jueves, 12 de abril de 2012

La historia de aquel jesuita fotógrafo que abordó el Titanic

Frank Browne, SJ.
Historia del jesuita obediente que fotografió y abordó el Titanic.

Hay Jesuitas que pasan a la historia, o a los altares, por diferentes aspectos: los hay científicos, intelectuales, misioneros, descubridores, astrónomos, mártires, santos. Francis Patrick Browne María, SJ. pasa a la posteridad por sus dotes de trotamundos y de capellán en el frente de batalla. También, por su afición a la fotografía.

En estas fechas en que el Titanic cumple el centenario de su trágico naufragio, muchas de las imágenes que nos narran la vida cotidiana a bordo, se las debemos a este religioso que tuvo la suerte de sobrevivir.

En su historia personal, no siempre corrió con buena estrella. Al poco tiempo de nacer, su madre fallece víctima de fiebre. Luego, a la edad de 8 años, su padre muere en un accidente de natación. Fue entonces que su tío, Robert Browne, Obispo de Cloyne, lo apoyó estando al tanto de su educación y fue él quien le dio su primer cámara fotográfica. 

Entró al noviciado de la Compañía de Jesús en Tullabeg (Irlanda), el 7 de septiembre de 1897. Llevó algunos cursos en la Real Universidad de Dublín, donde fue compañero de James Joyce. Estudió teología en el Instituto Milltown desde 1911 hasta 1916. Durante unas vacaciones, en esa época, fue que su tío le regala un boleto para ir de Inglaterra a Irlanda en el mítico barco.

Frank Browne, SJ. aborda el Titanic en Southampton, la tarde del 10 de abril de 1912. Junto con él va ese instrumento inseparable que registrará su travesía. Heredero de una tradición espiritual que invita a recrear en la imaginación, y a detalle, escenas bíblicas -como si presente se hallase-, desarrolla especial sensibilidad en la mirada. Lo que sus ojos captan mucho ayudará a James Cameron, décadas después, para elaborar vestuarios y sets de película. El seminarista camina, contempla y va retratando lugares, personas y momentos –los últimos de muchos pasajeros-. Visitó el gimnasio, el comedor, caminó por las cubiertas, a veces pedía a los viajeros posar ante la cámara. A todo y a muchos tomó fotografías, una de las más famosas es cuando, en uno de sus paseos, se topó a Edward J. Smith, capitán del navío. 

Disfrutando de los paisajes y platicando con turistas, surgió la amistad con un matrimonio de millonarios norteamericanos que lo invitan a continuar el recorrido hasta Nueva York. Entusiasmado por su buena suerte, ya que se le convidaba un viaje redondo y todo pagado, solicita permiso mandando telegrama al Superior de los Jesuitas en Irlanda. Un día después recibe escueta respuesta: "Bájate de esa nave, atte El Provincial". 

Quizá, dándose de topes por no haber aplicado el dicho que sostiene: “Más vale pedir perdón que pedir permiso”, y ante tal orden, no le queda otra opción que bajar en Queenstown (Irlanda), donde el barco hacía escala antes de continuar su ruta. No lo sabía en aquel momento, pero esta decisión le salvó el pellejo. Ya en tierra, todavía alcanzó a tomar las últimas fotos que se conservan del Titanic a flote.

Años después fue ordenado sacerdote, siguió teniendo como hobby la fotografía. Fue capellán durante la primer guerra mundial, sobrevivió a varias heridas, fue condecorado como héroe. Vivió varios años en Australia y, de aquellos trayectos, dio cuenta a través de su inseparable cámara. Murió el 7 de julio de 1960.

La suerte del Padre Browne no termina aquí. En 1985, por casualidad, otro jesuita, el padre O´Donnell, SJ, se encontró un paquete metálico que contenía gran arsenal de rollos, más de 42.000 fotografías que el Padre Brown tomó durante toda su existencia. Este material ha sido restaurado y resguardado. Hace poco se reeditó un libro con aquellas fotos previas al hundimiento del buque.

Frank Browne, SJ. estuvo 25 horas arriba del Titanic. Siempre guardó en su cartera aquella nota que le hizo desembarcar. Le gustaba sonreír cuando decía: “es la única vez que la santa obediencia salvó la vida a un hombre".

Ismael Bárcenas Orozco, SJ.
en twitter: @elmayo

Agrego algunas fotos tomadas por Frank Browne, SJ. en el Titanic:




















fuentes: