jueves, 13 de marzo de 2014

ESCUCHAR A JESÚS - José Antonio Pagola



ESCUCHAR A JESÚS - José Antonio Pagola

El centro de ese relato complejo, llamado tradicionalmente “La transfiguración de Jesús”, lo ocupa una Voz que viene de una extraña “nube luminosa”, símbolo que se emplea en la Biblia para hablar de la presencia siempre misteriosa de Dios que se nos manifiesta y, al mismo tiempo, se nos oculta.

La Voz dice estas palabras: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escúchenlo”. Los discípulos no han de confundir a Jesús con nadie, ni siquiera con Moisés y Elías, representantes y testigos del Antiguo Testamento. Solo Jesús es el Hijo querido de Dios, el que tiene su rostro “resplandeciente como el sol”.

Pero la Voz añade algo más: “Escúchenlo”. En otros tiempos, Dios había revelado su voluntad por medio de los “diez mandatos” de la Ley. Ahora la voluntad de Dios se resume y concreta en un solo mandato: escuchen a Jesús. La escucha establece la verdadera relación entre los seguidores y Jesús.

Al oír esto, los discípulos caen por los suelos “llenos de espanto”. Están sobrecogidos por aquella experiencia tan cercana de Dios, pero también asustados por lo que han oído: ¿podrán vivir escuchando solo a Jesús, reconociendo solo en él la presencia misteriosa de Dios?

Entonces, Jesús “se acerca y, tocándolos, les dice: Levántense. No tengan miedo”. Sabe que necesitan experimentar su cercanía humana: el contacto de su mano, no solo el resplandor divino de su rostro. Siempre que escuchamos a Jesús en el silencio de nuestro ser, sus primeras palabras nos dicen: Levántate, no tengas miedo.

Muchas personas solo conocen a Jesús de oídas. Su nombre les resulta, tal vez, familiar, pero lo que saben de él no va más allá de algunos recuerdos e impresiones de la infancia. Incluso, aunque se llamen cristianos, viven sin escuchar en su interior a Jesús. Y, sin esa experiencia, no es posible conocer su paz inconfundible ni su fuerza para alentar y sostener nuestra vida.

Cuando un creyente se detiene a escuchar en silencio a Jesús, en el interior de su conciencia, escucha siempre algo como esto: “No tengas miedo. Abandónate con toda sencillez en el misterio de Dios. Tu poca fe basta. No te inquietes. Si me escuchas, descubrirás que el amor de Dios consiste en estar siempre perdonándote. Y, si crees esto, tu vida cambiará. Conocerás la paz del corazón”.

En el libro del Apocalipsis se puede leer así: “Mira, estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa”. Jesús llama a la puerta de cristianos y no cristianos. Le podemos abrir la puerta o lo podemos rechazar. Pero no es lo mismo vivir con Jesús que sin él.

José Antonio Pagola
Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Anuncia Jesús.  Pásalo. 16 de marzo de 2014
2. Cuaresma (A)
Mateo 17, 1-9
LUGARES DE ENCUENTRO, TABORES GRATUITOS
Escrito por  Florentino Ulibarri

Las personas con espíritu,
y las que sufren y lloran por el camino.
Los niños que viven, sonríen y besan,
y los que tienen un cruel destino.

Los horizontes limpios y abiertos,
y los bosques con penumbra y espesos.
Los rincones con duende
y el centro de las ciudades.

Manantiales, ríos y fuentes,
y los desiertos y oasis de siempre.
Las altas cumbres no holladas
y las sendas que van y vienen.

Los mares que acarician y mecen,
y los bravíos que se enfurecen.
Las oscuras tormentas de verano
y los olores que dejan a su paso.

Las alboradas frescas y claras.
y los rojos y serenos atardeceres.
El silencio de la noche que se expande,
y el murmullo de las criaturas vivientes.

Los frutos de los árboles de secano,
y el aceite de oliva virgen.
Las blancas salinas que reverberan,
y las playas y calas serenas.

El frescor y la paz de las iglesias,
y sus obras de arte siempre a la vista.
La luna y las estrellas lejanas,
y la terraza de nuestra casa.

La sonrisa clara de quienes aman,
y la despedida de quienes se marchan.
Los hijos que se tienen y crecen,
y los padres y madres que ejercen.

Los besos gratuitos y los furtivos,
dados, recibidos, compartidos.
El lenguaje con que nos comunicamos,
y las manos con que nos acariciamos.

Las cosas sencillas de siempre
sin dogmas, sin comentarios y sin moniciones,
y las sorpresas que nos deparan
a lo largo de toda la jornada.

Este cuerpo que nos has dado
para comunicarnos y gozarnos,
y los miedos y sorpresas que se cuelan
todos los días en nuestras venas.

A veces el sagrario, a veces las ermitas,
a veces las nobles catedrales,
a veces, hasta el agua bendita...
¡Siempre, tu rostro hermano en la calle!

Tabores cotidianos,
Tabores gratuitos,
Tabores evangélicos,
Tabores muy humanos.

Son tantos y tantos los Tabores
para encontrarte y encontrarnos en el camino,
que hoy me siento envuelto en tu misterio
con el corazón y el rostro resplandecidos.

Florentino Ulibarri



LO QUE VIERON EN JESÚS ES LO QUE TODOS SOMOS
Escrito por  Fray Marcos
Mt 17, 1-9

El domingo pasado, tirarse del templo para ser recogido por los ángeles, era una tentación. Pero hoy, una espectacular puesta en escena de luz y sonido, nos parece la cosa más natural del mundo. Desde una visión racional es una contradicción, pero las verdades trascendentes están más allá de toda lógica, por eso, en ese orden, una formulación puede ser verdad y la contraria también.

Aunque no sabemos cómo se fraguó este relato, debe ser muy antiguo, porque Marcos ya lo narra completamente elaborado. Una vez que experimentaron en la experiencia Pascual lo que Jesús era, trataron de comunicar esa vivencia que les había dado Vida. Para hacerlo creíble, lo colocaron en la vida terrena de Jesús, justo antes del anuncio de la pasión. Así disimulaban la ceguera que les impidió descubrir quién era.

No podemos pensar en una puesta en escena por parte de Jesús; no es su estilo ni encaja con la manera de presentarse ante sus discípulos. Por lo tanto, debemos entender que no es la crónica de un suceso. Se trata de una teofanía, construida con los elementos y la estructura de las muchas relatadas en el AT. Probablemente es un relato pascual, retrotraído a la época de su vida pública tiempo después de haberse elaborado.

El relato está tejido con los elementos simbólicos, aportados por las numerosas teofanías que se narran en el AT. Nada en él es original; ni siquiera la voz de Dios es capaz de aportar algo nuevo, pues repite exactamente lo que dijo en el bautismo. Se trata de expresar la presencia divina en Jesús, con un lenguaje que todos podían reconocer. Lo importante es lo que quiere comunicar, no los elementos que utiliza para la comunicación.

No es muy verosímil que esta "visión" hubiera tenido lugar durante la vida terrena de Jesús. Si los apóstoles hubieran tenido antes de la pasión y muerte, esta experiencia de lo que era Jesús, no le hubieran abandonado ni negado poco después. No podemos proponerlo como un intento de preparar a los apóstoles para soportar el escándalo de la cruz. Si fue ese el objetivo, el fracaso fue absoluto: "Todos le abandonaron y huyeron".

Solo en la experiencia pascual tomaron conciencia los discípulos de lo que realmente era Jesús. Entonces se dieron cuenta de que todo lo que descubrieron después de su muerte, estaba ya presente en él cuando andaban por los caminos de Palestina. Los exegetas apuntan a que estamos ante un relato pascual. Si se retrotrae a la vida terrena es con el fin de hacer ver que Jesús fue siempre un ser divino.

No podemos seguir pensando en un Jesús que lleva escondido en la chistera el comodín de la divinidad, para sacarlo en los momentos de dificultad. Lo que hay de Dios en él, está en su humanidad. Lo divino nunca podrá ser percibido por los sentidos. Es hora de que tomemos en serio la encarnación y dejemos de ridiculizar a Dios.

La única gloria de Dios es su amor. Nada que venga del exterior puede afectarle ni para bien ni para mal. El aplicar a Dios nuestras perspectivas de grandeza, es sencillamente ridiculizarle. La única gloria del hombre es manifestar que en él está ya ese mismo amor. El don total, la muerte por amor, es la mayor gloria de Jesús y la de todo ser humano.

Jesús vivió constantemente trasfigurado, pero es ridículo pensar que esa plenitud de ser, tenía que manifestarse externamente (hasta en los vestidos) con espectaculares síntomas. Su humanidad y su divinidad se expresaba cada vez que se acercaba a un hombre para ayudarle a ser él. La única luz que transforma a Jesús es la del amor, y sólo cuando manifiesta ese amor, ilumina. Sólo en lo humano se trasparenta Dios.

Los relatos de teofanía que encontramos en el AT, son intentos de trasmitir experiencias personales de seres humanos concretos. Esa vivencia es siempre interior e indecible. La presencia de Dios es el punto de partida. Esa presencia es nuestro verdadero ser. La gloria no es la meta a la que hay que llegar sino el punto de partida para llegar al don total.

Tomó consigo a tres: La experiencia interior es siempre personal no colectiva, por eso los presenta con sus nombres propios. Recordemos que también Moisés subió a la montaña acompañado por tres personas concretas.

El monte: Es el ámbito de lo divino en todas las tradiciones religiosas. Suponiendo que Dios está en el cielo, lo más cercano al cielo será lo mejor acondicionado para que se manifieste. Los montes más altos son el lugar donde siempre está Dios (Sinaí).

Rostro resplandeciente: la gloria de Dios se comunica a aquellos que están cerca de Él. A Moisés al bajar del monte, después de haber hablado con Dios, tuvieron que taparle el rostro porque su luminosidad hería los ojos.

La luz: ha sido siempre símbolo de la presencia de la Gloria de Dios.

La nube: Símbolo de la presencia protectora de Dios. A los israelitas les acompañaba por el desierto una nube que les protegía del calor del sol.

Moisés y Elías: Jesús conectado con todo el AT. La Ley y los Profetas en dialogo con Jesús. El evangelio es continuación del AT pero superándolo.

La voz: la palabra ha sido siempre el instrumento de la acción de Dios, el vehiculo por el que su voluntad se realizaba. Es pues la expresión de la voluntad de Dios.

¡Escuchadlo! Es la clave de todo el relato. Sólo a él, ni siquiera a Moisés y a Elías.

El miedo, aparece también en todas las teofanías. La presencia de lo divino asusta al hombre que se siente empequeñecido. En el AT, miedo incluso de morir por ver a Dios.

La raíz del mensaje del evangelio de hoy, está en proponer a Jesús como la presencia de Dios entre los hombres, pero de manera muy distinta a como se había hecho presente en el AT. Por eso hay que escucharlo. Su humanidad llevada a plenitud es Palabra definitiva. Escuchar al Hijo es transformarse en él y llevar una vida como la suya, es decir, ser capaces de manifestar el amor a través del don total de sí.

Ni la plenitud de Jesús ni la de ningún hombre están en un futuro propiciado por la acción externa de Dios. La plenitud del hombre está en la entrega total. No está en la resurrección después de la muerte ni en la dicha después del sufrimiento. La Vida y la gloria están allí donde hay amor. La vida de Jesús se presenta como un éxodo, pero el punto de llegada será el Padre, que era el punto de partida al empezar el camino.

A los cristianos nos queda aún un paso por dar. No se trata de aceptar el sufrimiento y la prueba como un medio para llegar a "la gloria". Se trata de ver en la entrega, aunque sea con sufrimiento, la meta de todo ser humano. El amor es lo único que demuestra que somos hijos de Dios. Darse a los demás porque esperas una recompensa, no tiene nada de cristiano. La meta no está en la "gloria". La gloria está en el deshacerse por los demás.

Jesús nos descubre un Dios que se da totalmente sin pedirnos nada a cambio. No es la esperanza en un premio, sino la confianza de una presencia, lo que me debe animar. La transfiguración nos está diciendo lo que era realmente Jesús y lo que somos realmente cada uno de nosotros.

¡Sal de tu tierra! Abandona tu materialidad y adéntrate por los caminos del Espíritu. Vives exiliado en tierra extraña, que no es el lugar que te pertenece.

Meditación-contemplación

Los discípulos descubrieron la verdad de Jesús.
Era todo luz porque Dios lo inundaba.
Ese es el punto de partida para él y para nosotros.
La meta está en el don absoluto y total a los demás.
.................

No se trata de esperar que se produzca en nosotros una transfiguración,
sino de descubrir nuestro ser no desfigurado.
No tengo que caminar hacia una meta fantástica que me prometen,
sino descubrir ya en mí el más sublime don, Dios mismo.
......................

No se trata de esperar que me añadan abalorios y capisayos externos,
sino de vivir mi realidad esencial que ya está en mí.
Hemos imaginado a Dios en las alturas, (monte)
Jesús nos dijo que está en la profundidad de mi propio ser.
......................

Fray Marcos



POR LA RENUNCIA AL TRIUNFO
Escrito por  José Luís Sicre

El tema común a las tres lecturas de este domingo es "por la renuncia al triunfo". En la primera, Abrahán debe renunciar a su patria y a su familia, experiencia muy dura que sólo conocen bien los que han tenido que emigrar. Pero obtendrá una nueva tierra y una familia numerosa como las estrellas del cielo. Incluso todas las familias del mundo se sentirán unidas a él y utilizarán su nombre para bendecirse.

En la segunda lectura, Timoteo deberá renunciar a una vida cómoda y tomar parte en el duro trabajo de proclamar el evangelio. Pero obtendrá la vida inmortal que nos consiguió Jesús a través de su muerte.

En el evangelio, si recordamos el episodio inmediatamente anterior (el primer anuncio de la pasión y resurrección) también queda claro el tema: Jesús, que renuncia a asegurarse la vida, obtiene la victoria simbolizada en la transfiguración. Así lo anuncia a los discípulos: «Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar a este Hombre como rey».

Esta manifestación gloriosa de Jesús tendrá lugar seis días más tarde. El relato podemos dividirlo en tres partes: la subida a la montaña (versículo 1), la visión (2-8), el descenso de la montaña (9-13).

Desde un punto de vista literario es una teofanía, una manifestación de Dios, y los evangelistas utilizan los mismos elementos que empleaban los autores del Antiguo Testamento para describirlas. Por eso, antes de analizar cada una de las partes, conviene recordar algunos datos de la famosa teofanía del Sinaí, cuando Dios se revela a Moisés.

La teofanía del Sinaí
Dios no se manifiesta en un espacio cualquiera, sino en un sitio especial, la montaña, a la que no tiene acceso todo el pueblo, sino sólo Moisés, al que a veces acompaña su hermano Aarón (Ex 19,24), o Aarón, Nadab y Abihú junto con los setenta dirigentes de Israel (Ex 24,1).

La presencia de Dios se expresa mediante la imagen de una nube espesa, desde la que habla (Ex 19,9). Es también frecuente que se mencione en este contexto el fuego, el humo y el temblor de la montaña, como símbolo de la gloria y el poder de Dios que se acerca a la tierra. Estos elementos demuestran que los evangelistas no pretenden ofrecer un informe objetivo, "histórico", de lo ocurrido, sino crear un clima semejante al de las teofanías del Antiguo Testamento.

La subida a la montaña
Jesús sólo elige a tres discípulos, Pedro, Santiago y Juan. La exclusión de los otros nueve no debemos interpretarla sólo como un privilegio; la idea principal es que va a ocurrir algo tan importante que no puede ser presen-ciado por todos.

Se dice que subieron «a una montaña alta y apartada». La tradición cristiana, que no se contenta con estas indicaciones generales, la ha identificado con el monte Tabor, que tiene poco de alto (575 m) y nada de apartado.

Los evangelistas quieren indicar otra cosa: usan el frecuente simbolismo de la montaña como morada o lugar de revelación de Dios. Entre los antiguos cananeos, el monte Safón era la morada del panteón divino. Para los griegos se trataba del Olimpo. Para los israelitas, el monte sagrado era el Sinaí (u Horeb). También el Carmelo tuvo un prestigio especial entre ellos, igual que el monte Sión en Jerusalén.

Una montaña «alta y apartada» aleja horizontalmente de los hombres y acerca verticalmente a Dios. En ese contexto va a tener lugar la mani-festación gloriosa de Jesús, sólo a tres de los discípulos.

La visión
En ella hay cuatro elementos que la hacen avanzar hasta su plenitud.

• El primero es la transformación del rostro y las vestiduras de Jesús.
• El segundo, la aparición de Moisés y Elías.
• El tercero, la aparición de una nube luminosa que cubre a los presentes.
• El cuarto, la voz que se escucha desde el cielo.

1.
La transformación de Jesús la expresaba Marcos con estas palabras: «sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no es capaz de blanquearlos ningún batanero del mundo» (Mc 9,3). Mateo omite esta comparación final y añade un dato nuevo: «su rostro brillaba como el sol». La luz simboliza la gloria de Jesús, que los discípulos no habían percibido hasta ahora de forma tan sorprendente.

2.
«De pronto, se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él».
• Moisés es el gran mediador entre Dios y su pueblo, el profeta con el que Dios hablaba cara a cara. Sin Moisés, humanamente hablando, no habría existido el pueblo de Israel ni su religión.

• Elías es el profeta que salva a esa religión en su mayor momento de crisis, hacia el siglo IX a.C., cuando está a punto de sucumbir por el influjo de la religión cananea. Sin Elías habría caído por tierra toda la obra de Moisés.

Por eso los judíos concedían especial importancia a estos dos personajes. El hecho de que se aparezcan ahora a los discípulos (no a Jesús) es una manera de garantizarles la importancia del personaje al que están siguiendo. No es un hereje ni un loco, no está destruyendo la labor religiosa de siglos, se encuentra en la línea de los antiguos profetas, llevando su obra a plenitud.

En este contexto, las palabras de Pedro proponiendo hacer tres chozas suenan a simple despropósito. Pero son simple consecuencia de lo que dice antes: «qué bien se está aquí». Cuando el primer anuncio de la pasión, Pedro rechazó el sufrimiento y la muerte como forma de salvar. Ahora, en la misma línea, considera preferible quedarse en lo alto del monte con Jesús, Moisés y Elías que seguir a Jesús con la cruz.

3.
Como en el Sinaí, Dios se manifiesta en la nube y habla desde ella.

4.
Sus primeras palabras reproducen exactamente las que se escucharon en el momento del bautismo de Jesús, cuando Dios presentaba a Jesús como su siervo. Pero aquí se añade un imperativo: "¡Escuchadlo!" La orden se relaciona directamente con las anteriores palabras de Jesús, que han provocado tanto escándalo en Pedro, y con la dura alternativa entre vida y muerte que ha planteado a sus discípulos. Ese mensaje no puede ser eludido ni trivializado. "¡Escuchadlo!"

El descenso de la montaña
Dos hechos cuenta Mateo en este momento: La orden de Jesús de que no hablen de la visión hasta que él resucite y la pregunta de los discípulos sobre la vuelta de Elías.

Lo primero coincide con la prohibición de decir que él es el Mesías (Mt 16,20). No es momento ahora de hablar del poder y la gloria, suscitando falsas ideas y esperanzas. Después de la resurrección, cuando para creer en Cristo sea preciso aceptar el escándalo de su pasión y cruz, se podrá hablar con toda libertad también de su gloria.

El segundo tema, sobre la vuelta de Elías, lo omite la liturgia.
Resumen
Este episodio no está contado en beneficio de Jesús, sino como experiencia positiva para los apóstoles. Después de haber escuchado a Jesús hablar de su pasión y muerte, de las duras condiciones que impone a sus seguidores, tienen tres experiencias complementarias:
1. ven a Jesús transfigurado de forma gloriosa;
2. se les aparecen Moisés y Elías;
3. escuchan la voz del cielo.

Esto supone una enseñanza creciente:
1. al ver transformados su rostro y sus vestidos tienen la experiencia de que su destino final no es el fracaso, sino la gloria;

2. al aparecérseles Moisés y Elías se confirman en que Jesús es el culmen de la historia religiosa de Israel y de la revelación de Dios;

3. al escuchar la voz del cielo saben que seguir a Jesús no es una locura, sino lo más conforme al plan de Dios.

José Luís Sicre



CUARESMA... CONVERSIÓN, DESDE LO MÁS HONDO DEL CORAZÓN
Escrito por  Rogelio Cárdenas Msps

«Que tu misericordia, que llena la Tierra,
nos acompañe siempre» (Salmo 33).

Muchas personas, hemos aprendido a mirar y escuchar de manera distorsionada; no desde la presencia de Dios sino desde nuestro falso yo. No miramos ni escuchamos desde el corazón, que desea en lo profundo volver a la comunión plena con Dios, sino desde nuestras inconsistentes necesidades, que ansiosamente intentamos satisfacer. Aprendimos a vivir más desde las expectativas (propias y de los demás) que desde la esperanza que infunde la presencia de Dios.

La consecuencia: Violencia, miedo y sufrimiento...

Violencia conmigo mismo y con los demás Aferrarnos a nuestros "querer", a nuestros juicios y nuestras fantasías. Sentir hostilidad cuando alguien difiere de nuestro punto de vista.

Miedo de perder, miedo al rechazo y la soledad, al vacío, el fracaso, y la aniquilación...

Sufrir... Rivalizando, en lugar de comulgar, compitiendo, en lugar de colaborar. Creer que los demás amenazan mis posibilidades, perder de vista a la comunidad...

Cuaresma es tiempo para la conversión: Liberarnos de esos modos de mirar y escuchar... des-aprender y re-aprender a mirar y a escuchar, de verdad, la verdad. Y así, disponernos a la experiencia pascual de Cristo hoy.

Después del desierto, ámbito del silencio para reconocer las tentaciones, somos invitados a subir al monte con Jesús, ámbito de la experiencia de Dios...

Y entonces, abrir los ojos, despertar y mirar de verdad a Cristo... Liberarnos de las visiones distorsionadas, etiquetas y prejuicios que tendemos a proyectar en Él, en nosotros mismos y en los demás...

Mirar y escuchar, de verdad la verdad. Nos llaman a ser libres para ser de verdad.

Somos en universal fraternidad, nos llaman a la plena comunión.

Callar y escuchar al Hijo... Experimentar la presencia de Dios aquí... Dejar a Dios ser Dios... Mirar más a Jesucristo y al Padre que él nos revela...

Dejarnos mirar, sintiendo su cariño sin límites...Escucharle más a él, desde lo más hondo del corazón...

Y luego, volver... Volver a la vida cotidiana, impregnados de su misericordia que llena la Tierra e impregnando la vida de Él...

Que la experiencia de conversión sea: Volver a dejar el falso yo y esa falsa manera de mirar. Re-aprender a escuchar, de verdad, la verdad.

Espíritu de Dios, Espíritu de Cristo vivo y presente aquí... Llévame al desierto y a la soledad, condúceme al monte y a la experiencia liberadora de mirar y escuchar, de verdad, la verdad.

Rogelio Cárdenas, msps



Los tres amores del Papa
Pedro Miguel Lamet, SJ.

¿Se ha enamorado usted alguna vez?” le pregunta un periodista al Papa en la última entrevista. Y Francisco responde que a los diecisiete años tuvo una “novieta”, y que al principio de su seminario otra chica le obnubiló durante una semana. Entonces el colega quiere saber más. “Pregúntele a mi confesor”, se zafa hábilmente el Papa con una sonrisa.

Pedro Arrupe, el que fuera superior general de los jesuitas y por tanto también del provincial Bergolgio, solía decir que “aquello de lo que te enamoras te cambia la vida”. A un año de pontificado cabe preguntarse cuales son los amores del papa Francisco, los que han marcado su primer año de pontificado.

El primero y más determinante es su amor al Jesús del Evangelio, que se ha traducido en no abandonar el tiempo dedicado a la unión con él. De ahí emana la importancia capital concedida a las bienaventuranzas sobre la mera doctrina moral: la alegría, que da título a su encíclica, y la misericordia, especialmente hacia los pobres, los enfermos, los marginados, los niños, los emigrantes, todos los condenados a vivir en la periferia, incluidos divorciados, homosexuales e increyentes. Esta dimensión de sencillez y cercanía le ha hecho presentarse con una autenticidad creíble, la humildad de san Francisco no exenta de la inteligencia práctica de Loyola. Resultado, hombre del año para muchas publicaciones y sobre todo en el corazón del pueblo.

Su segundo gran amor es la Iglesia, que concibe de forma más colegial que sus predecesores, con sabor a Vaticano II. Quiere descentralizar el “ministerio petrino” y ha reforzado la universalidad con el nombramiento de su G-8 cardenalicio, que apunta a una limpieza de las corrupciones y mayor consulta al pueblo, como muestra su encuesta preparativa del sínodo de la familia.

Su tercer amor es a la gente, primero la de la calle, a la que se dirige con un lenguaje accesible de signos y palabras, y a la que muestra un camino de esperanza y optimismo. De ello se deduce que el diálogo con todos, los teólogos, las otras confesiones, la cultura y el mundo secular se haya revitalizado después de años de involución y de actitud de condena. Pero también, la denuncia con los de dentro y los de fuera, en especial contra la dictadura del mercado y las grandes desigualdades sociales.

¿Oposición? La hay, sobre todo de la caverna tradicionalista; y más o menos sorda de algunos movimientos. No faltan tampoco desde el lado progre los que no le perdonan que no ordene a la mujer o que saque a relucir el diablo personificando el mal. Pero las cifras y el entusiasmo mediático por ahora le acompañan. Y es que quizá su mayor revolución es aparecer enamorado de un mundo que necesita recuperar la fe en algo.

Pedro Miguel Lamet SJ



UN NUEVO CLIMA PASTORAL
Escrito por  Víctor Codina SJ

El rey está desnudo
En el conocido cuento de Hans Christian Andersen sobre El traje nuevo del rey, el rey, creyendo estar vestido con un traje maravilloso elaborado por unos grandes sastres, salió a la calle desnudo, enseñando sus vergüenzas, pero nadie se atrevía a decir nada porque temían ofender al monarca y perder sus favores; a mitad del recorrido, un niño se atrevió a alzar la voz y gritó, ante el asombro de todos: ¡el rey va desnudo!

El rey del cuento no representa a una persona sino a un sistema, sea político o religioso. Pero hasta ahora los "niños" que decían que el rey caminaba desnudo, eran tenidos por imprudentes, utópicos e ingenuos.

Los que proclamaban que "otro mundo es posible" eran ridiculizados por los sensatos economistas y estadistas reunidos en Davos. Cuando H. Küng escribía cartas a los obispos pidiendo reformas en la Iglesia o el jesuita egipcio H. Boulad se dirigía a Benedicto XVI con varias peticiones de cambio, cuando se hablaba del peligro de que la Iglesia se convirtiese en un gueto, o se detectaba un cisma silencioso de gente que abandonaba la Iglesia... los "sensatos" creíamos que exageraban.

Y resulta que ahora Francisco, el nuevo obispo de Roma, es el que, como el "niño" del cuento, dice que el sistema económico liberal, basado en la idolatría del dinero es injusto, pues enriquece a unos pocos y convierte a una gran mayoría en masas sobrantes; que la actitud de los países ricos ante los emigrantes africanos y asiáticos, muchos de los cuales mueren en el intento de llegar a las costas europeas, es una vergüenza; que vivimos en la burbuja del consumo y con el corazón anestesiado ante el sufrimiento ajeno.

Francisco condena las armas químicas y ante los niños muertos en Siria lanza una campaña de oración y ayuno para evitar una nueva guerra; en Brasil les dice a los jóvenes que hagan lío y sean revolucionarios en busca de un mundo mejor y más justo; que el problema de la Iglesia es el desempleo de los jóvenes; que las confesiones religiosas del mundo deben aunarse para resolver el problema del hambre y de la falta de educación...

Francisco se reconoce pecador y pide oraciones; recuerda que la Iglesia necesita una conversión y una continua reforma; que el ambiente cortesano es la lepra del Papado; que la curia es vaticano-céntrica y traslada su visión al mundo; que el clericalismo no es cristiano; que la Iglesia no puede ser restauracionista ni añorar el pasado; que los pastores han de oler a oveja y no convertirse en clérigos de despacho o coleccionistas de antigüedades, ni caer en el carrerismo; que los obispos no pueden estar siempre en los aeropuertos; que la confesión no puede ser una tortura sino un lugar de misericordia; que hay que evitar el centralismo y el autoritarismo en el gobierno de la Iglesia; que no hay que teorizar desde el laboratorio sino experimentar la realidad del pueblo. Nos invita a no tener una visión monolítica, a respetar la diversidad, a no ser narcisistas, y a recordar que la Iglesia no es una ONG piadosa sino la casa de Dios que ha de desnudarse de todo lo mundano.

¿Quién hubiera esperado hace algún tiempo que el Papa fuese este "niño" que denuncia que el "rey" camina desnudo por la historia...?

Un Papa cristiano
El dibujante "El Roto", que publica en el diario El País de España unas viñetas humorísticas, siempre críticas y muchas veces incluso ácidas, dibujó hace poco a un personaje vestido de rojo (¿cardenal? ¿obispo? ¿monseñor?) que exclamaba indignado: "Nos ha salido un Papa cristiano. ¡Qué calamidad!

Dejando a un lado la ironía sarcástica del humorista, es muy cierto que lo que Francisco dice y hace no es otra cosa que traducir el evangelio al mundo de hoy: estar más preocupado del hambre del mundo que de los problemas intraeclesiales, hacer que la Iglesia sea un signo del perdón y misericordia de Dios, una Iglesia pobre y de los pobres, ser como un hospital de campaña que sana heridas; que ha de salir a la calle, ir a las fronteras existenciales aun con peligro de accidentes; que respete a los laicos y la dignidad de las mujeres; que viva en una atmósfera de diálogo con todas las confesiones religiosas sin proselitismo, buscando ante todo el bien de la humanidad; que respete la conciencia de cada persona que es la que debe optar por el bien; que no se centre obsesivamente en temas morales como el aborto, el matrimonio de los homosexuales y el divorcio, sino que anuncie la buena noticia de la salvación en Cristo; que camine con otros en medio de las diferencias, en espíritu sinodal y fraterno; que reconozca que todos somos hijos e hijas del mismo Padre y hermanos y hermanas, una Iglesia con entrañas maternales de misericordia, que refleje la ternura de Dios y cuide de la creación... que no se grite ni aclame al Papa Francisco, sino a Jesús.

Al Papa no le tiembla el pulso, ha criticado públicamente a un monseñor implicado en tráfico de divisas, ha apartado de sus cargos a un obispo que ha construido un lujoso palacio episcopal y a un nuncio acusado de pedofilia.

Se respira un aire nuevo, oxigenante, con olor a Evangelio. Esto que sorprende positivamente a creyentes y no creyentes, comienza a suscitar recelo y miedo en algunos sectores eclesiales que se escandalizan farisaicamente de muchas acciones y palabras del Papa. Algunos le llaman despectivamente "el argentinito" y piden que "lo iluminen o lo eliminen"...

Las florecillas del Papa Francisco
Lo más sorprendente es que el nuevo obispo de Roma ha causado un impacto por sus gestos y símbolos y por sus expresiones gráficas más que por largos discursos o encíclicas que muy pocos leen. Los semiólogos explican la importancia y el impacto de los símbolos para influir y cambiar la mentalidad del pueblo. Francisco ha optado por el método de Jesús que hablaba en parábolas y hacía signos del Reino: sanar enfermos, alimentar al pueblo hambriento, comer con pecadores, lavar los pies a sus discípulos...

La encíclica Lumen fidei, firmada por Francisco pero escrita mayormente por Benedicto XVI, ha tenido poca resonancia, pero en cambio el pueblo creyente y no creyente ha captado sus gestos: besar a un niño discapacitado, lavar los pies a una joven musulmana, comer en Asís con niños con síndrome de Down, lanzar al mar en Lampedusa una corona de flores amarillas y blancas en memoria de los emigrantes fallecidos, usar sus zapatos viejos de antes, no vivir en los Palacios Apostólicos, viajar por Roma en un sencillo y pequeño coche, contestar a las preguntas de un periodista no creyente, invitar a Santa Marta al rabino de Buenos Aires, regalar unos zapatitos al nieto de Cristina Fernández de Kirschner, recibir a Gustavo Gutiérrez, celebrar la eucaristía el día de San Ignacio en la Iglesia del Gesù y llevar un ramo de flores a la tumba del P. Pedro Arrupe, ex General de la Compañía de Jesús que había sido cuestionado y marginado por el Vaticano...

Las florecillas del Papa Francisco recuerdan las florecillas de San Francisco de Asís y las del Papa Juan XXIII. Se ha cambiado el clima eclesial. No sabemos si el Papa Francisco podrá llevar adelante la reforma de la curia y de la Iglesia, pero ha desbloqueado el ambiente, y el invierno eclesial parece ceder a unos sencillos y todavía tímidos brotes de primavera. ¿Volverá la primavera conciliar?

Un icono pastoral latinoamericano
Este Papa venido del Sur, de América Latina, aporta a toda la Iglesia un estilo nuevo pastoral que refleja el caminar de la Iglesia latinoamericana desde Medellín a Aparecida: la opción por los pobres, la denuncia de las estructuras injustas de pecado, el respeto a la fe y religiosidad del pueblo sencillo, la devoción mariana, la sencillez y cordialidad, el cuidado de la Madre tierra, la confianza en la misericordia de Dios que siempre está abierto al perdón.

Detrás de sus gestos y palabras está su experiencia pastoral y teológica latinoamericana, argentina, sus contactos frecuentes con las villas de miseria y los curas villeros, su sentido de pueblo, ¿el influjo de la teología de Lucio Gera y de Juan Carlos Scannone...?

El programa pastoral del Papa es Aparecida, de cuya última redacción él fue el responsable: discípulos y misioneros de Jesucristo para que el pueblo tenga vida, conversión pastoral, Iglesia en estado de misión, Iglesia casa y comunidad, opción por la formación de laicos, ver en los pobres el rostro de Jesús, pues no se puede hablar de Cristo sin hablar de los pobres... Todo lo de oler a oveja, salir a la calle, ir a las fronteras... huele a América Latina y es un mensaje para todo el mundo, pero en especial para el Continente Americano. No en vano hemos de observar ese detalle significativo de que el Papa ha regalado el documento de Aparecida a varios líderes latinoamericanos.

Desde el Sur de la Iglesia sopla el Espíritu, desde los pobres, los marginados, las mujeres, los jóvenes, los indígenas, desde "el niño" que descubre que el "rey", sea la sociedad o la Iglesia, está desnudo...

Nos toca ahora proteger la desnudez del "rey", cubrir sus vergüenzas, instaurar entre todos un mundo más justo y fraterno, una Iglesia más sencilla y comunitaria, más nazarena, que huela a Jesús y a Evangelio.

¡Qué maravilla, tenemos un Papa realmente cristiano!

Víctor Codina, SJ



Un año después: Francisco, Alegría del Evangelio 
Xabier Pikaza Ibarrondo

Hoy hace un año (13.3.13) los cardenales de Roma eligieron como Papa al Cardenal Jorge María Bergoglio, que tomó el nombre de Francisco.

Es tiempo para recordar y alegrarnos por su nombramiento, por su primer año de Papa, por su gran alegría, por su decisión de cambiar tradiciones muertas, y así quiero hacerlo en este blog.

Y lo haré de un modo especial esta tarde, conversando con miembros de las comunidades cristianas del Barrio de Buenos Aires de Salamanca, y de los pueblos de la margen izquierda del Tormes (Florida de Liébana y Pino de Tormes), por invitación de su párroco y amigo Emiliano Tapia, a quien todos conocen en la iglesia y sociedad de Salamanca, por su compromiso social y cristiano.
papa

Hablaré, hablaremos, precisamente de (con) La alegría del Evangelio, evocando y recreando la exhortación apostólica de Francisco, Evangelii Gaudium, con sus temas principales.

Estaremos junto, bajo la iglesia antigua, cerca del cauce del Tormes tranquilo, catequistas, agentes de pastoral, cristianos, amigos, hombres y mujeres de pueblo, entre los que estará Maximino Cerezo (Mino), el mayor de los pintores de la teología de la liberación, de la teología popular de América Latina.

No invito en general a todos los lectores de mi blog porque Pino de Tormes (imagen siguiente)queda algo a trasmano y porque no cabrían todos en el salón parroquial. Se trata además de una jornada de estudio y convivencia de las tres parroquias citadas, como reza el cartel de invitación.

Algunos motivos de la exhortación
pino
Hablaré (hablaremos) de la exhortación a La alegría del evangelio, gente de pueblo, de un barrio marginal-marginal de Salamanca, de unos pueblos otrora abundantes de mieses, ahora a “trasmano” de la gran corriente de la globalización, para escuchar la voz del Papa, para sintonizar con el evangelio.

Quizá otra vez presente el contenido general de mi charla, con los retos que plantea el Papa Francisco, recreando y “elevando” las conclusiones del Sínodo del 2012 sobre la Nueva Evangelización. Hoy sólo ofrezco un esquema de tipo general:

1. La EG (Evangelii Gaudium) es una Exhortación Postsinodal, pero el Papa Francisco le ha dado un giro nuevo, quitando gran parte de las referencias “sinodales”… y retomando algunos elementos básicos de la exhortación postsinodal de Pablo VI, titulada Evangelii Nuntiandi, EN, hace 38 años (1976). La EN empezó teniendo un eco inmenso en el conjunto de las iglesias, especialmente en América Latina, con la Teología de la Liberación, pero su voz quedó luego en gran parte acallada con el desarrollo posterior de la Iglesia, a partir de Juan Pablo II. Esperamos que la EG, que retoma el hilo de le EN, tenga mejor andadura, un influjo mayor y más duradero.

2. El mismo Papa Francisco reconoce y presenta con toda honradez las tres “fuentes” de su documento, en num 16:

(a) Acepté con gusto el pedido de los Padres sinodales de redactar esta Exhortación. Al hacerlo, recojo la riqueza de los trabajos del Sínodo. ((El texto de la EG recoge algunos elementos del sínodo, pero no se centra en ellos, y a veces les da un sentido distinto)).

(b) También he consultado a diversas personas (no estoy capacitado para indicar las personas a las que ha consultado, como él mismo dice; pero es claro que su visión eclesial y su teología dependen de un tipo de Iglesia... en la línea del documento de la Conferencia del CELAM de Aparecida, 2007).

(c) y procuro además expresar las preocupaciones que me mueven en este momento concreto de la obra evangelizadora de la Iglesia (Es clara la aportación personal del Papa Francisco, su visión social, su teología… Claro es su estilo directo, más influido por la literatura que por la teología. Benedicto XVI quiso ser y fue un papa teólogo. Francisco viene más de la literatura, y se nota bien, por la forma en que escribe, por las imágenes que utiliza).

(3) Hay un desfase creador entre las cuestiones que Francisco quiere desarrollar que son siete, como indicaré a continuación, y los capítulos concretos del texto, que son cinco.

Las cuestiones son siete, como dice en num. 16:

1. La reforma de la Iglesia en salida misionera

((Francisco quiere que la iglesia salga de su recinto amurallado, de tentación de fortaleza defensiva… Quiere que salgamos de la seguridad de un culto cerrado en sí mismo, de una moral absoluta, de un orden inmutable. Nos quiere hacer “callejeros” de la fe, como él mismo dice de los jóvenes)).

2. Las tentaciones de los agentes pastorales

((Más que los “sacerdotes” (obispos y presbíteros) le importan todos los agentes pastorales, que son el fondo todos los bautizados. En esa línea dice, quizá en el número más hermoso de la exhortación que “yo (tú) soy, somos, una misión, cada uno de nosotros (num 273). En esa línea se sitúan los números dedicados a las mujeres (103-104) donde afirman que los ministerios ordenados son un simple medio, que la dignidad y grandeza de la vida cristiana pertenece a los bautizados. Retomar esos números y recrearlos desde la dinámica de la exhortación nos ofrecería un rostro totalmente distinto de Iglesia… una iglesia que hemos convertido en museo (num 95), una iglesia donde muchos obispos-presbíteros parecen “generales derrotados” (num 96)… que se gozan de serlo, en vez de volverse agentes de creación evangélica.

3. La Iglesia entendida como la totalidad del Pueblo de Dios que evangeliza

((A Francisco le gusta sobre todo la visión de la iglesia entendida como “pueblo”, retomando la mejor inspiración de la Lumen Gentium del Vaticano II. Francisco quiere una iglesia-pueblo, iglesia del pueblo, creadora de una cultura de cercanía humana, de libertad generosa… Quiere una iglesia callejera, pero de calle donde pasan las ovejas, donde se juntan los vecinos… no de calle de casas cerradas, protegidas. Francisco quiere que dejemos de guardar tumbas, que dejemos de ser momias, que seamos capaces de crear nuevos relatos para la nueva ciudad del pueblo de los hombres que ha querido fundar Jesucristo).

4. La homilía y su preparación.

((Resulta muy significativo el interés que Francisco tiene por la homilía, es decir, por la palabra cercana de los ministros y del pueblo en la celebración. Le interesa menos la “gran teología”, que tanto preocupaba a Benedicto XVI, cosa de eruditos… Ciertamente, le importa en buen hacer de los teólogos, con sus diversas visiones del evangelio… Pero lo que más le interesa es la “homilía”, la palabra directa para el pueblo y con el pueblo. A su juicio, la homilía no es un espectáculo, ni una lección teórica, sino una conversación, un diálogo cercano desde el evangelio. De esa forma se eleva en contra de una iglesia esquizofrénica que ha prohibido teologías… pero ha abandonado la homilía que es la que crea iglesia, la que une a los cristianos)).

5. La inclusión social de los pobres.

((Francisco tiene una clara y fuerte conciencia social, que es capaz de dialogar con la economía y la política, pero que brota de la raíz del evangelio y de la vida concreta de los hombres y mujeres que viven marginados, aplastados, sin medios de vida suficientes, en medio de una sociedad opulenta. En ese contexto ha ofrecido algunos de sus símbolos y análisis más impresionantes. Recojo simplemente algunas de sus palabras:

‒ no a la cultura del descarte
‒ no a una teoría del derrame
‒ no al fetichismo del dinero
‒ no a la inequidad… que engendra violencia y después condena a los violentos que nacen de ella
‒ no a los que culpan a los pobres de ser pobres….
‒ no a la falsa teoría de la buena-mano del mercado)).

6. La paz y el diálogo social.

((Francisco interpreta la paz como don… y como resultado de un diálogo en el que todos intervienen… y en el que tienen primacía los más pobres:

‒ En ese contexto de diálogo pone de relieve la sabiduría del pueblo, más que las elaboraciones de la gran filosofía (que tanto gustaban a Benedicto XVI
‒ El diálogo exige la conversión de las parroquias (comunidad de comunidades), de los obispados (cuya función parece no ver clara, pues tienen a convertirse en aduanas u oficinas de buenos administradores, de muchos papeles, pero de poco cristianismo).
‒Francisco está convencido de la necesidad de buenos empresarios, al servicio del bien común, y de buenos políticos… No demoniza la empresa ni la política, para bien de todos. Pero condena un tipo de política y empresa que destruye a los pobres)

7 Las motivaciones espirituales para la tarea misionera.

(Quizá lo que más me ha impactado en este ampo es el deseo de volver al nivel “artesanal”, es decir, al nivel concreto de la vida hecha mano a mano, cuerpo a cuerpo:

“Tenemos que recordar siempre que somos peregrinos, y peregrinamos juntos. Para eso, hay que confiar el corazón al compañero de camino sin recelos, sin desconfianzas, y mirar ante todo lo que buscamos: la paz en el rostro del único Dios. Confiarse al otro es algo artesanal, la paz es artesanal. Jesús nos dijo: «¡Felices los que trabajan por la paz!» (Mt 5,9). En este empeño, también entre nosotros, se cumple la antigua profecía: «De sus espadas forjarán arados» (Is 2,4)” (EG 244).

Para otro momento dejo el tema de las motivaciones espirituales concretas… y el desarrollo posterior del texto, que consta de cinco capítulos (misión, crisis, anuncio, dimensión social, espiritualidad). No sé si Francisco se ha “despistado” o su despiste es un buen modo de decirnos que los siete propósitos se centran en cinco temas.

Cinco elementos de la misión (num 24)

Debería terminar aquí mi exposición, pero no puede acabar sin poner de relieve las cinco palabras clave del programa de Francisco. Gran parte de nosotros, que venimos de la EN, hemos puesto siempre de relieve tres palabras: Anuncio, compromiso social y celebración. Francisco añade dos y pone cinco, que están marcando la vida de la iglesia:

1. Primerear, tomar la iniciativa. Jesús ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, la Iglesia sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos.

2. Involucrarse. Jesús lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavarlos La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, así tiene que «oler a oveja».

3. Acompañar. La Iglesia debe acompañar a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico.

4. Fructificar. La comunidad evangelizadora siempre está atenta a los frutos, porque el Señor la quiere fecunda. Cuida el trigo y no pierde la paz por la cizaña.

5. Festejar. Por último, la comunidad evangelizadora gozosa siempre sabe «festejar». Celebra y festeja cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evangelización. La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio de la exigencia diaria de extender el bien.

Conclusión. Buen día a todos por hoy

‒ Yo voy a celebrar y disfrutar esta tarde, en el aniversario del Papa, con Emiliano Tapia (párroco), con Maximino Cerezo (artista y amigo)… y con otros muchos compañeros de las parroquias de Buenos Aires, de Florida y Pino de Tormes, recordando al Papa Francisco.

‒ A todos os deseo buen fin de día, con Francisco y su programa.

Xavier Pikaza





Francisco, a un año: demasiadas expectativas
Bernardo Barranco V.

Sin duda, la presencia de Bergoglio en la cabeza de la Iglesia ha sido refrescante. A un año del pontificado podemos advertir claramente las enormes expectativas que ha despertado para renovar tanto el estilo de la Iglesia así como el esfuerzo que el Papa infunde para dialogar con la cultura moderna. Los obstáculos que enfrenta Francisco son inmensos y son notables las resistencias internas. El hecho de ser latinoamericano ha desacomodado el eurocentrismo con que se conducía la Iglesia y ofrece un nuevo lenguaje simbólico.

Francisco, tanto para la sociedad secular como para los propios católicos, representa oportunidades y esperanza de innovaciones que despierten el entusiasmo en un catolicismo (institución/doctrina) que parecía haberse encapsulado herméticamente en la tradición. Digámoslo de otra manera: en Francisco se respira aquella atmósfera de aperturas en torno al Concilio. El Papa opta por el diálogo en vez de evangelizar a bastonazos inquisitoriales.

Sin embargo, Bergoglio ha enfrentado obstáculos. Primero, fue impugnado por católicos progresistas, quienes denunciaron condescendencia golpista y su actitud de silencio cómplice con la dictadura militar argentina. Después la derecha católica se escandalizó por sus posturas frente a la pobreza, la injusticia y sus durísimas críticas al sistema económico. Sin embargo, el motivo de mayor preocupación es su nueva actitud frente a las mujeres, divorciados y especialmente ante los homosexuales. Sin que haya cambiado una coma de la doctrina de la Iglesia, Francisco ha provocado colapsos e infartos entre los viejos dinosaurios de la fe, quienes no dudan en corregirlo o interpretarlo. Se le acusa también de guardar un incierto estilo populista, de talante peronista, simultáneamente conservador y progresista, con proclividad a satisfacer a las audiencias que tiene enfrente. Otros piden una lectura pastoral de Francisco, quien acompaña con apertura y bondad las vicisitudes de su grey. Por otra parte, la burocracia romana tiembla ante las anunciadas reformas de la curia y la financiera.

Pese a las críticas, el peso de Francisco durante este primer año se sustenta en su inmensa popularidad. Son apreciados los cambios introducidos por este Papa: sencillez, humildad y austeridad. Francisco despresurizó la presión mediática que clamaba nuevos escándalos institucionales; en cambio, el nuevo Papa introdujo diferentes temas en una agenda estropeada por los escándalos de pederastia y encubrimiento institucional. Declarado el hombre del año 2013 por diversas revistas, muchos sondeos y encuestas locales lo refrendan. Por ejemplo, la encuesta realizada por Univisión en 12 países de los cinco continentes nos muestra un sorprendente grado de aceptación de desempeño del papa Francisco entre los católicos, con 97 por ciento, que lo califica de excelente a bueno. Curiosamente, en México la calificación de Francisco es de las más bajas; 23 por ciento le atribuyen desempeño mediocre a malo. Ya lo hemos tratado: sin duda se debe a la apatía y deficiente recepción que los obispos mexicanos han tenido del papa Francisco y de sus reformas.

Es importante recordar que Bergoglio asciende al pontificado tras el desfondamiento de los sectores conservadores de la Iglesia. Este conservadurismo que se impuso después del Concilio, acusando al progresismo de llevar al caos a la Iglesia por una apertura indiscriminada a la modernidad que conduciría irremediablemente a la pérdida de identidad. Paradójicamente este mismo conservadurismo clerical provocó la debacle de la Iglesia, una crisis de quebranto del capital moral y de la autoridad religiosa. Las luchas palaciegas, las intrigas curiales y la lucha por el poder bajo Benedicto XVI sólo mostraron que el pacto conservador se fracturó. Bergoglio asciende en medio de dicha fractura. La crisis de corto plazo es la dramática confrontación curial, recogida en el Vatilileaks. 

El gran mérito de Francisco es el retorno a lo pastoral. Tanto en entrevistas como en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, el Papa afirma la opción pastoral como eje de su pontificado. De ahí que cuestione el clericalismo, es decir, el eclesiocentrismo, y sobre todo el estilo burocrático y monárquico de muchos actores religiosos. Es evidente que Bergoglio no modificará la tradicional doctrina de la Iglesia ante temas como celibato, sacerdocio femenino, aborto. Pero ha dejado claro que el Papa no va absolutizar la agenda moral como obsesión. Y sí ha insistido en abrir otras agendas pastorales y sociales, como la opción por los pobres, la defensa de los derechos humanos y de los migrantes, la justicia social y la crítica a la idolatría del poder y del dinero.

La luna de miel del papa Francisco ha terminado justo al cumplir su primer año. Su manejo ante los cuestionamientos de la ONU sobre pederastia clerical y la supuesta renovación de los legionarios han sido decepcionantes e inerciales. Todo el encanto de un religioso bien intencionado ha quedado atrás. Los gestos y los símbolos con que inició son importantes en las sociedades mediáticas. Pero ni han resuelto la crisis de la curia romana, ni aún significan una nueva y soñada primavera eclesial. ¿Podrá Francisco cambiar la Iglesia desde arriba? ¿Hasta qué punto las iglesias locales seguirán al Papa en la renovación que propone? ¿Realmente tendrán gran calado las reformas estructurales de la Iglesia? ¿O será una renovación de saliva?

Francisco deberá ir más allá de los gestos. Puede estar en juego un grandísimo desencanto ante las expectativas que el propio Francisco ha levantado. La Iglesia necesita una nueva síntesis de fe y cultura, nuevas hipótesis pastorales que le permitan acompañar con riqueza los grandes cambios de nuestra civilización contemporánea. Retomar los pasos del Concilio Vaticano II, a 50 años, sin nostalgias. Aún hay demasiada soberbia en la Iglesia. Por ello es necesario escuchar y abrirse a las demandas del mundo. O de plano convocar un Concilio Vaticano III que replante los horizontes.

Bernardo Barranco V.
Texto publicado en el periódico La Jornada (México)



Francisco es la revolución de la humanidad y del papado
Leonardo Boff

El teólogo brasileño Leonardo Boff se refirió al primer aniversario de pontificado del papa y destacó que "Francisco es un proyecto de iglesia y de mundo" y que está haciendo "una revolución de humanidad, la revolución del papado". "Francisco es más que un nombre, es un proyecto de iglesia y de mundo: una iglesia pobre, sin aparato de poder, una iglesia del encuentro, de la misericordia. Como él dice, una iglesia que hace la revolución de la ternura", sostuvo Boff en entrevista con Radio del Plata.

El sacerdote franciscano consideró que la "gran revolución" que está haciendo Francisco no es la reforma de la curia, sino la "revolución del papado, que empezó consigo mismo".

"Él no entró en el perfil clásico del papa, sino que hizo que su manera de ser impregnara la figura del sumo pontífice y se transformara en uno extremadamente humano y cercano al pueblo: es una revolución de humanidad que devolvió a la iglesia su dimensión, su rostro humano, de compasión, de apertura, de diálogo", afirmó.

Boff, quien es además filósofo, escritor, profesor y ecologista, enfatizó que Francisco quiere "una iglesia para todos" y que su perfil, que combina "fuerza y ternura, ayudará a que las cosas cambien".

"El papa tiene un liderazgo que apunta a valores nuevos, que van en la línea de la comprensión, de la mutua aceptación de las diferencias, del diálogo y la misericordia como valores centrales de la tradición de Jesús", apuntó.

Boff consideró además que el sumo pontífice tiene "una profunda libertad de espíritu", que "la gran mayoría de los líderes y jefes de Estado no tiene".

"Él es alguien que no necesita aparato de seguridad, que puede tocar al pueblo y dejarse tocar, que no necesita protegerse porque se siente protegido por Dios; hay muchos que hablan de forma burocrática o en función de intereses, pero él habla desde el corazón y dice cosas sencillas, claras, que todos pueden entender", sostuvo.

El teólogo y sacerdote brasileño remarcó que Francisco "no vive en palacios" y "come junto con otros", algo que "la tradición del cristianismo no conocía".

Hay que decir que eso es posible porque él viene de un caldo cultura que no es la agónica y decadente cristiandad europea, sino que viene de América Latina y tiene una experiencia de pueblos, de celebraciones vivas, de contacto directo piel a piel con los pobres, con las villas miserias", afirmó.

Para Boff, Francisco es "el primero de una gran dinastía de papas del tercer mundo, porque aquí vive más del 65 por ciento de los católicos". "Eso conferirá al cristianismo su verdadera dimensión, que ahora es demasiado occidental y cada vez más accidental", concluyó.