domingo, 12 de febrero de 2012

Incursión del ejército y la policía federal en la Parroquia de los Jesuitas de Torreón y en Centro DDHH Juan Gerardi

Allanamiento a un centro de derechos humanos en Torreón 


Los oficinas del Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi, en Torreón, Coahuila, noreste de México, han sido objeto de un registro llevado a cabo por personal militar y policial. Los defensores y defensoras de los derechos humanos que trabajan allí pueden correr peligro de sufrir nuevos actos de acoso.

Al atardecer del 9 de febrero, un grupo de soldados y agentes tanto de la policía federal como de la policía estatal de Coahuila llegaron en unos cinco automóviles a las oficinas del Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi, organización católica de derechos humanos con sede en una iglesia local, la parroquia de San Judas Tadeo, en Torreón. Los miembros de las fuerzas de seguridad irrumpieron en las oficinas sin orden judicial y empezaron a interrogar a dos miembros del personal sobre sus actividades. Los activistas de derechos humanos respondieron a sus preguntas y pidieron una explicación por lo que estaba sucediendo. Los miembros de las fuerzas de seguridad dijeron que estaban buscando drogas, tras recibir un soplo anónimo.

Cuando el personal sugirió a los miembros de las fuerzas de seguridad que debían pedir permiso antes de llevar a cabo un registro, un soldado dijo: “Imagínese que andemos pidiendo permiso…”. Los soldados y los policías siguieron registrando el lugar e interrogaron a los miembros del personal: preguntaron si uno de ellos era abogado y quisieron saber por qué había un centro de derechos humanos en una iglesia católica. Los agentes no encontraron nada y, cuando se marcharon, los miembros de la organización de derechos humanos vieron decenas de soldados y policías ante el edificio.

El Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi ha presentado denuncias formales ante la Procuraduría General de la República (PGR) y la Fiscalía del estado de Coahuila, y ha pedido medidas cautelares a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México (CNDH) y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Un militar dijo a los miembros de la organización que el registro había sido un error, pero no explicó de qué manera ni por qué se llevó a cabo. Amnistía Internacional teme que el registro pueda ser un acto de acoso por el trabajo que el centro realiza para documentar violaciones de derechos humanos, y teme también que su personal pueda sufrir nuevos actos de hostigamiento.

Información adicional

El Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi es una organización de derechos humanos que tiene su sede en las instalaciones de una iglesia local y que mantiene estrechos lazos con la comunidad católica. Presta apoyo a las víctimas de violaciones de derechos humanos y a sus familiares, independientemente de la religión que profesen. Entre las personas a las que ayuda se incluyen mujeres, personas migrantes y familiares de personas desaparecidas o secuestradas. Torreón es una de las ciudades más afectadas por los combates entre cárteles de la droga y, pese a su fuerte presencia policial y militar, es escenario de decenas de homicidios, secuestros, detenciones y asaltos. Las víctimas de la violencia y las violaciones de derechos humanos no tienen prácticamente nadie a quien acudir. La inseguridad y la violencia hacen que el trabajo del Centro sea sumamente importante, pero pone a su personal en peligro de represalias.

Escriban inmediatamente, en español o en su propio idioma:

instando a las autoridades a garantizar la seguridad del personal del Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi y a adoptar las medidas de protección que el Centro solicite;

pidiendo que las autoridades civiles lleven a cabo una investigación exhaustiva, inmediata e imparcial sobre el registro y sobre las circunstancias que llevaron a él, y que garanticen que los registros se realizan sobre la base de órdenes judiciales obtenidas legalmente;

pidiendo a las autoridades que garanticen que los defensores y defensoras de los derechos humanos pueden llevar a cabo sus actividades legítimas sin temor a represalias.

ENVÍEN LLAMAMIENTOS, ANTES DEL 30 DE MARZO DE 2012, A:
Marisela Morales Ibáñez
Fiscal General de la República
Av. Paseo de la Reforma 211-213
Col. Cuauhtémoc, Del. Cuauhtémoc
México D.F., C.P. 06500
México
Fax: +52 555 346 0908 (insistan)
Correo-e.: mmoralesi@pgr.gob.mx

Tratamiento: Sra. Fiscal General
Jorge Torres López
Gobernador del Estado de Coahuila
Palacio de Gobierno, 1er. Piso Juárez e Hidalgo s/n, Saltillo, C.P. 25000
Coahuila
México
Fax: +52 844 411 8558
Correo-e.: s.particular@coahuila.gob.mx

Tratamiento: Sr. Gobernador
Y copia a:
Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi
Correo-e.: dhgerardi-dirrecion@yahoo.com.mx
Envíen también copia a la representación diplomática de México acreditada en su país. Incluyan las direcciones de las sedes diplomáticas locales a continuación:
Nombre Dirección 1 Dirección 2 Dirección 3 Fax Número fax Correo-e. Dirección correo-e. Tratamiento Tratamiento
Consulten con la oficina de su Sección si van a enviar los llamamientos después de la fecha antes indicada.
Nombre: personal del Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi



Comunicado de la Comunidad Jesuita de San Judas Tadeo y el Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi A.C.

Asunto: Incursión del ejército y la policía federal en nuestras instalaciones.

El día de ayer 9 de febrero siendo aproximadamente las 8 de la noche, el Ejército, la Policía Federal y la Policía Estatal, a bordo de 5 camionetas llegaron a las instalaciones de la Parroquia de San Judas Tadeo en Torreón Coah, dentro de las cuales se encuentran también las oficinas del centro de Derechos Humanos Juan Gerardi A.C. y sin presentar ninguna orden judicial, sin identificarse ni solicitar permiso para ingresar, entraron a nuestras instalaciones del centro. En ese momento nos encontrábamos laborando en las oficinas del centro 2 personas y también se encontraba una menor de edad, cuando intempestivamente llegaron un policía federal y un soldado y comenzaron a pedir información de lo que ahí hacíamos. Les dijimos que era un Centro de Derechos Humanos. Nos preguntaron que si era parte de la Iglesia y dijimos que si. De nuestra parte pedimos se nos explicara que es lo que sucedía, que porqué estaban ahí. Nos respondieron que buscaban droga por que había una denuncia anónima. Nos pidieron que les dijéramos por donde subir a las azoteas, a lo que nosotros respondimos que tenían que pedir permiso. Nos respondió uno de ellos, que ellos no pedían permiso. “imagínese que andemos pidiendo permiso, mientras hacemos eso, los malandros nos agarran” dijo un soldado. Avanzaron más hacia dentro de las instalaciones y comenzaron por revisar todo cuanto se encontraba en la oficina. El baño, la bodega, el closet, la alacena, las cajas con ropa y mobiliario donde guardamos la papelería. Enseguida mientras se revisaba, el soldado cuestionó a una de nuestras colaboradoras si ella era abogada, ella respondió que NO, y el soldado afirmó que le parecía raro que hubiera un centro de derechos humanos dentro de una iglesia católica. Acto seguido visualizaron hacia una parte por la ventana donde se encuentra una pequeña terraza y dijo el militar reconocer el lugar y afirmó que ya habían entrado a esa parte de las instalaciones. Posteriormente al no encontrar nada de su interés decidieron salirse del lugar y nosotros detrás de ellos. En ese momento nos percatamos de la cantidad de efectivos que se encontraban apostados en el área del atrio. Se podían contar por varias decenas entre militares y policías federales. También nos percatamos que varios soldados habían ingresado al área de las criptas en donde se encuentran los nichos de personas fallecidas en donde también estuvieron revisando. Mientras tanto en las instalaciones parroquiales también estuvieron hablando con el encargado de la administración. El nos testimonia que se acercaron a él 4 elementos armados y uno de ellos, aparentemente policía federal, comenzó a cuestionarlo sobre la presencia de vendedores de droga y /o delincuentes entre las inmediaciones de la Parroquia. También supimos que estuvieron cuestionando al sacristán sobre la presencia de drogadictos en las instalaciones parroquiales.

Queremos hacer patente y manifestar nuestra gran preocupación por lo sucedido. Es inadmisible que en un estado de derecho, sean vulnerados los derechos humanos mediante la irrupción arbitraria de las fuerzas del estado sin que medie ninguna orden judicial, sin presentar identificación. Así mismo, queremos dejar constancia que desaprobamos totalmente los hechos.

Esta irrupción de las fuerzas estatales, federales y el ejército muestra de manera clara que la actual política de seguridad, lejos de resolver los problemas, agrava la vulnerabilidad de la población que está sujeta a este tipo de abusos a partir de medidas tan cuestionables como las denuncias anónimas. No debe olvidarse que esta agresión se da contra un centro de derechos humanos que ha mostrado su compromiso con la comunidad y ha denunciado de manera constante y fundada las violaciones a derechos humanos, por lo que los hechos constituyen una clara agresión y pretenden enviar un mensaje intimidatorio contra las defensoras y defensores de derechos humanos.

Exigimos a las autoridades una investigación exhaustiva sobre las violaciones a derechos humanos para deslindar responsabilidades y poner las medidas necesarias para evitar que estos actos se repitan en lo futuro.

ATENTAMENTE
JOSÉ MARÍA CASTILLO PLASENCIA S.J.
Párroco


Comunidad Jesuita de San Judas Tadeo y el Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi A.C.
Calle Torre de Cristo # 333 Fraccionamiento las Torres, Torreón, Coahuila.
Correo electrónico. dhgerardi‐dirrecion@yahoo.com.mx
Comunicado Juan Gerardi:
http://desaparecidosencoahuila.files.wordpress.com/2012/02/gerardi-incursic3b3n.pdf

fuente: http://desaparecidosencoahuila.wordpress.com/2012/02/10/incursion-del-ejercito-y-la-policia-federal-en-nuestras-instalaciones/



NOTA: Siglo de Torreón: Catean militares y policías parroquia (San Judas Tadeo, Torreón, Coah. México)
En busca de vendedores de droga, decenas de militares y federales ingresaron la noche del jueves, justo a las 20:00 horas, a la parroquia de San Judas Tadeo de Torreón.



Irrupción. Sin una orden judicial, decenas de elementos del Ejército, la Policía Estatal y la Policía Federal, irrumpieron en el templo.

La Diócesis de Torreón interpondrá una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), pues los soldados, estatales y federales revisaron hasta las criptas.

José María Castillo Plasencia, párroco de San Judas, explicó que decenas de elementos del Ejército Mexicano, Policía Estatal y la Policía Federal, ingresaron al templo -en donde también se encuentran las oficinas del Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi-, sin presentar ninguna orden judicial, sin identificarse ni solicitar permiso para ingresar.

El padre dijo que se encontraba trabajando en las oficinas del templo cuando intempestivamente llegaron a pedir informació...


fuente: lhttp://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/707460.catean-militares-y-policias-parroquia.html



NOTA: El Universal:
Allana Ejército iglesia en Coahuila

http://www.eluniversal.com.mx/notas/829482.html


Buscaban droga, pero entraron sin orden judicial y sin pedir permiso, denuncia sacerdote; afectados demandan esclarecer los hechos



Decenas de militares, policías federales y estatales, que buscaban droga y a adictos, allanaron la parroquia San Judas Tadeo donde se encuentran las oficinas del centro de Derechos Humanos Juan Gerardi A.C., revisaron todo, hasta las criptas donde están los nichos de personas fallecidas, denunció públicamente el sacerdote, José María Castillo Plasencia.

Castrenses y policías, que dijeron atendían una denuncia anónima, entraron a inspeccionar la iglesia y el área del Centro sin presentar ninguna orden judicial, ni siquiera identificarse, destacó.

Un soldado espetó que ellos no tienen por qué pedir permiso: "Imagínese que andemos pidiendo permiso, mientras hacemos eso, los malandros nos agarran", narró una de las dos personas y una menor, que estaban presentes cuando se metieron los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), federales y estatales.

El templo católico se ubica en calle Torre de Cristo número 333, fraccionamiento Las Torres.

Lo que se consideraron un atropello, un abuso y una violación a los derechos humanos, de elementos de las fuerzas armadas y policiales ocurrió el jueves por la noche, aproximadamente a las 20:00 horas, y fue dado a conocer hace unos momentos a través de un comunicado de prensa.

Castillo Placencia, la Comunidad Jesuita de San Judas Tadeo y el Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi A.C., demandaron se haga justicia porque consideran muy grave que se vulneren las garantías individuales  de los defensores de derechos humanos.

Relataron que policías y militares llegaron a bordo de 5 camionetas a la Parroquia de San Judas Tadeo, donde están las oficinas del centro de Derechos Humanos Juan Gerardi A.C. y sin presentar ninguna orden judicial, sin identificarse ni solicitar permiso, entraron a las instalaciones del centro.

"En ese momento nos encontrábamos laborando en las oficinas del centro 2 personas y  una menor de edad, cuando intempestivamente llegaron un policía federal y un soldado y comenzaron a pedir información de lo que ahí y que hacíamos".

"Les dijimos que era un Centro de Derechos Humanos. Nos preguntaron que si era parte de la Iglesia y dijimos que si. De nuestra parte pedimos se nos explicara que es lo que sucedía, que porqué estaban ahí. Nos respondieron que buscaban droga por que había una denuncia anónima, unos subieron a las azoteas, otros  revisaron todo lo que había en la oficina, baño,  bodega, closet, alacena, cajas con ropa y mobiliario donde guardamos la papelería...

"Cuando nos pidieron que les dijéramos por donde subir a las azoteas, les respondimos que tenían que pedir permiso. Nos contestó uno de los soldados  que ellos no pedían permiso: Imagínese que andemos pidiendo permiso, mientras hacemos eso, los malandros nos agarran" dijo.

"Avanzaron", relató, "más hacia dentro y comenzaron por revisar todo cuanto se encontraba en la oficina, baño,  bodega, closet, alacena, cajas con ropa y mobiliario donde guardamos la papelería".

"Posteriormente al no encontrar nada de su interés decidieron salirse del lugar y nosotros detrás de ellos. En ese momento nos percatamos de la cantidad de efectivos que se encontraban apostados en el área del atrio".

"Se podían contar por varias decenas entre militares y policías federales", aseguraron.

"También supimos que estuvieron cuestionando al sacristán sobre la presencia de drogadictos en las instalaciones parroquiales", subrayaron.

"Queremos hacer patente y manifestar nuestra gran preocupación por lo sucedido. Es inadmisible que en un estado de derecho, sean vulnerados los derechos humanos mediante la irrupción arbitraria de las fuerzas del estado sin que medie ninguna orden judicial, sin presentar identificación".

Asimismo, reprobaron enérgicamente los hechos  y advirtieron que la actual política de seguridad, lejos de resolver los problemas, agrava la vulnerabilidad de la población que está sujeta a este tipo de abusos a partir de medidas tan cuestionables como las denuncias anónimas.

No debe olvidarse, apuntaron, que esta agresión se da contra un centro de derechos humanos que ha mostrado su compromiso con la comunidad y ha denunciado de manera constante y fundada las violaciones a derechos humanos.

Estos hechos, enfatizaron, constituyen una clara agresión y pretenden enviar un mensaje intimidatorio contra las defensoras y defensores de derechos humanos.

"Exigimos a las autoridades una investigación exhaustiva sobre las violaciones a derechos humanos para deslindar responsabilidades y poner las medidas necesarias para evitar que estos actos se repitan en lo futuro", remarcan en el comunicado firmado por el párroco José María Castillo Plasencia.