viernes, 9 de noviembre de 2012

Jose Luis Moreno Aranda SJ - El trabajo de un jesuita mexicano dentro y fuera de los muros de las cárceles en Milwaukee.

El trabajo de un jesuita mexicano dentro y fuera de los muros de las cárceles en Milwaukee.

En algunas prisiones del Estado de Wisconsin (EUA) se concentra a los presos de más alta peligrosidad. Dichas cárceles se muestran como elemento disuasivo contra el crimen organizado. Para el sacerdote jesuita José Luis Moreno Aranda, estos reclusos con quienes se reúne cada viernes, forman parte de sus feligreses.

Foto: El Padre José Moreno, SJ. posa delante de las ventanas protegidas con barrotes en la capilla del Instituto Correccional de Dodge, donde cada semana celebra la eucaristía. Cada viernes visita 2 o 3 cárceles cercanas a Milwaukee.

Entra en el Correccional de Dodge con paso acelerado, viene a celebrar misa y a oír confesiones de los internos. Todos los trabajadores lo conocen. Lo saludan con una sonrisa mientras le dicen: "Buenos días, Padre”. Él devuelve la sonrisa: "Buenos días, buenos días". Las medidas precautorias de seguridad son parte de la vida cotidiana en esta prisión. Ahí, a la entrada, tranquilo, el Padre Moreno se quita los zapatos, la chamarra y objetos de metal que trae en el bolsillo, camina a través del detector de metales sin ninguna preocupación. Desde 2002 ha visitado las cárceles locales para celebrar misa, confesar y administrar sacramentos a los enfermos recluidos.

Los jóvenes esperan la misa, dice el capellán.
En medio de un pasillo largo y estrecho hay una pequeña habitación con dos ventanas enrejadas y otra de cristal empotrada en la pared. La habitación es pequeña, con unas 25 sillas ordenadas en filas. Adentro, en las mesas de la capilla, hay Biblias traídas por los testigos de Jehová, también hay copias del Corán.

En la sala se encuentra otro de los capellanes, Dennis Overling, un veterano de Vietnam que en 2008 se retiró del Ejército de EUA para convertirse en ministro luterano. Ha sido capellán en Dodge durante los últimos tres años. Nos comenta que hay jóvenes que cada semana esperan la misa del Padre Moreno. "Lo sé, porque ellos me lo platican", dice. Hay entre 40 a 50 reclusos de habla hispana que vienen a misa. Menciona que "algunos de los internos tienen una comprensión muy buena de los tiempos litúrgicos”. Nos cuenta que se siente muy afortunado de tener al P. Moreno como amigo y como compañero sacerdote. Hace bromas con el Padre Moreno acerca de todas sus visitas y el jesuita responde con una amplia sonrisa: "Esta es mi misión".

Hay una frontera imaginaria en el fondo de la sala, a los internos no se les permite cruzar. El Padre Moreno se prepara para la misa, mientras van llegando los internos. Algunos son altos y robustos, ataviados con tatuajes. El P. Moreno es delgado y no es muy alto, sin embargo, se le percibe sin miedo. “Bueno, no siempre”, dice.

Los internos participarán en la celebración
Un recluso entra justo antes de la misa: "Buenos días a todo el mundo", dice, algunos de sus compañeros lo saludan sacudiendo la mano. Durante la misa hay una gran cantidad de sonrisas. Al momento de la paz se dan la mano, otros permanecen sentados en silencio.

En misa, el P. Moreno a veces incluye el inglés, por si hay alguien presente que no hable español. Los reclusos participen constantemente, colaboran poniendo el altar, leen y  proclaman las lecturas. Uno de ellos toca la guitarra y dirige el coro con sus cantos.

FOTO: El Jesuita José Luis Moreno Aranda, SJ. celebra la misa en español para los internos en el Correccional de Dodge en Wisconsin. El P. Moreno es párroco de St. Patrick y Nuestra Señora de Guadalupe, parroquias del lado sur de Milwaukee. Ha visitado cárceles locales, atendiendo a los presos, durante 10 años. (Catholic Herald fotos por Ernie Mastroianni).

Hoy, la homilía del día habla de lo que significa vivir.
"Tienen que entender que hoy están viviendo sus vidas", dice el sacerdote a los reclusos. "A veces, alguno de ustedes está esperando salir de la cárcel para decir: -Ahora sí voy a empezar mi vida-, te equivocas, porque ya estás ahorita viviendo la vida, en este presente, en la actualidad. Esta es tu vida". Nos cuenta el padre que trata de estructurar sus sermones deseando llevar algo de alegría y esperanza en estos lugares marginados, por eso toca temas que los reclusos viven a diario.

Cuando los internos de la cárcel de Waupun cantan, el P. Moreno les dice que le echen ganas. Señala que algunos son "pandilleros" y que no estaban acostumbrados al canto, pero que ahora son los que más participan en el coro.

Visitas a prisiones que comenzó en México
El P. Moreno comenzó su ministerio de pastoral penitenciaria en una prisión de la ciudad de Chihuahua, México. "Estuve enseñando a matemáticas a jóvenes de buena posición económica. Pero tuve una gran crisis con la enseñanza y con la vida. Quemé todos mis apuntes de profesor". Después de un cambio de destino apostólico, en 1992, el P. Moreno estuvo celebrando misas en parroquias de Chihuahua, una de los cuales estaba ubicada al lado de la prisión. "Ninguno de los sacerdotes de aquel rumbo visitaban la cárcel, eran padres ya entrados en años que estaban muy ocupados".

Ahora, en Milwaukee, después de la misa en prisión, el Padre Moreno monta su bicicleta para visitar otra de las cárceles municipales. "Comencé a venir una vez a la semana. Luego, visitaba dos cárceles por semana. Y posteriormente 3. Es que me gustó mucho", dice.

Cuando llegó a Wisconsin, no tenía contemplado ser capellán de prisiones, hasta que se le acercó la madre de un muchacho preso. “Ella me pregunto si yo podía escuchar la confesión de su hijo". Fue a la cárcel en calidad de visitante y esperó su turno en la fila. Después de una serie de trámites para entrar, es que el P. Moreno se dijo a sí mismo: "Esto es ridículo". No le gustó escuchar la confesión del interno a través de un teléfono-televisión, ni tampoco la cantidad de medidas de seguridad que le impedían ejercer de mejor manera su ministerio. "Era muy difícil juntar a todos los internos, y hay que sumar que están en proceso sus juicios o en espera de sentencia, con la incertidumbre de qué va a pasar", comenta.

Con el tiempo, el P. Moreno se fue familiarizando con las rutinas y medidas de seguridad, ahora ya no tiene que esperar tanto tiempo haciendo fila, los guardias y los reclusos van confiando más en él. Le comenta a un oficial: “Quisiera hablar con este muchacho", y le permiten usar la biblioteca para hablar con él.

También, el Padre José es pastor de dos parroquias.
Hace tiempo, antes de entrar a la Compañía de Jesús, José Luis Moreno llegó a Wisconsin para estudiar una maestría y doctorado en la Universidad de Wisconsin, en Madison, sobre Ingeniería Biomecánica. Elaboró una investigación sobre el desarrollo de modelos matemáticos en el cuerpo humano, según consta en el Milwaukee Journal Sentinel.

Fuera de las cárceles, el padre trabaja en las parroquias de Saint Patrick y de Nuestra Señora de Guadalupe, ambas en el lado sur de Milwaukee. "Dentro de las parroquias de San Patricio y Guadalupe, tenemos un equipo de familias que ayudan a los presos". Los voluntarios que participan en este grupo son como ángeles de la guarda que proporcionan cosas tan simples como el papel y estampillas para las cartas que escriben los reclusos.

Esta vinculación entre las parroquias y las prisiones es una experiencia que ha marcado al P. Moreno. "Para mí, esto ha sido un gran regalo de vida. Entiendo lo difícil que es, para los presos, este cambio en sus vidas. Comprendo que muchas veces se sienten desanimados. Y  esta es la gran invitación: Traer y generar un poco de esperanza... y que sintamos, los que estamos a fuera o dentro de los muros de la prisión, un sentido de pertenencia".

El Padre Moreno procura espacios de ayuda entre los familiares de los presos, ya que en estos momentos de dificultad y de separación, se requiere ayudar tanto a los familiares como a los internos. Es importante que ambos, unidos en oración, estén en constante comunicación con Dios. "Sé que muchas madres y padres, cuyos hijos están en prisión, les es muy importante saber que sus hijos están acercándose a la iglesia, ya que de esta manera tratan de mejorar sus vidas", dice. Este grupo de voluntarios y de familias que tienen parientes en prisión, recaudan fondos mediante la venta de biblias, rosarios, estampitas y otros artículos religiosos disponibles en la tiendita de la parroquia (una tienda pequeña, pero muy efectiva).

También, el Padre Moreno junto con una cuadrilla de trabajadores, se encarga de la reparación y mantenimiento de los edificios de las Parroquias. Y es precisamente el Padre Moreno quien le entra a quitar ventanas, pintar paredes, soldar, cambia y pone puertas, nivela los aparatos de la calefacción, impermeabiliza y todo lo que se vaya necesitando. Se aprovecha la época de verano, ya que en el invierno, con la cantidad de nieve, no se pueden hacer estas labores.  “Juntos hacemos un muy buen trabajo de equipo”, dice.

Autor de un novedoso Proyecto de Estudio de las Matemáticas.
Aparte de su trabajo en las cárceles en Milwaukee y de ser el párroco de Saint Patrick y de Nuestra Señora de Guadalupe, también reserva tiempo para dedicarlo a un proyecto académico de investigación. Desde hace algunos años, escribe libros de Matemáticas que están siendo utilizados en México, y que abarcan textos, para el alumno y el maestro, desde el primer año de primaria hasta bachillerato. "Me levanto muy temprano, a las 3 de la mañana, y pronto me voy a la oficina para comenzar a trabajar en el Proyecto de Matemáticas", dice.

La búsqueda de una mejor comprensión y enseñanza de las Matemáticas es casi una cruzada y algo que el Padre Moreno ha tomado como misión personal. Todo esto inició cuando visitó Monterrey, México, hace 14 años. "Me dije: No vamos a progresar como País si nos dedicamos a ser empleados de maquiladoras, tenemos que estar capacitados para realmente dominar y transformar la ciencia y la tecnología, para esto necesitamos entender las matemáticas".

El Padre Moreno ha ideado no solamente una manera eficaz de enseñar Matemáticas, también ha diseñado un método para que los profesores puedan capacitar a otros profesores. En cuestión de años, ha habido un cambio radical en la forma de enseñar matemáticas y entenderlas, como bello ejemplo está la Escuela Bernardo A. Grousset en Santa Catarina, Monterrey, México. Aquí, a los alumnos se les enseña Matemáticas con el método diseñado por el Padre Moreno y los resultados son espectaculares. Ha habido alumnos que han sido campeones nacionales en las Olimpiadas de Matemáticas. Confía que esto, a la larga, ayude a la enseñanza de las Matemáticas en todo México. En la actualidad, esta pequeña Escuela compite en Matemáticas con los mejores Colegios de paga de la Capital del Estado de Nuevo León, trayéndose continuamente los primeros lugares.

"Cuando los estudiantes de esta escuela se han ido graduando y han entrado a la Carrera, se han dado cuenta que tienen muy buen nivel de matemáticas. Muchos egresados han elegido estudiar Ingeniería”, comenta. En la actualidad, hay entre 20 y 25 escuelas y colegios que están utilizando los libros de texto del P. Moreno en diferentes partes de México.

En Milwaukee, el Padre Moreno no está enseñando Matemáticas, pero sí está impartiendo cursos sobre Biblia y Arte entre sus parroquianos. "Lo hago de una manera muy llamativa, utilizando lo último en tecnología", dice, señalando las proyecciones que emite un cañón con animaciones realizadas en su Mac. También, estos cursos los ha ido presentando con mucho éxito en ciudades como Monterrey y Torreón, allá en México

Honrado Por Universidad de Wisconsin en Milwaukee el año pasado.
El Padre Moreno duerme aproximadamente 6 horas (a veces menos). Predica en dos parroquias. Escribe libros de Matemáticas. Imparte cursos de Estudio de la Biblia. Y también, visita a dos prisiones y una cárcel. Una vez al año toma vacaciones de dos semanas, para visitar a su familia.

Cuando hace poco la Universidad de Wisconsin (campus Milwaukee) le otorgó el Premio de la Herencia Hispana, nadie se sorprendió, excepto él. Al avisarle de este galardón, respondió: “Acepto, pero no por mí, sino por el pueblo hispano, especialmente por los que participan en estas parroquias”.

Nos dice que este reconocimiento representa el compromiso de la gente que saca adelante el trabajo parroquial y los proyectos que impulsan. Ellos encuentran en la Iglesia un sentido amplio de pertenencia, de vinculación y de ayuda a otros. Por eso están orgullosos de su labor. El 7 de octubre de 2011, se le dio el premio frente a un auditorio repleto, en el Centro Robert Hernández de la UWM. "Fue una gran fiesta, la gente festejaba y participaba con mucha alegría". A un año del recibimiento de este reconocimiento se pregunta: "Todavía me pregunto por qué... y no lo sé".

En aquella entrega, mientras estaba frente a la multitud, combinó la enseñanza y la predicación al informar a los asistentes sobre la vida de los presos en Wisconsin. Contó la historia un joven que conoció después de haber sido detenido. "Desde la primera vez que hable con él, me quedé impresionado por su inteligencia y su noble corazón, cuenta con personalidad tierna y honesta. A sus 19 años, estaba siendo sentenciado de por vida, sin libertad condicional, reto difícil de enfrentar".

Muestra a la multitud una pintura que había recibido de la familia, pintada por dicho preso y dedicada especialmente para el padre. "Creo que esta imagen no es sobre mí, habla más bien sobre la vida de los presos. Describe las 23 horas del día, los siete días de la semana, que se respiran en el aislamiento de una pequeña celda de hormigón. Esta pintura habla de la esencia y el significado último de la vida humana. En el corazón humano, sangrante, existe la voluntad de no mirar a la pared, sino hacia arriba, en busca de la Fe, esa fuente perfecta de virtudes, amor, paz y esperanza”. Termino su discurso con algo que el preso le dijo: “Padre, si te hubiera conocido antes, tal vez esto no habría ocurrido”. Dice el Padre Moreno: "Esta es la razón de mi esperanza".



"La parroquia es como una gasolinera,
siempre llega alguien que necesita tratar un asunto
o hay algo urgente que hacer".
- Padre José Moreno, jesuita -

Típica semana del P. José Luis Moreno Aranda, SJ. (bigos)

Lunes
·         Trabajar en libros de matemáticas, orar y leer. (3:30 am a 7 am)
·         Misa (7 am).
·         Ejercicio en la alberca de natación de la Universidad Marquette y luego ir al gimnasio (8:30 am).
·         Trabajar en la Parroquia: visitas a hospitales, entrevistas, mantenimiento de la iglesia (10 am en delante).
·         "Tiempo Sagrado": momento de meditación, oración y silencio en la iglesia de St. Patrick, (6-7:30 pm).

Martes
·         Trabajar en libros de matemáticas, orar y leer. (3:30 am a 7 am)
·         Misa (7 am).
·         Ejercicio en la alberca de natación de la Universidad Marquette y luego ir al gimnasio (8:30 am).
·         Trabajar en la Parroquia: visitas a hospitales, entrevistas, mantenimiento de la iglesia (10 am en delante).
·         Misa a las de Nuestra Señora de Guadalupe, (6-7 pm).

Miércoles
·         Trabajar en libros de matemáticas, orar y leer. (3:30 am a 7 am)
·         Misa (7 am).
·         Ejercicio en la alberca de natación de la Universidad Marquette y luego ir al gimnasio (8:30 am).
·         Trabajar en la Parroquia: visitas a hospitales, entrevistas, mantenimiento de la iglesia (10 am en delante).
·         Estudio de la Biblia (6-7 pm) en el St. Patrick.
·         Reunión con Miembros del Programa de Confirmación de la Juventud (CADA DOS Semanas 6-8 pm)

Jueves
·         Trabajar en libros de matemáticas, orar y leer. (3:30 am a 7 am)
·         Misa (7 am).
·         Ejercicio en la alberca de natación de la Universidad Marquette y luego ir al gimnasio (8:30 am).
·         Trabajar en la Parroquia: visitas a hospitales, entrevistas, mantenimiento de la iglesia (10 am en delante).
·         Clases de Teología en el St. Patrick (6-7 pm).

Viernes
·         Trabajar en libros de matemáticas, orar y leer. (3:30 am a 7 am)
·         Misa y confesión en la Institución Correccional Waupun (7 am)
·         Misa y confesión en la Institución Correccional de Dodge (8:30 am)
·         Misa y confesión en la Cárcel del condado de Milwaukee (tarde)

Sábado
·         Trabajar en libros de matemáticas, orar y leer. (3:30 am a 7 am)
·         Misa (7 am).
·         Celebraciones: bodas, bautizos. Quinceañeras

Domingo
·         Trabajar en libros de matemáticas, orar y leer. (3:30 am a 7 am)
·         Tres Misas en español, la una en Inglés.


Fuente: Catholic Herald News (Milwaukee, Wisconsin, EUA).
Link: http://chnonline.org/news/local/11567-jesuit-ministers-to-flock-inside-outside-prison-walls.html
Traducción: Ismael Bárcenas Orozco, SJ. (Mayo)
Publicado también en: http://elmayito.blogspot.mx/