viernes, 14 de diciembre de 2012

REGLAS DE DISCERNIMIENTO - San Ignacio de Loyola SJ


REGLAS DE DISCERNIMIENTO

PRIMERA SEMANA 
(313) Avisos para ir comprendiendo 
y manejando los movimientos de dentro de uno mismo.

1. – (314) Quien va sin libertad ni rumbo en la vida se suele contentar con éxitos y placeres imaginarios y falsos, con los que se siente bien y seguro en su desvío y avanza más en él; y al contrario: se inquieta y se preocupa cuando atiende a su conciencia y reflexiona.

2. – (315) A la inversa: quien empieza a hacerse dueño de sí mismo y a ser libre y a vivir con rumbo y sentido su vida, a veces se inquieta o desanima por temores infundados y dificultades imaginarias o amenazas falsas; y encuentra tranquilidad y ánimo al sentir claridad y fortaleza para seguir adelante en su camino.

3. – (316) Son positivos los movimientos interiores que lo entusiasman a uno por lo definitivamente importante o lo llevan a querer ser libre y no vivir atado o a desear encaminarse con buen rumbo; por ejemplo, la confianza, la alegría y el empeño y gusto en lo que tiene que ver con nuestra plenitud y destino, que dejan dentro de uno sentimientos de tranquilidad y de paz.

4. – (317) Se dan también movimientos interiores y estados de ánimo negativos, como de obscuridad y confusión, de caos interior, de desconfianza, desánimo y flojera para todo lo que tiene que ver con tomar en serio la vida; con sensaciones de absurdo y de que no vale la pena, y con impulsos a olvidarse de todo y a refugiarse en lo contrario; y entonces le vienen a uno planteos o pensamientos contrarios a los que le vienen cuando se siente en estados de ánimo positivos.

5. – (318) En estos estados interiores negativos no se deben cambiar las decisiones ya tomadas antes en momentos mejores; porque, como en los momentos buenos hay claridad para señalarse un buen rumbo, así en las malos hay obscuridad, confusión y falta de libertad para hacerlo.

6. – (319) En estas situaciones es muy provechoso actuar directamente contra ellas, dedicando más empeño y tiempo a los diversos ejercicios como a la reflexión y al diálogo interior, o al vigilarse a sí mismo, evitando buscar complacerse o dejarse llevar, aun procurándose alguna molestia externa, por aguantar más contra los movimientos negativos que lo invaden a uno por dentro, e ir más en contra de ellos.

7. – (320) En un estado negativo uno ha de ser consciente de lo débil que es; pero al mismo tiempo ha de estar seguro de que es capaz de salir adelante, por difícil que le parezca.

8. – (321) En esas situaciones ayuda esforzarse en soportarlas con paciencia, y pensar que son pasajeras y no suelen durar, si se lucha contra ellas como en el aviso 6 se dice.

9. – (322) Estos estados de ánimo negativos pueden darse en tres formas principales: primera, para que nos demos cuenta de nuestros descuidos y de que andamos haciendo muy a medias nuestros ejercicios; segunda, como una prueba, que nos ayude a medir nuestro aguante y nuestra resistencia en los momentos difíciles; y tercera, para que seamos realistas, y no creamos que todo va a ser sencillo y grato, ni nos ilusionemos con entusiasmos que pueden acabarse, ni nos juzguemos demasiado capaces a nosotros mismos.

10. – (323) En los momentos mejores es bueno prever cómo podrá reaccionar uno cuando se pasen y vengan los peores, y se ha de dar uno ánimo y fuerza para entonces.

11.- (324) En los momentos de entusiasmo hay que conservar el realismo y recordar los ratos de pesimismo y de desánimo; y al revés,: en los malos ratos hay que acordarse de los buenos y convencerse de que uno puede salir adelante.

12. – (325) Ante un estado de ánimo negativo, lo mejor es reaccionar con energía; porque si no se va dejando llevar poco a poco, cada vez va siendo más difícil que reaccione, y acaba por hacérsele casi imposible.

13. – (326) Cuando uno se va atando y desviando y va perdiendo libertad y rumbo, es fácil que quiera que nadie sepa lo que le pasa o lo que está haciendo, y que lo quiera tener todo como en secreto; porque en el fondo se le antoja engañarse, y sabe que una persona de buen juicio le estorbaría, ayudándole a desenmascarar su engaño y a comprender y corregir sus errores.

14. – (327) Más fácilmente pierde uno libertad y dominio de sí mismo en aquello en que es más débil o más inclinado a hacerse tonto, y por eso allí es donde más debe cuidarse.

SEGUNDA SEMANA 
(328) Avisos para ir comprendiendo 
y manejando los movimientos de dentro de uno mismo.

Estos avisos son para quienes ya intentan entregarse a Jesús, y van descubriendo el camino para hacerlo. Pero cuando falta esa primera decisión, pueden hacer más daño que provecho.

1. - (329) El camino de Jesús es de alegría profunda, y no de tristeza o confusión. Estas son contrarias a Jesús, y proceden de engaños, falsedades o apariencias. 

2. – (330) Una alegría y paz profunda e inesperada descubre la presencia de Jesús, que invita y atrae hacia lo suyo. Por “inesperada” se entiende lo que no venga de imaginaciones, recuerdos, sentimientos o razonamientos con que uno la ande procurando.

3. – (331) Estos empeños nuestros (imaginaciones, razonamientos, etc.) pueden dar origen a diversos tipos de entusiasmos y satisfacciones: unos que nos impulsan a la libertad en la causa de Jesús y otros que lo hacen en sentido contrario.

4. – (332) Es muy común empezar con buen rumbo y terminar perdiéndolo, o empezar con libertad y terminar con ataduras, por no descubrir cómo uno mismo poco a poco se engaña.

5. – (333) Hemos de estar muy atentos a los procesos de nuestros pensamientos y planteos: si de principio a fin son positivos, para seguirlos; pero si empiezan con buen rumbo y luego van desviándose, o si se va perdiendo la verdadera libertad, o la tranquilidad y paz profundas, entonces habrá de resistirse a ellos.

6. – (334) Cuando esto anterior sucede, ayuda mucho detenerse a revisarlo: cómo poco a poco se fue cayendo en el engaño y se fue perdiendo la libertad, y se fue uno apartando de Jesús y lo suyo; y cómo se perdió la alegría y la paz interiores; para así sacar lección de la experiencia, para cuando de nuevo se empiece a presentar el caso.

(Texto traducido y adaptado por Félix Palencia, sj.)


Yo te entrego, Papá,
mi libertad, mi mente y mis anhelos;
mi corazón, mi ser y mi persona,
y todo lo que tengo.
Tú me lo diste todo;
a ti te lo devuelvo:
Haz de lo mío lo tuyo,
y tú dispón de ello.
Ya lo demás me tiene sin cuidado...
Regálame sólo esto:
que tú y yo nos queramos..,
y estaré satisfecho.

- Oración de San Ignacio de Loyola -
adaptación de Felix Palencia SJ