglos antes de la venida de Jesús. El pueblo de Israel se ve como un trapo sucio, como árbol de ramas secas y hojas marchitas. La situación no sería muy distinta de la nuestra. Pero el pueblo, en vez de culpar a los políticos, a los banqueros, al FMI y a la Sra. Merkel, piensa que todo se debe a que Dios le oculta su rostro por culpa de sus pecados, porque nadie invoca su nombre ni se aferra a Él. Lo lógico sería que el pueblo prometiese cambiar de conducta, interesarse por Dios. Sin embargo, en vez de prometer un cambio, le pide a Dios que sea él quien cambie: que recuerde que es nuestro Padre (la idea aparece al comienzo y al final de la lectura), que vuelva, rasgue el cielo y baje. ¿Cómo responderá Dios a esta petición?

Realidad (1 Corintios 1,3-9)
La respuesta de Dios supera con creces lo que pedía el pueblo en la lectura de Isaías, aunque de modo distinto. Dios Padre no rasga el cielo, no sale a nuestro encuentro personalmente. Envía a Jesús, y mediante él nos ha enriquecido en todo y nos llama a participar en la vida de su Hijo. Por consiguiente, añade Pablo, "No carecéis de ningún don". En una época de crisis, en la que tanta gente se lamenta, casi siempre con razón, de las muchas cosas de que carece, estas palabras pueden resultar casi hirientes: "No carecéis de ningún don". Buen momento el Adviento para pensar en qué cosas valoramos: si las materiales, que a menudo faltan, o las que proporciona Jesús: la certeza de que Dios es fiel, está de nuestra parte y nos mantendrá firmes hasta el encuentro final con Él.

Vigilancia (Marcos 13, 33-37)
No deja de ser irónico que precisamente el evangelio no hable de Dios Padre ni de Jesús. Se centra por completo en nosotros, en la actitud que debemos tener: "vigilad", "velad", "velad". Tres veces la misma orden en pocas líneas. Porque el Adviento no es sólo recordar la venida del Señor, es también prepararse para el encuentro final con Él.

José Luís Sicre





La intervención del Papa en el Parlamento Europeo fue interrumpida en 14 ocasiones por los aplausos de los diputados.
Estas fueron las frases que arrancaron su espontánea aprobación:

1.- DIGNIDAD DE LA PERSONA 
"¿Qué dignidad podrá encontrar una persona que no tiene qué comer o el mínimo necesario para vivir o, todavía peor, que no tiene el trabajo que le otorga dignidad?”.

2.- ESTILO DE VIDA 
"...A eso se asocian algunos estilos de vida un tanto egoístas, caracterizados por una opulencia insostenible y a menudo indiferente respecto al mundo circunstante, y sobre todo a los más pobres”.

3.- VIDA
"El ser humano corre el riesgo de ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo para ser utilizado, de modo que – lamentablemente lo percibimos a menudo –, cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo se la descarta sin tantos reparos, como en el caso de los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los niños asesinados antes de nacer”.

4.- RELIGIÓN Y VIOLENCIA 
"Una Europa capaz de apreciar las propias raíces religiosas, sabiendo aprovechar su riqueza y potencialidad, puede ser también más fácilmente inmune a tantos extremismos que se expanden en el mundo actual, también por el gran vacío en el ámbito de los ideales, como lo vemos en el así llamado Occidente, porque «es precisamente este olvido de Dios, en lugar de su glorificación, lo que engendra la violencia”.


5.- PERSECUCIÓN RELIGIOSA Y SILENCIO
"Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos”.

6.- PRESIÓN DE IMPERIOS DESCONOCIDOS
"Mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real – fuerza política expresiva de los pueblos – sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos”.

7.- LA FAMILIA 
"La familia unida, fértil e indisoluble trae consigo los elementos fundamentales para dar esperanza al futuro”.

8.- MEDIO AMBIENTE
"Baste pensar, por ejemplo, en las fuentes alternativas de energía, cuyo desarrollo contribuiría mucho a la defensa del ambiente”.

9.- HAMBRE
"No se puede tolerar que millones de personas en el mundo mueran de hambre, mientras toneladas de restos de alimentos se desechan cada día de nuestras mesas”.

10.- TRABAJO  
"Es hora de favorecer las políticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo.”.

11.- INMIGRANTES
"No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio.”.

12.- POLÍTICAS DE INMIGRACIÓN
"Es necesario actuar sobre las causas y no solamente sobre los efectos”.

13.- EL HOMBRE EN EL CENTRO
"Queridos Eurodiputados, ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables”.

14.- APLAUSO FINAL
"Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre sí misma, para suscitar y promover una Europa protagonista,transmisora de ciencia, arte, música, valores humanos y también de fe. La Europa que contempla el cielo y persigue ideales; la Europa que mira, defiende y tutela al hombre; la Europa que camina sobre la tierra segura y firme, precioso punto de referencia para toda la humanidad. Gracias”.



Jesuitas Inc.
(texto aparecido en el periódico Reforma)

Cuando Jorge Mario Bergoglio fue nombrado el Papa 266 de la Iglesia católica en marzo de 2013, los reflectores del mundo se enfocaron en la Compañía de Jesús, una orden católica romana de sacerdotes fundada hace 500 años.

Conocidos como los jesuitas, Bergoglio es el primero de ellos en llegar a ser Pontífice, y el primero del continente americano, adoptando su nombre papal de San Francisco de Asís.
La Compañía de Jesús fue fundada por el noble vasco, soldado y santo, Ignacio de Loyola, quien se convirtió a la religión luego de que una bala de cañón francés le destrozó la pierna en Pamplona en 1521. La Compañía aseguró la aprobación papal en 1540.

Por más de una década Jose Bento da Silva ha estado estudiando a los jesuitas, pero no como historiador. El interés de Bento da Silva radica en la manera en que los jesuitas han manejado con éxito una organización global por casi 500 años, con casi 200 mil empleados diseminados a través del mundo.

Es el tipo de operación de la que pueden aprender los negocios, especialmente aquellos que desean poner el "volverse global" en el corazón de su estructura. Bento da Silva cree que los jesuitas son no sólo la primera organización multinacional, sino la única operación verdaderamente global, adaptando su cultura para encajar en cada región geográfica desde sus inicios.

Bento da Silva, Profesor Asistente de Estudios Organizacionales, dice: "los jesuitas son verdaderamente globales, no sólo en el sentido de que adaptan localmente sus negocios o en que tienen una presencia internacional. Los jesuitas son verdaderamente globales porque no tienen país de origen: no es una compañía vasca ni española ni italiana ni francesa ni portuguesa -simplemente, es una organización global. Lo que hacen a través del orbe es, sin embargo, diferente -se adapta a la cultura-. Todas estas lecciones y todo este material que enseñamos a los estudiantes de maestrías en las escuelas de administración de empresas, los jesuitas lo han estado haciendo durante casi 500 años de una manera bastante natural".

La relevancia de los jesuitas para el entendimiento de nuestra propia cultura va más allá de lo que reconocemos o incluso comprendemos, mientras que la investigación de Bento da Silva ha descubierto cuán influyentes son.

Los primeros europeos en llegar al Himalaya fueron jesuitas; los primeros europeos en cruzar el Río Mississippi fueron jesuitas; los primeros en atravesar África de costa a costa fueron jesuitas; la ciudad brasileña de Sao Paulo fue fundada por un jesuita; Descartes se estudió con los jesuitas; 18 cráteres de la Luna tienen nombres de jesuitas; nuestro calendario fue creado por los jesuitas. Y así se podría seguir y seguir.

"Su impacto en la ciencia es enorme", dice Bento da Silva. "Muchos acontecimientos científicos hasta principios del siglo 20 provinieron de jesuitas. Friedrich Hayek, ganador del Premio Nobel, remonta el surgimiento de opiniones liberales sobre economía a los jesuitas del siglo 16".

Pero el verdadero interés de Bento da Silva es estudiar cómo la estructura organizacional de los jesuitas ha evolucionado y cómo están organizados podría explicar por qué siempre han tenido tanto éxito. "En lugar de poner el énfasis en la estrategia, dedicaron la mayoría de sus primeros 20 años a tratar de idear la estructura organizacional perfecta", dice Bento da Silva.

"Lo que es interesante sobre ellos es que es una de las muy pocas organizaciones que nunca han cambiado la estructura aunque han crecido mucho".

Mientras los jesuitas reflexionaban sobre su estructura buscaban inspiración en el pasado reciente y Venecia fue el lugar obvio. Del siglo 13 al 15, el puerto italiano fue el centro del comercio mundial.

"Algunas de las dimensiones estructurales claves las tomaron de proyectos empresariales que conocieron en Venecia porque su fundador Ignacio pasó mucho tiempo ahí. Su lugarteniente clave era hijo de un comerciante de Venecia", señala Bento da Silva.

"Desarrollaron una estructura muy sencilla y basada en redes y con ella se diseminaron rápidamente por el mundo, en una manera en que muy pocas organizaciones pueden hacerlo: es bastante impresionante. Desde luego, desde un punto de vista de recursos humanos tienen algunas ventajas sobre otras organizaciones -es diferente tener un voto religioso a un contrato-".

La estructura desarrollada por Ignacio persiste y cuando establecen una nueva red, simplemente la repiten.

Bento da Silva agrega: "los jesuitas podrán tener 200 mil empleados, pero no bajo una estructura jerárquica. En lugar de eso, tienen principalmente tres niveles jerárquicos y están organizados a lo largo de regiones geográficas. Así que tienen su sede en Roma y luego tienen personas que administran varias 'provincias', como las llaman ellos, que nosotros llamaríamos regiones geográficas. El Papa Francisco estuvo a cargo de una de estas provincias, Argentina, él era Provincial de Argentina".

Los jesuitas tienen operaciones en más de 100 países diseminados a través de seis continentes y aunque la estrategia es ideada en su sede del Vaticano, se otorga mucha libertad de acción a las regiones para implementarla.

"Los provinciales tienen mucha autonomía en términos de manejar las operaciones diarias en cada región geográfica, pero la estrategia es concebida en la sede, siguiendo los procedimientos de la Congregación General -el equivalente, en el mundo corporativo, de una asamblea de accionistas-", explica Bento da Silva. "Ahora abajo de todas estas regiones se pueden tener muchos negocios diferentes porque tienen una manera muy sencilla de enfocar la estrategia".

"Tienen 5 principios estratégicos claves. Educación, que es su principal negocio; actividad intelectual -tan comprometida con las universidades y la educación superior-; China como mercado único -han estado obsesionados con ello desde el siglo 17-; África; y refugiados, ya sea refugiados de guerra, políticos o urbanos".

La educación es probablemente la más famosa de las misiones jesuitas. "Desde el siglo 17, los jesuitas han tenido la red más grande de escuelas privadas en el mundo", dice Bento da Silva. "Tienen muchas universidades por todo el mundo y muchas preparatorias".

Ésta ha demostrado ser ya sea una buena fuente de financiamiento desde el siglo 16, o una manera de comprometerse con el conocimiento vanguardista, o de educar a aquellos más necesitados. Es, por lo tanto, para Bento da Silva, uno de sus esfuerzos estratégicos más distintivos.

"Mediante la educación, los jesuitas pueden propagar el evangelio, educar, hacer contacto con otras áreas del conocimiento más que la religiosa y ayudar a la gente a salir de la pobreza al brindarle acceso a la educación", expresa Bento da Silva.

Con tantas compañías poniendo la responsabilidad social corporativa en el centro de su estrategia, como el plan de la multinacional anglo-holandesa Unilever de hacer que la sustentabilidad sea lo común, las empresas podrían aprender una cosa o dos de los jesuitas.

Bento da Silva estudia una red particular en los jesuitas, su servicio a refugiados, que de nuevo emplea el enfoque de apalancar recursos de todo el mundo mientras que al mismo tiempo no está asociado con ningún país en particular.

"El Servicio Jesuita a Refugiados es, como los mismos jesuitas, una organización verdaderamente global", añade Bento da Silva. "Están duplicando su manera de estructurar una organización, así que la sede de la organización Servicio Jesuita a Refugiados está en Roma; los campamentos de refugiados se encuentran en África y Asia principalmente, pero una de sus principales actividades ahí es la enseñanza. Tienen un programa de aprendizaje a distancia y en el 2013 tuvieron sus primeros graduados de un curso de artes de tres años, impartido en los campamentos por su red de universidades en Estados Unidos.

"Esto es muy interesante porque sus sedes están en Roma, sus clientes en África y Asia, y las personas que imparten la enseñanza y otorgan un título son de una universidad de EU. Aunque esto parece un arreglo muy sencillo, no es tan fácil de ser repetido por las corporaciones empresariales. Si uno piensa en ello, ¿cuántas organizaciones con unos 200 mil empleados diseminados en más de 100 países y sobreviviendo durante casi 500 años conoce usted? Ninguna".

Con muchos empresarios importantes, como Richard Branson, prediciendo que sólo las compañías con conciencia social serán toleradas por un público cada vez más exigente, los resultados del estudio de Bento da Silva sobre los jesuitas podrían tener un amplio impacto.

(escrito por Ashley Potter)
Traducción: Patricia González



LOS OJOS BIEN ABIERTOS
Escrito por  Vicky Irigaray

Todos los tiempos son los últimos tiempos, porque constantemente viene Dios Padre. A nosotros nos toca caminar al encuentro del Dios que viene, preparar el camino del Padre, velar constantemente; ésta es nuestra manera de entender la vida. Oremos.

Padre bueno, que vivamos con los ojos bien abiertos.

Por la Iglesia, para que nos muestre el rostro del Dios que viene, se acerca y desciende. Un Dios Padre que vela por cada uno de nosotros y nos invita a ser felices, siguiendo a su hijo Jesús.

Padre bueno, que vivamos con los ojos bien abiertos.

Por todos los creyentes, para que escuchemos la palabra que nos invita a vivir despiertos, con la confianza puesta en Dios, nuestro mejor aliado.

Padre bueno, que vivamos con los ojos bien abiertos.

Por todos los hombres y mujeres que necesitan esperar un mañana mejor, para que las dificultades del presente no ahoguen la esperanza y confianza profundas en el Dios que desea lo mejor para cada uno de nosotros.

Padre bueno, que vivamos con los ojos bien abiertos.

Por todos los que sufren por la falta de trabajo, la falta de alimentos, la falta de salud, para que nuestra solidaridad y cercanía les haga más llevadero estos momentos de especial dificultad.

Padre bueno, que vivamos con los ojos bien abiertos.

Por todos nosotros, para que vivamos con gozo este tiempo de Adviento, como nueva oportunidad a vivir despiertos por dentro y atentos con los que más nos necesitan.

Padre bueno, que vivamos con los ojos bien abiertos.

Padre bueno, tú nos invitas a no sentarnos en el camino para que no nos durmamos, para que aprovechemos cada talento... Concédenos la gracia de vivir vigilantes por dentro. Te damos las gracias por mediación de tu Hijo.

Vicky Irigaray



Añoranza del maestro
Pedro Miguel Lamet, SJ.

La figura del maestro parece haber desaparecido del mapa. Era en el pueblo no sólo el que enseñaba las primeras letras sino el que abría en aquellas aldeas perdidas en el campo y la montaña a un mundo desconocido detrás de los mapas y las fechas de la historia, cuando no había televisión y apenas cine. Figura respetada y a veces amada, no sólo instruía, sino que enseñaba a vivir y amar a los libros.

Hoy hasta el término de “maestro” está devaluado, y sustituido por el de “profesor”. Todo un símbolo, porque el profesor se especializa en una disciplina: gramática, geografía, inglés, matemáticas, y el alumno pasa por muchas manos eruditas, pero rara vez por las de un auténtico educador que transmita no sólo saber sino sabiduría. Escribe el poeta Jaime Sabines: “Como ahora no hay maestros ni alumnos, el alumno preguntó a la pared: ¿qué es la sabiduría? Y la pared se hizo transparente”.

Pedro Miguel Lamet, SJ.