miércoles, 28 de mayo de 2014

NO CERRAR EL HORIZONTE - José Antonio Pagola


NO CERRAR EL HORIZONTE - José Antonio Pagola

Ocupados solo en el logro inmediato de un mayor bienestar y atraídos por pequeñas aspiraciones y esperanzas, corremos el riesgo de empobrecer el horizonte de nuestra existencia perdiendo el anhelo de eternidad. ¿Es un progreso? ¿Es un error?

Hay dos hechos que no es difícil comprobar en este nuevo milenio en el que vivimos desde hace unos años. Por una parte, está creciendo en la sociedad humana la expectativa y el deseo de un mundo mejor. No nos contentamos con cualquier cosa: necesitamos progresar hacia un mundo más digno, más humano y dichoso.

Por otra parte, está creciendo el desencanto, el escepticismo y la incertidumbre ante el futuro. Hay tanto sufrimiento absurdo en la vida de las personas y de los pueblos, tantos conflictos envenenados, tales abusos contra el Planeta, que no es fácil mantener la fe en el ser humano.

Sin embargo, el desarrollo de la ciencia y la tecnología esta logrando resolver muchos males y sufrimientos. En el futuro se lograrán, sin duda, éxitos todavía más espectaculares. Aún no somos capaces de intuir la capacidad que se encierra en el ser humano para desarrollar un bienestar físico, psíquico y social.

Pero no sería honesto olvidar que este desarrollo prodigioso nos va “salvando” solo de algunos males y de manera limitada. Ahora precisamente que disfrutamos cada vez más del progreso humano, empezamos a percibir mejor que el ser humano no puede darse a sí mismo todo lo que anhela y busca.

¿Quién nos salvará del envejecimiento, de la muerte inevitable o del poder extraño del mal? No nos ha de sorprender que muchos comiencen a sentir la necesidad de algo que no es ni técnica ni ciencia ni doctrina ideológica. El ser humano se resiste a vivir encerrado para siempre en esta condición caduca y mortal.

Sin embargo, no pocos cristianos viven hoy mirando exclusivamente a la tierra, Al parecer, no nos atrevemos a levantar la mirada más allá de lo inmediato de cada día. En esta fiesta cristiana de la Ascensión del Señor quiero recordar unas palabras del aquél gran científico y místico que fue Theilhard de Chardin: “Cristianos, a solo veinte siglos de la Ascensión, ¿qué habéis hecho de la esperanza cristiana?”.

En medio de interrogantes e incertidumbres, los seguidores de Jesús seguimos caminando por la vida, trabajados por una confianza y una convicción. Cuando parece que la vida se cierra o se extingue, Dios permanece. El misterio último de la realidad es un misterio de Bondad y de Amor. Dios es una Puerta abierta a la vida que nadie puede cerrar.

José Antonio Pagola
vgentza@euskalnet.net

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Contribuye a  reavivar la esperanza cristiana. Pásalo.
1 de junio de 2014
Ascensión del Señor(A)
Mateo,28, 16-20
HACED DISCÍPULOS
Escrito por  Florentino Ulibarri

Haced discípulos míos, no maestros;
haced personas, no esclavos;
haced caminantes, no gente asentada;
haced servidores, no jefes.
Haced hermanos.

Haced creyentes, no gente creída;
haced buscadores de verdad, no amos de certezas;
haced creadores, no plagistas;
haced ciudadanos, no extranjeros.
Haced hermanos.

Haced poetas, no pragmáticos;
haced gente de sueños y memoria,
no de títulos, arcas y mapas;
haced personas arriesgadas, no espectadores.
Haced hermanos.

Haced profetas, no cortesanos;
haced gente inquieta, no satisfecha;
haced personas libres, no leguleyas;
haced gente evangélica, no agorera.
Haced hermanos.

Haced sembradores, no coleccionistas;
haced artistas, no soldados;
haced testigos, no inquisidores;
haced amigos de camino, no enemigos.
Haced hermanos.

Haced personas de encuentro,
con entrañas y ternura,
con promesas y esperanzas,
con presencia y paciencia,
con misión y envío.
Haced hermanos.

Haced discípulos míos;
dadles todo lo que os he dado;
descargad vuestras espaldas
y sentíos hermanos.

Florentino Ulibarri



JESÚS NO TIENE NI QUE SUBIR NI QUE BAJAR
Escrito por  Fray Marcos
Mt 28, 16-20

Si hemos vislumbrado en alguna medida lo que nos decía Juan los dos domingos pasados, se nos hará muy cuesta arriba entender la fiesta de hoy y la de los tres domingos siguientes. La subida de Jesús al cielo, la venida del Espíritu, la Trinidad, la Eucaristía están presentadas por los textos litúrgicos como realidades externas que se dieron en otro tiempo. Entendiendo mal los textos, desenfocamos el verdadero sentido.

No podemos seguir utilizando un lenguaje que responde a una visión mítica de la realidad. Cuando se creía que Dios estaba en lo más alto, que el hombre estaba en el medio y que el demonio estaba en lo más bajo, el lenguaje utilizado se entendía perfectamente. De Jesús se dice expresamente: Bajó del cielo, se hizo hombre, descendió a los infiernos y volvió a subir. Nuestra manera de entender la realidad ha cambiado. Hoy no nos dice nada un cielo o un infierno como lugares de referencia.

Debemos entender la ascensión como parte del misterio pascual que es una única realidad. Ni la resurrección, ni la ascensión, ni el sentarse a la derecha del Padre, ni la glorificación, ni la venida del Espíritu, son hechos separados. Se trata de una realidad única que está sucediendo en este mismo instante. Los conceptos que le aplicamos son los que utilizamos en esta vida para determinar realidades temporales. La realidad trascendente a la que los aplicamos no tiene lugar ni tiempo; se queda fuera del alcance de los sentidos. Decir de Jesús después de muerto: a los tres días, a los ocho días, a los cuarenta días, a los cincuenta días, no tiene sentido ninguno. Hablar de Galilea o de Jerusalén, o decir que está sentado a la derecha de Dios, es absurdo literalmente.

Esto no quiere decir que sea una realidad inventada. Todo lo contrario, esa es la ÚNICA REALIDAD. Es la realidad sujeta al tiempo y al espacio la que no tiene consistencia alguna. Esa realidad intangible ha tenido una repercusión real en la vida de los cristianos, y eso sí se puede descubrir a través de los sentidos. Esa realidad no temporal, es la que hay que descubrir para que tenga también en nosotros la misma eficacia transformadora. Si seguimos creyendo que es un acontecimiento que sucedió hace veinte siglos en un lugar y un tiempo determi-nado, ¿Qué puede significar para nosotros hoy?

Las realidades espirituales, por ser atemporales, pertenecen al hoy como al ayer, son tan nuestras como de Pedro o Juan. No han sucedido en el pasado, sino que están sucediendo en este instante. Son realidades que están afectando a nuestra propia vida. Puedo vivirlas yo como las vivieron los apóstoles. Es más, el único objetivo del mensaje evangélico, es que todos lleguemos a vivirlas como las vivieron ellos.

La ascensión del hombre Jesús, empezó en el pesebre y terminó en la cruz cuando exclamó: "Todo está cumplido". Ahí terminó la trayectoria humana de Jesús y sus posibilidades de crecer como criatura, de elevarse sobre sí mismo. Después de ese paso no existe el tiempo, por lo tanto, no puede suceder nada para él. Es todo como un chispazo instantáneo que dura toda la eternidad. Él había llegado a la meta, a la plenitud total en Dios. Precisamen¬te por haberse despegado de todo lo que en él era caduco, transitorio, terreno, solo permaneció de él lo que había de Dios, y por tanto se identificó con Dios totalmente, absolutamente.

¿De verdad queremos ser cristianos? ¿Tenemos la intención de recorrer la misma senda, de alcanzar la misma plenitud, la misma meta? ¿Estamos dispuestos a dejarnos aniquilar en esa empresa, a aceptar que no quedará nada de lo que creo ser? Es duro, pero no puede haber otro camino. Si renuncio al don total de mí mismo, renuncio a alcanzar la meta. Como en Jesús, ese don total solo será posible cuando descubra que Dios Espíritu se me ha dado totalmente, y está en mí para llevar a cabo esa obra de amor.

Tal vez nos conformemos con quedarnos pasmados mirando al cielo y esperando que él vuelva. Esa es la mejor manera de hacer polvo todo el quehacer de Jesús en esta tierra. La idea de que Dios o Jesús o el Espíritu pueden hacer en un momento determinado algo por mí, ha desvirtuado la religiosidad cristiana. Dios, Jesús y el Espíritu lo están haciendo todo por mí en todo instante. Yo soy el que tengo que hacer algo en un momento determinado para descubrir esa realidad y hacerla mía viviéndola.

El relato de Mateo que acabamos de leer, es un prodigio de síntesis teológica. No hay en él ninguna alusión a la subida al cielo, ni a dejar de verlo. Consta simplemente, de una localización dada, una proclamación de poder y tres ideas básicas. Situar la escena en un monte, es una indicación suficiente de que lo que le interesa no es el lugar, sino el simbolismo. El monte significa el ámbito de lo divino, donde está Dios y donde quiere situar también a Jesús. Que Mateo lo sitúe en Galilea, tiene también un significado muy importante. Quiere resaltar que Judea había rechazado a Jesús y no era ya el lugar donde debía uno encontrarse con Dios.

La primera idea es la de la glorificación de Jesús. "Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra". Jesús no pudo decir que se le ha dado todo poder, porque después del bautismo rechazó todo poder como la mayor de las tentaciones. Esta ambivalencia del lenguaje nos ha despistado. No puede haber un poder bueno y otro malo. Todos son perversos. Quiere indicar la máxima exaltación posible. Se trata de expresar que ha alcanzado la plenitud absoluta por haberse identificado con Dios en el don total de sí mismo. Debemos tener en cuenta que la primera interpretación del misterio pascual, que ha llegado hasta nosotros, está formulada en términos de exaltación y glorificación; antes incluso de hablar de resurrección.

La segunda es el envío a predicar. También tiene un carácter absoluto "todos los pueblos". El tema de la misión es crucial en todos los relatos pascuales. La primera comunidad intenta justificar lo que era ya práctica generalizada de los cristianos. El predicar el "Reino de Dios" no es un capricho de unos iluminados sino mandato expreso de Jesús. Todo cristiano tiene como primera obligación, llevar a los demás el mensaje de su Maestro.

Es muy importante la particularidad de la enseñanza. No se trata de enseñar doctrinas ni ritos ni normas morales sino de instar a una manera de proceder. Esto está muy de acuerdo con la insistencia de los evangelios en las obras como manifestación de la presencia de Dios en Jesús, y como consecuencia de la adhesión a Jesús. Si tenemos en cuenta que el núcleo del evangelio es el amor, comprenderemos que en la práctica, el amor es lo primero que tiene que manifestarse en un cristiano.

La tercera idea es también clave. "Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Fue el tema del evangelio de los dos domingos pasados: "no os dejaré desamparados". Ya los evangelios habían dejado claro que todo lo que hizo Jesús era obra del Padre o que era el Espíritu el que actuaba en él. Ahora sigue siendo Dios en sus tres dimensiones el que va a continuar la obra de salvación a través de sus seguidores. El final del evangelio de Mateo es la promesa de Jesús de estar siempre con nosotros. Recordar que Jesús habla de enviar al Espíritu, de quedarse él con nosotros, de que el Padre vendrá a cada uno. Esta manera de hablar puede hundirnos. Los tres "vendrán" a mi conciencia cuando me dé cuenta de que están ahí.

Meditación-contemplación

Si no me voy, el Espíritu no vendrá a vosotros.
Celebramos la Ascensión, pero estará con nosotros siempre.
En esta contradicción está el secreto.
Ni se va ni se queda. Para Jesús resucitado no hay lugar ni tiempo.
.......................

No puede haber Vida si no trascendemos el tiempo y el espacio.
Nuestra Vida "divina" es la misma ahora y siempre.
Contemplar, es salir del tiempo y del espacio.
Es identificarse con Dios que es eternidad.
.....................

El tiempo y es espacio son grilletes que nos atan a la materia.
Sin salir de esa cárcel no puedo adentrarme en el Espíritu.
Lo que hay de Dios en mí, me lanza al infinito.
En Dios, estoy fuera del tiempo y del espacio.
.................

Fray Marcos





TRIUNFO Y MISIÓN
Escrito por  José Luís Sicre

Subir al cielo como imagen del triunfo
Jesús subiendo al cielo es una imagen bastante representada por los artistas, y la tenemos incorporada desde niños, además de formar parte de nuestra profesión de fe. Alguno podría imaginar que esta escena se encuentra en los cuatro evangelios. Sin embargo, el único que la cuenta es Lucas, y por dos veces: al final de su evangelio y al comienzo del libro de los Hechos. Pero lo hace con notables diferencias.

• En el Evangelio, Jesús bendice antes de subir al cielo (en Hch, no).
• En Hechos, una nube oculta a Jesús (en el evangelio no se menciona la nube).
• En el evangelio, los discípulos se postran (en Hch se quedan mirando al cielo).
• En el evangelio vuelven a Jerusalén; en Hch se les aparecen dos personajes vestidos de blanco.

Si el mismo autor, Lucas, cuenta el mismo hecho de formas tan distintas, significa que no podemos quedarnos en lo externo, en el detalle, sino que debemos buscar el mensaje profundo.

La idea de la ascensión resulta chocante al lector moderno por dos motivos muy distintos: 1) no es un hecho que hayamos visto; 2) se basa en una concepción espacial puramente psicológica (arriba lo bueno, abajo lo malo), que choca con una idea más perfecta de Dios.

Precisamente por esta línea psicológica podemos buscar la explicación. Desde las primeras páginas de la Biblia encontramos la idea de que una persona de vida intachable no muere, es arrebatada al cielo, donde se supone que Dios habita. Así ocurre en el Génesis con el patriarca Henoc, y lo mismo se cuenta más tarde a propósito del profeta Elías, que es arrebatado al cielo en un carro de fuego. Interpretar esto en sentido histórico (como si un platillo volante hubiese recogido al profeta) significa no conocer la capacidad simbólica de los antiguos.

Sin embargo, existe una diferencia radical entre estos relatos del Antiguo Testamento y el de la ascensión de Jesús. Henoc y Elías no mueren. Jesús sí ha muerto. Por eso, no puede equipararse sin más el relato de la ascensión con el del rapto al cielo.

Es preferible buscar la explicación en la línea de la cultura clásica greco-romana. Aquí sí tenemos casos de personajes que son glorificados de forma parecida tras su muerte. Los ejemplos que suelen citarse son los de Hércules, Augusto, Drusila, Claudio, Alejandro Magno y Apolonio de Tiana. Los incluyo al final para los interesados.

Estos ejemplos confirman que el relato tan escueto de Lucas no debemos interpretarlo al pie de la letra, como han hecho tantos pintores, sino como una forma de expresar la glorificación de Jesús.

La segunda lectura de hoy, tomada de la carta a los Efesios, es muy interesante en este sentido. No habla de la ascensión de Jesús al cielo, pero se explaya hablando de su triunfo con una imagen distinta: está sentado a la derecha de Dios, por encima de todo y de todos.

Misión
La primera lectura (Hechos) y el evangelio (Mateo) coinciden en ofrecernos unas palabras de despedida de Jesús a sus discípulos. También aquí encontramos notables diferencias:

• Lucas sitúa la despedida en Jerusalén, los discípulos muestran una vez más su preocupación política por la restauración del reino de Israel, y Jesús desvía la atención hacia la próxima venida del Espíritu Santo.
• Mateo la sitúa en Galilea, los discípulos no dicen nada, Jesús los envía de inmediato al mundo entero y lo que promete no es la venida del Espíritu sino su compañía continua: "Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo".

A pesar de estas grandes diferencias, los dos textos coinciden en la importancia de la misión.
• Hechos: Recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.
• Mateo: Id y haced discípulos de todos los pueblos.

Por eso, la Ascensión o triunfo de Jesús no es motivo para quedarse mirando al cielo. Hay que mirar a la tierra, al mundo entero, en el que los discípulos de Jesús debemos continuar su misma obra, contando con la fuerza del Espíritu y la compañía continua del Señor.

Los cuarenta días
El evangelio no dice nada de este período de 40 días entre la resurrección y la ascensión. ¿Qué significa, y por qué lo introduce Lucas? El número 40 se usa en la Biblia para indicar plenitud, sobre todo cuando se refiere a un período de tiempo. El diluvio dura 40 días y 40 noches; la marcha de los israelitas por el desierto, 40 años; el ayuno de Jesús, 40 días... Se podrían citar otros muchos ejemplos. En este caso, lo que pretende decir Lucas es que los discípulos necesitaron más de un día para convencerse de la resurrección de Jesús, y que Jesús se les hizo especialmente presente durante el tiempo que consideró necesario.

Textos clásicos sobre la subida al cielo de un gran personaje
• A propósito de Hércules escribe Apolodoro en su Biblioteca Mitológica: "Hércules... se fue al monte Eta, que pertenece a los traquinios, y allí, luego de hacer una pira, subió y ordenó que la encendiesen (...) Mientras se consumía la pira cuenta que una nube se puso debajo, y tronando lo llevó al cielo. Desde entonces alcanzó la inmortalidad..." (II, 159-160).

• Suetonio cuenta sobre Augusto: "No faltó tampoco en esta ocasión un antiguo pretor que declaró bajo juramento que había visto que la sombra de Augusto, después de la incineración, subía a los cielos" (Vida de los Doce Césares, Augusto, 100).

• Drusila, hermana de Calígula, pero tomada por éste como esposa, murió hacia el año 40. Entonces Calígula consagró a su memoria una estatua de oro en el Foro; mandó que la adorasen con el nombre de Pantea y le tributasen los mismos honores que a Venus. El senador Livio Geminio, que afirmó haber presenciado la subida de Drusila al cielo, recibió en premio un millón de sestercios.

• De Alejandro Magno escribe el Pseudo Calístenes: "Mientras decía estas y otras muchas cosas Alejandro, se extendió por el aire la tiniebla y apareció una gran estrella descendente del cielo hasta el mar acompañada por un águila, y la estatua de Babilonia, que llaman de Zeus, se movió. La estrella ascendió de nuevo al cielo y la acompañó el águila. Y al ocultarse la estrella en el cielo, en ese momento se durmió Alejandro en un sueño eterno" (Libro III, 33).

• Con respecto a Apolonio de Tiana, cuenta Filóstrato que, según una tradición, fue encadenado en un templo por los guardianes. "Pero él, a medianoche se desató y, tras llamar a quienes lo habían atado, para que no quedara sin testigos su acción, echó a correr hacia las puertas del templo y éstas se abrieron y, al entrar él, las puertas volvieron a su sitio, como si las hubiesen cerrado, y que se oyó un griterío de muchachas que cantaban, y su canto era: Marcha de la tierra, marcha al cielo, marcha" (Vida de Apolonio de Tiana VIII, 30).

• Sobre la nube véase también Dionisio de Halicarnaso, Historia antigua de Roma I,77,2: "Y después de decirle esto, [el dios] se envolvió en una nube y, elevándose de la tierra, fue transportado hacia arriba por el aire".

José Luís Sicre



SER BUENA NOTICIA
Escrito por  Vicky Irigaray

Jesús se va con su Padre pero se preocupa por no dejarnos solos y desorientados. Nos recuerda que su deseo es que vayamos sembrando Reino y contagiando el corazón de su Abbá. Padre, enséñanos a ser Buena Noticia

• Nos presentamos ante ti, Padre, todos los que buscamos y deseamos vivir como hijos tuyos; que, al estilo de Jesús, seamos acogida, comprensión, salud y cariño para los demás. Padre, enséñanos a ser Buena Noticia

• Te recordamos, Padre, a todos los hombres y mujeres que, día a día, trabajan para que la justicia y la paz sean posibles entre nosotros, que sus esfuerzos se vean recompensados por un mundo cada vez más justo. Padre, enséñanos a ser Buena Noticia

• Traemos ante ti, Padre, el sufrimiento de los enfermos de nuestra comunidad, la soledad de nuestros mayores, las dificultades de los parados; que encuentren en nuestra solidaridad una mano tendida para seguir caminando. Padre, enséñanos a ser Buena Noticia

• No podemos olvidarnos, Padre, de los países que viven en conflicto, de las situaciones de tanto sufrimiento a causa del hambre y del terrorismo; que seamos capaces de cambiar nuestro corazón, nuestras actitudes y nos empeñemos en hacer posible una forma de vida más feliz para todos. Padre, enséñanos a ser Buena Noticia

• Te presentamos, Padre, lo que nos habita a cada uno en el corazón; reconcílianos por dentro para que podamos contagiar bienestar y alegría en nuestro entorno. Padre, enséñanos a ser Buena Noticia

Te damos gracias, Padre, porque nos quieres, nos sostienes y nos lanzas a la vida desde todo lo bueno que hay en ella. Confiamos y contamos con tu preocupación por nosotros. Gracias, Padre.

Vicky Irigaray



Tres religiones, un beso de paz
Xabier Pikaza Ibarrondo

Es una de las imágenes más impactantes que he visto en los últimos años: Cubierta la cabeza ante el misterio de Dios (invitados por el Papa Frncisco) tres líderes se han besado en Jerusalén, este fin de semana de Mayo del año 2014 (5774 del calendario judío: 1436 de la era musulmana): Un Judío, un Cristiano, un Musulmán. Su beso es un signo de Dios y ha de ser promesa de paz futura para las religiones, para todos los hombres y mujeres de la tierra

Representan más de tres mil años de historia, historia de pan compartido (¡son tres religiones del pan!), historia de fe en la Trascendencia y de respeto al hombre, creado por Dios para dialogar con él… pero historia también llena de enfrentamientos y luchas que deben superarse, en espíritu de paz. Ninguna religión tiene que renunciar a nada esencial, sino profundizar en su propia verdad, para aceptar y compartir la verdad de las otras religiones.

‒ No se trata de que el cristiano deje de serlo, sino de que lo sea de un modo radical, al modo de Jesús.

‒ No se trata de que el judío renuncie a su elección, sino de que viva esa elección de un modo radical, al servicio de toda la humanidad.

‒ No se trata de que el musulmán abjure, sino todo lo contrario, de que crea de un modo aún más intenso, poniéndose en manos del Dios clemente y misericordioso que ama a todos los seres humanos…

A partir de aquí, comentado esa imagen de la visita del Papa Francisco a Jerusalén, puedo seguir proponiendo algunas iniciativas de paz, en la línea de la conclusión de la postal de ayer:

Una foto, más que mil palabras - tres líderes
No conozco ninguna otra foto como ésta, con un Papa besando emocionado a un líder judío y a un líder musulmán... Es un signo de vida, una emoción religiosa, por encima de todas las palabras. Desde esa foto sigo haciendo un pequeño comentario sobre el camino que debería recorrerse. Muchas veces lo ha trazado (en mi Diccionario de las Tres Religiones, con A. Aya). Aquí lo propongo de nuevo. Éstos son algunos de los pasos del camino que lleva al abrazo de paz:
‒ Desideologización.
No se trata de abandonar las religiones, sino las “ideologías” religiosas, expresadas en forma social y cultural, con posibles “dogmas” que no son tales, sino excrecencias parciales de una Verdad mal vivida.. Es necesario que los creyentes particulares abandonen los presupuestos de una verdad previa de tipo impositivo y empiecen descubriéndose como humanos, para ahondar así en sus experiencias específicas, de tipo profético y místico.

En este sentido, el camino de la democracia, iniciado en occidente, marca el comienzo de un futuro esperanzador para que las religiones puedan descubrir su más honda verdad, pero no en línea de imposición, sino de verdad humilde que se ofrece de un modo gratuito. Siguiendo ese camino, la política y la vida social deben convertirse en espacio de diálogo igualitario, sin que existan posiciones de ventaja de unos o de otros.

En este nivel ideológico deben superarse las imposiciones nacionales o religiosas. Cada grupo debe renunciar a sus particularidades culturales o raciales. Sólo de esa forma puede lograrse una infraestructura de diálogo universal, en igualdad y tolerancia.

‒ Democratización y justicia económica.
Una verdadera globalización religiosa sólo es posible allí donde se ponen en marcha los mecanismos que conducen a una auténtica participación de bienes (de trabajos y de posibilidades de consumo) entre todos los seres humanos. Para ello es necesario un esfuerzo de paz (de respeto mutuo, de desarrollo integral) que vincule a los diversos pueblos y grupos.

Es evidente que a ese plano debe darse un trasvase creativo y "creyente", en el mejor sentido de la palabra: hay que ofrecer posibilidades a los grupos económicamente menos desarrollados, se han de poner en marcha los procesos que conducen hacia el diálogo pleno entre los humanos. Han de caer las fronteras en clave económica, encontrándose medios de cooperación igualitaria entre todos los grupos humanos. Hay que superar un tipo de “estados” convertidos en maquinarias de poder. Hay que insistir en el valor de los hombres y mujeres como tales.

Eso implica un tipo de “fe” en la comunicación,es decir, en el beso de paz, unidos los rostros, sudor a sudor, respeto con respeto...

Eso implica fe en el diálogo mutuo sin ventajas de unos sobre otros. Vivimos en un mundo donde los pequeños grupos dialogan y discuten (luchan) en espacios cerrados, al servicio del triunfo de los propios intereses. Ahora es necesario suscitar un diálogo mundial, en clave económica (comunicación de bienes), social (colaboración entre los diversos grupos) e ideológica (compartiendo la palabra, las creencias). Sólo allí donde los humanos sean (se vuelvan) capaces de dialogar de esa manera podrá haber paz sobre la tierra.

Sólo en ese contexto se puede hablar de la aportación de las utopías religiosas, entendidas en clave de libertad, de aportación humana. Hemos comenzado hablando de la desideologización, hemos seguido hablando de la comunicación económica. Pues bien, al llegar al final de este argumento, pensamos que resulta absolutamente necesaria la colaboración de los grandes ideales o utopías religiosas, que proclaman el mesianismo, la pacificación final y el encuentro entre todos los humanos. Son muchos los que piensan que el monoteísmo es contrario a la “globalización pacífica”, es decir, a la comunión positiva, creadora, de todos los hombres. Ese proyecto implica no sólo una aportación, sino una renuncia previa:

‒ Los judíos deberían renunciar a su nacionalismo sacral (sobre todo en perspectiva política) para hacerse de verdad fermento mesiánico en el mundo.

Si un día pusieran su potencial utópico/mesiánico al servicio de la reconciliación humana, si se hicieran germen de diálogo y encuentro entre todos los pueblos (especialmente para sus hermanos musulmanes) cambiarían las condiciones de nuestra historia. Eso significa que, para ser plenamente judíos (es decir, mesiánicos), ellos tienen que renunciar a un tipo de intransigencia nacional: no han de vivir para sí mismos sino para los otros, siendo un pueblo germen, un pueblo semilla al servicio del conjunto de la humanidad (de lo mesiánico), superando su actitud de resistencia (mantenerse como están, ser grupo distinto), convirtiéndose en germen de esperanza para otros pueblos.

‒ Los cristianos deben renunciar a una pretensión de superioridad y a su vinculación con el poder colonial.

De un modo directo o indirecto, los países cristianos de occidente han expandido sus imperios coloniales y han dominado por un tiempo sobre el mundo, unidos al poder de los estados y a la economía dominante. Pues bien, las iglesias de occidente han de superar esos esquemas de dominio y poder, rechazando el modelo de poder que se ha vinculado a ellas. Sólo la creación de auténticas comunidades mesiánicas, al servicio de la reconciliación universal, puede ser fermento de concordia y humanización.

‒ Los musulmanes deben renunciar a un mesianismo intrahistórico vinculado a la expansión impositiva del Islam (que sería la religión originaria y verdadera) y al establecimiento de la Umma o comunidad de los creyentes por medio de una “violencia sagrada”.

El modelo venerable de Mahoma tomando la Meca por la fuerza (año 630) debe ser relativizado y superado, a favor del Islam originario, con su llamada a la fe y a la unión de la comunidad desde los más pobres de la Meca. En el fondo del islam actual sigue habiendo un tipo de presión violenta: no hay verdadera separación entre el plano religioso y social (y político). Sólo cuando el Islam renuncie a un tipo de triunfo político podrá ser influyente de verdad en un plano social.

Volver a lo esencial de cada religión
He comenzado esta nota diciendo que es necesario superar todas las ideologías. Ahora corrijo aquella expresión y digo que es necesario suscitar una ideología o utopía creadora de reconciliación universal. En esa perspectiva hablo del mensaje de Jesús, indicando que su triunfo es todo lo contrario a la imposición.
De esa forma deseo que “se extienda” un cristianismo que no quiere triunfar como cristiandad, un cristianismo que no quiere imponerse como victoria de un grupo o de un pueblo, de una clase social o cultural. Los cristianos no buscan el triunfo de un grupo (ni siquiera de su propia iglesia en cuanto tal) sino la fraternidad universal que sólo puede lograrse en esquemas de donación gratuita y creadora (muerte de Jesús) y de comunicación total (la Trinidad). Quiero que triunfen judíos, judíos, cristianos, musulmanes, sin que ninguno tome el poder, sin que ninguno se imponga sobe los demás, buscando cada grupo el bien de los demás más que el suyo propio (como supone la Carta a los Filipenses: 2, 1-11)

‒ En esa línea pienso que es necesario recuperar el ideal judío de una pacificación futura, abierta a todos los pueblos, pero sin que se absolutice ningún pueblo o grupo humano, ni siquiera el judaísmo.

‒ Es necesario recuperar también el ideal islámico de sumisión a Dios y de pacificación universal, pero sin que ese ideal se traduzca en forma de imposición social (sino de ofrecimiento de libertad para todos).

‒ Es bueno recuperar también el ideal cristiano, centrado en la afirmación de que “la palabra de Dios se ha hecho carne”, sabiendo que toda "carne humana" es presencia-palabra de Dios.

Ésta es la aportación básica del libro que escribí con A. Aya, Diccionario de las tres religiones, Verbo Divino, Estella 200909




Padre General en Tepotzotlán
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"Si no se transforman las personas, 
no hay esperanza de que la sociedad se transforme"
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Desde Tepotzotlán (Estado de México), rodeado por los muros del histórico inmueble barroco que fungió como colegio y Noviciado de los jesuitas en la Nueva España –hoy Museo Nacional del Virreinato–, Adolfo Nicolás, Superior General de la Compañía de Jesús, subrayó que la educación, la preocupación por los demás y el trabajo colectivo siguen siendo indispensables cuando lo que se busca es transformar al mundo en un lugar más justo.

"Una peculiaridad del mundo moderno es que las preguntas siguen cambiando, y por lo tanto tenemos que seguir estudiando, porque las respuestas pasadas ya no sirven. Eso nos mantiene en una tensión creativa muy buena", afirmó el Superior General, quien en la rueda de prensa que ofreció a los medios el domingo 11 de mayo estuvo acompañado por Francisco Magaña, SJ, Provincial en México de la Compañía.

"Los jesuitas estamos en la educación porque nuestro trabajo es fundamentalmente buscar la transformación de la gente. San Ignacio creía –y nosotros seguimos creyendo–que si no se transforman las personas, no hay esperanza de que la sociedad se transforme".

"El contexto primero –cuando los jesuitas vinieron aquí– es el mismo contexto de los jesuitas yendo a la India, a Japón o a África; es un contexto no de triunfo o de gloria, sino de evangelización", dijo desde el refectorio (comedor) del antiguo Noviciado.

El Superior General jesuita dejó entrever su emoción por estar sentado en uno de los puntos neurálgicos para el trabajo educativo, cultural, social y evangelizador que los jesuitas llevaron a cabo en la Nueva España –en Tepotzotlán daban por igual clases a jesuitas y a indígenas–, el cual desembocaría ineludiblemente en el nacimiento de México como país.

"De aquí han salido misioneros, aquí ha habido un compromiso total con el pueblo mexicano", declaró Nicolás.

Francisco "se siente muy jesuita"

Previo a la inauguración de la exposición La construcción del México mestizo: los jesuitas, expulsión y restauración, la cual reflexiona sobre el papel desempeñado por los jesuitas en la formación de la identidad mexicana, Nicolás (Palencia, España, 1936) aseguró que los preceptos de la Compañía de Jesús y los del Papa Francisco van por el mismo camino.

"El Papa Francisco –y creo que a todos nosotros nos ha dado mucho gusto oírlo– se siente muy jesuita. Ha sido un jesuita con responsabilidades que tienen que ver con la identidad y la profundidad de nuestra vocación, y eso no cambia con el papado", dijo Nicolás, quien añadió:

"Está actuando mucho como jesuita, por ejemplo, con la insistencia en lo esencial, y lo esencial en la Iglesia es el cuidado de los demás, el perdón, la compasión, el tomar riesgos para responder a las necesidades de nuestro tiempo y no replegarse para estar seguros".

Para ejemplificar el efecto que ha tenido el Papa Francisco no solo al interior de la iglesia católica sino en el diálogo con otras instituciones religiosas, recordó la petición que le hizo un sacerdote protestante estadounidense con quien charló hace unos meses. 

"Si tiene oportunidad, dígale al Papa que le consideramos nuestro Papa, porque gracias a él está volviendo mucha gente a la Iglesia".

Espiritualidad anclada en la realidad

Nicolás, sacerdote jesuita desde 1967, visitó México como parte del viaje que emprendió durante mayo por América Latina (Guyana, Venezuela y Cuba) para participar en los festejos del Bicentenario de la Restauración de los Jesuitas y en la 28 asamblea de la Conferencia de Provinciales de la región, celebrada en Jalisco, México.

Al referirse a la citada exposición, conformada por pinturas, textos originales de Francisco Xavier Clavigero y otros documentos, Nicolás aprovechó para enfatizar la importancia que históricamente ha tenido para los jesuitas el entorno social que los rodea.

"Hemos visto en la exposición cómo los jesuitas realmente estaban muy metidos en la cultura, en las discusiones con Europa, luchando contra los prejuicios..... Porque es parte de la experiencia de San Ignacio, Francisco Xavier y de sus compañeros el que la realidad es donde Dios está trabajando, y por lo tanto la realidad nunca puede ser ajena a nuestra preocupación", expresó el Superior General de los jesuitas, quien mostró su satisfacción por el compromiso que encontró entre quienes, de una manera u otra, laicos o clérigos, colaboran en los proyectos de la Compañía en América Latina.

"Me voy muy contento y optimista. He visto gran dedicación, he visto personas con mucho desapego... He visto jesuitas muy dedicados desde Guyana hasta aquí y con mucha creatividad en situaciones difíciles. He visto una capacidad de discernimiento, de dedicación y de continuar a pesar de todo, que yo creo que es una de las frases clave para la fe cristiana: 'A pesar de todo creo en el futuro, en la humanidad, en Dios'. Me voy muy animado".

En las universidades y colegios confiados a la Compañía, explicó, el modelo pedagógico jesuita intenta mostrarles a los alumnos una "realidad total" a través de la ciencia o el arte, una realidad que no sea parcial ni se reduzca a un "Padre Nuestro".

Y todo esto, abundó, sin perder de vista el enorme valor del trabajo en equipo, la reflexión colectiva y la formación continua de profesores y estudiantes.

"Es muy difícil trabajar solo, porque llega un momento en que uno duda incluso de su modo de pensar; hace falta una comunidad que sostenga, que haya un mensaje común, profundidad y reflexión".

Nicolás, quien fue nombrado Superior General de los jesuitas en enero de 2008, anunció el 20 de mayo que se retiraría del cargo en 2016, por lo que a finales de 2014 convocará a una Congregación General de la Compañía de Jesús a la que le corresponderá aceptar su renuncia y elegir a un sucesor.

De ser aceptada la renuncia del Padre Nicolás (78 años), sería el segundo general que deja este cargo vitalicio, aunque los jesuitas sí contemplan en sus Constituciones la posibilidad de la renuncia. El antecesor de Nicolás, Peter-Hans Kolvenbach, SJ, hizo lo propio en 2008 aduciendo su avanzada edad (80 años), con el consentimiento del Papa Benedicto XVI y después de haber permanecido en el puesto casi 25 años.

"La Compañía de Jesús tiene el derecho de ser gobernada y animada por un jesuita en plena posesión de sus talentos físicos y espirituales y no por un compañero cuyas energías disminuyen debido a la edad", dijo en aquel entonces Kolvenbach.


Foto: Luis Ponciano, texto Enrique González – 21⁄05⁄2014 - Cruce, Iteso.