miércoles, 3 de octubre de 2012

USTED LE HACE FALTA A DIOS - José Enrique Galarreta SJ


USTED LE HACE FALTA A DIOS
José Enrique Galarreta, SJ. 

Vivo en Argentina, donde las familias hechas pedazos son muchas: separaciones, hijos de rehén, mucha soledad y falta de amor. Yo misma, con 60 años, despido a mi hijo que se casa y lo que debería ser normal, es un drama, ya que hace 2 años con 34 años de casados mi marido me abandonó. Se imaginan mi dolor, soy cristiana comprometida y no encuentro consuelo, me siento muy sola y veo que de estas cosas no se habla mucho, pero es una realidad muy dura, peor que si me hubiera quedado viuda. Y encima no quiero ser un lastre para mi hijo que tiene que hacer su vida y que lamentablemente se va a vivir a España. Gracias por escucharme, no encuentro a nadie que en realidad me pueda desde el evangelio acompañar en este inmenso dolor. María.

Querida María:

Soy J. Enrique Galarreta, colaborador de Feadulta. Permítame estas líneas, que sólo tienen la intención de ofrecerle un poco de ayuda, desde la fe en Dios y en Jesús.

Yo tenía una tía, que era como mi madre (que murió cuando yo tenía dos años). Era una mujer buena, superenamorada de su marido, buena persona también. Formaban una pareja admirable, estaban tan enamorados como el día en que se casaron. El marido murió y la soledad de mi tía fue terrible. Estaba demacrada y silenciosa, incapaz de reaccionar. Yo era ya jesuita y no vivía cerca de ella. No sabía cómo ayudarle.

Hasta que un día una buena amiga le invitó a pasar un mes en Lourdes, atendiendo a los enfermos que acudían allá buscando un milagro... Y se produjo el milagro: mi tía se conmovió tan profundamente que me dijo: "estoy avergonzada, viendo tantísimos dolores he comprendido que Dios me llama a ayudar a la gente que sufre, pensando menos en mí".

Y cambió. Se convirtió en un ángel para todas las personas desgraciadas que conocía. Su dolor y su soledad permanecían en ella, pero muy adentro, que sólo se lo notábamos los más íntimos.

No sé si esto puede ayudarle, pero le aseguro que es una medicina eficaz. A sus 60 años estoy seguro de que tiene muchas cosas que hacer y que mejorar en su entorno. Y piense que Dios espera algo de cada uno de nosotros.

No sabemos por qué Dios no soluciona nuestros problemas, por qué permitió el abandono de su marido, por qué deja que su hijo se vaya a España... esas cosas no las sabemos. Pero sí sabemos que nadie es inútil, y que Dios espera de nosotros algo, de cada persona, algo propio de ella.

Si usted es capaz de mirar a su alrededor y ver qué problemas y miserias puede usted solucionar o al menos aliviar, recuperará usted mucho de la paz interior que ahora echa de menos. Usted le hace falta a Dios, porque hay personas que necesitan de usted.

Permítame copiar una oración atribuida a Francisco de Asís:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.

Que donde haya odio, ponga yo amor.
Que donde haya ofensa, ponga yo perdón.

Que donde haya discordia, ponga yo unión.
Que donde haya error, yo ponga verdad.

Que donde haya duda, yo ponga la fe.
Que donde haya desesperación
yo ponga un poco de esperanza.
Que donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Haz que no busque tanto
ser consolado como consolar
ser comprendido como comprender
Porque dando es como se recibe
es olvidando como se encuentra
perdonando se consigue el perdón
y es muriendo
como se resucita a la Vida Eterna.

Le deseo de todo corazón que encuentre en los demás el consuelo que necesita, y descubra cuál es el estilo de Dios: no nos da lo que pedimos, pero alienta a los demás para que sean ellos los que nos lo den.
Con todo afecto.

José Enrique Galarreta sj