miércoles, 12 de octubre de 2011

VÍCTIMAS - José Antonio Pagola



VÍCTIMAS - José Antonio Pagola

La pregunta que hacen a Jesús algunos sectores fariseos, confabulados con partidarios de Antipas, es una trampa preparada con astucia para ir preparando un clima propicio para eliminarlo: «¿Es lícito pagar impuesto al César o no?».

Si dice que es lícito, Jesús quedará desprestigiado ante el pueblo y perderá su apoyo: así será más fácil actuar contra él. Si dice que no es lícito, podrá ser acusado de agitador subversivo ante los romanos que, en las fiestas de Pascua ya próximas, suben a Jerusalén para ahogar cualquier conato de rebelión contra el César.

Antes que nada, Jesús les pide que le muestren «la moneda del impuesto» y que le digan de quién es la imagen y la inscripción. Los adversarios reconocen que la imagen es del César como dice la inscripción: Tiberio César, Hijo augusto del Divino Augusto. Pontífice Máximo. Con su gesto, Jesús ha situado la pregunta en un contexto inesperado.

Saca entonces una primera conclusión. Si la imagen de la moneda pertenece al César, «dad al César lo que es del César». Devolvedle lo que es suyo: esa moneda idolátrica, acuñada con símbolos de poder religioso. Si la estáis utilizando en vuestros negocios, estáis ya reconociendo su soberanía. Cumplid con vuestras obligaciones.

Pero Jesús que no vive al servicio del emperador de Roma, sino "buscando el reino de Dios y su justicia" añade una grave advertencia sobre algo que nadie le ha preguntado: «A Dios dadle lo que es de Dios». La moneda lleva la "imagen" de Tiberio, pero el ser humano es "imagen" de Dios: le pertenece sólo a él. Nunca sacrifiquéis las personas a ningún poder. Defendedlas. 

La crisis económica que estamos viviendo en los países occidentales no tiene fácil solución. Más que una crisis financiera es una crisis de humanidad. Obsesionados sólo por un bienestar material siempre mayor, hemos terminado viviendo un estilo de vida insostenible incluso económicamente. 

No va a bastar con proponer soluciones técnicas. Es necesaria una conversión de nuestro estilo de vida, una transformación de las conciencias: pasar de la lógica de la competición a la de la cooperación: poner límites a la voracidad de los mercados; aprender una nueva ética de la renuncia.

La crisis va a ser larga. Nos esperan años difíciles. Los seguidores de Jesús hemos de encontrar en el Evangelio la inspiración y el aliento para vivirla de manera solidaria. De Jesús escuchamos la invitación a estar cerca de las víctimas más vulnerables: los que están siendo sacrificados injustamente a las estrategias de los mercados más poderosos.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Defiende siempre a las víctimas. Son de Dios. Pásalo.
16 de octubre de 2011
29 Tiempo ordinario (A)
Mateo 22, 15-21

fuentes:


SER CRISTIANOS Y SER CIUDADANOS
 
Hoy y siempre, nos guste o no,
preguntar por la licitud de un impuesto,
cuando tenemos dinero y patrimonio
y vivimos muy dignamente,
es querer defendernos frente a los otros
-sean el césar,
la hacienda pública,
los pobres de la acera
o la propia conciencia-.
 
Y querer que Tú aclares
y justifiques nuestros quereres
de servir a dos señores
-cuando nos conviene-
o de enfrentarlos sin escrúpulos
-cuando nos conviene-,
es jugar a ser hipócritas
aunque no aparezcamos en la escena
y sean otros los que abren las puertas.
 
Aquel día que, mirándonos a los ojos, dijiste
“al César lo que es del César
y a Dios lo que es de Dios”,
abriste una brecha en el horizonte:
proclamaste la soberanía de Dios Padre,
la autonomía de la creación entera,
la libertad de conciencia de las personas,
la repulsa de toda ideología política y religiosa
y el uso de Dios para nuestros intereses.
 
Sabemos que no es evangélico
llegar a Dios por la presión del poder que impera
ni defender el estado apelando a su voluntad.
Con el proyecto de Dios no se juega.
No hay nadie, por grande que sea,
dentro o fuera de la iglesia,
que pueda adueñarse del mismo, o hacerse su guía,
apelando a poderes, leyes y costumbres
o a la gracia divina.
 
Y como lo de Dios tiene que ver,
no solo con las cosas religiosas,
también con las realidades y decisiones políticas,
toda iglesia que quiera ser evangélica
no puede quedarse encerrada
ni en los corazones ni en las sacristías;
ha de salir a las plazas públicas
para defender el proyecto de Dios
y la autonomía de la sociedad laica.
 
Por eso, Señor, enséñanos
a ser cristianos y ciudadanos.
  
Florentino Ulibarri


"Devolved al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios"

ALGUIEN ESTÁ ARRIBA
PARA SERVIR MEJOR A LOS DE ABAJO
 
CONTEXTO

Los jefes religiosos comprendieron que las tres parábolas polémicas (los dos hermanos que el padre manda a trabajar en la viña, viñadores homicidas, banquete de Boda) se referían a ellos; por eso contraatacan con tres preguntas capciosas que intentan tenderle una trampa para tener de qué acusarlo. La primera es la del tributo al César que acabamos de leer. La segunda es sobre la resurrección de los muertos. La tercera, cuál es el primer mandamiento, que leeremos el domingo que viene.

EXPLICACIÓN

Merece atención el texto del segundo Isaías que hemos leído. Es muy interesante, porque es la primera vez que la Biblia habla de un único Dios. Estamos a mediados del s. VI, y hasta ese momento, Israel tenía su Dios, pero no ponía en cuestión que otros pueblos tuvieran sus propios dioses. El creer en un Dios único es un salto cualitativo increíble en el proceso de maduración de la revelación.

(Is 45,1-6) "Yo soy el Señor y no hay otro, fuera de mí no hay dios".

La epístola también tiene hoy una singularidad. La carta de Pablo a los tesalonicenses es el primer escrito del NT. Se nota la frescura y sencillez de los razonamientos, dirigidos a una comunidad que empieza su andadura con una fidelidad y firmeza, que manifiesta la autenticidad de las relaciones entre los hermanos que, por desgracia, no duraron mucho.

 (I Tes 1,1-5)No hubo sólo palabras, sino fuerza del Espíritu y convicción profunda.

El evangelio no es sencillo. Con la frasecita de marras, Jesús contesta a lo que no le habían preguntado. No se mete en política, pero apunta a una actitud vital que supera la disyuntiva que le proponen.

Una nefasta interpretación de la frase de Jesús la convirtió en un argumento para apoyar el maniqueísmo en nombre del evangelio. Seguimos entendiendo la frase como una oposición entre lo religioso y lo profano; hoy entre la Iglesia y el Estado. Es una falta absoluta de perspectiva histórica. En tiempo de Jesús no existía tal separación.

Desde que Moisés agrupó a varias tribus en un solo pueblo, la única referencia de todos era Dios. Fue siempre una teocracia en toda regla. Cuando se instauró la monarquía por influencia de las naciones próximas, al rey se le consideró como un representante de Dios (hijo de Dios), sin ningún poder al margen del conferido por la divinidad.

Cuando los fariseos proponen a Jesús la pregunta, no están pensando en una confrontación entre el poder religioso y el poder civil, sino entre la autonomía del pueblo elegido y la ingerencia de un poder extraño que era el romano. No están proponiendo una alternativa entre el poder religioso y el poder civil.

También el poder romano era una teocracia. En la moneda pedida por Jesús se veía la inscripción: “Tibero César Augusto, hijo del divino Augusto”. Lo que se cuestiona es, si un judío tiene que aceptar la soberanía de una nación extranjera o seguir teniendo a Dios como único soberano.

Jesús no está proponiendo una separación del mundo civil y el religioso. Hoy se está intentando convertir la religión en una especulación de salón o de sacristía sin ninguna influencia en la vida real.

Fariseos y herodianos, enemigos irreconciliables, se unen contra Jesús. Los fariseos eran contrarios a la ocupación, pero se habían acomodado. Los herodianos eran partidarios del poder de Roma.

La trampa que escondía la pregunta es evidente: si decía que no había que pagar el tributo al César, se declaraba en contra de Roma, y por lo tanto los herodianos lo podían acusar de subversivo. Si contestaba que sí, los fariseos podían acusarlo de contrario al judaísmo, porque se ponía en contra del sentir religioso del pueblo, que estaba convencido de que el único señor era Dios y que ningún judío podía aceptar otro soberano.

El verbo que emplea Jesús, ‘apodídômi’,  no significa ‘dar’ sino, ‘devolver’.

El que emplean los fariseos (dídomi) sí significa ‘dar’. Una pista interesante para comprender la respuesta. Estaban contra el César, pero llevaban su dinero en la bolsa.

La frase de Jesús esta diciendo que la moneda que ellos usan es propiedad del César, y por lo tanto tiene todo el derecho de exigirles que se la devuelvan. Si fueran verdaderos judíos, tenían que renunciar también a utilizar el dinero de Roma. Tienen muchos escrúpulos para pagar el impuesto, pero no para utilizar la moneda del imperio. Jesús les echa en cara que la pregunta no tiene sentido puesto que ellos ya han aceptado la soberanía de Roma.

Al preguntar Jesús “de quién es esa margen y esa inscripción”, está haciendo clara referencia al Génesis, donde se dice que el hombre fue creado a imagen de Dios. Si el hombre es imagen de Dios, hay que devolver a Dios lo que se le había escamoteado, el hombre.

La moneda que representa al César, tiene un valor relativo, pero el hombre tiene un valor absoluto, porque representa a Dios. Jesús no pone al mismo nivel a Dios y al César, sino que toma partido por Dios. Esta idea es una de las claves de todo el mensaje de Jesús. En el trato con cada ser humano, honramos o denigramos a Dios.

Tampoco se puede utilizar la frase para justificar el poder. Si algo está claro en el evangelio es que todo poder es nefasto porque machaca al hombre. Se ha repetido hasta la saciedad, que todo poder viene de Dios. Pues bien, según el evangelio, ningún poder puede venir de Dios, ni el político ni el religioso.

En toda organización humana, el que está más arriba está allí para servir a los demás, no para dominar y someter a los otros. Jesús no intenta defender los intereses de Dios frente a los del César, sino defender al hombre de toda esclavitud. Jesús no está proponiendo una doble tarea para los humanos, sino la única tarea que le puede llevar a su plenitud: servir al hombre.

APLICACIÓN

Jesús deja muy claro que el César no es Dios, pero nosotros nos hemos apresurado a convertir a Dios en un César (he leído una homilía que decía: “el único César que existe es Dios”.)

Hay que tomar clara conciencia de que tampoco Dios es un César. No se trata de repartir dependencias, ni siquiera con ventaja para Dios.

Dios no hace competencia a ningún poder terreno, sencillamente porque no tiene ningún poder. Esto, bien entendido, nos evitaría toda solución falsa del problema. No hay problema, porque no existe una alternativa entre César o Dios.

Pero, además, todo el que intente actuar con el poder de Dios, se está engañando. Jesús nunca defendió la religión sino a las personas, sobre todo a los que más defensa necesitan: marginados, explotados, etc.

Esta frase de evangelio se ha entendido como que había que estar más pendiente del César religioso que del César civil. Ningún ejercicio del poder es evangélico. No hay nada más contrario al mensaje de Jesús que el poder.

Siempre que pretendemos defender los derechos de Dios, estamos defendiendo nuestros propios intereses. El que te diga que está defendiendo a Dios, en realidad lo está suplantando. Tampoco el estado tiene derecho alguno que defender. Los dirigentes civiles tienen la obligación de defender siempre los derechos de los ciudadanos, independientemente de credos religiosos o políticos.

Esto no significa que estemos defendiendo el anarquismo. Todo lo contrario. Una sociedad, aunque sea de dos personas, tiene que estar ordenada y en relaciones mutuas de dependencia. En ella uno tiene mayor responsabilidad, otra más dependencia; pero todas las relaciones humanas deben surgir del servicio y la entrega a los demás. No del dominio.

Ningún ser humano es más que otro ni está por encima del otro. “No llaméis a nadie padre, no llaméis a nadie jefe, no llaméis a nadie señor, porque todos vosotros sois hermanos”.

Claro que tiene que haber un orden. Es ridículo concluir que Jesús está contra la autoridad. Pero si nos atenemos al evangelio, el primero será quien mejor sirva a los demás. El evangelio, no da pie a una “jerarquía” que signifique literalmente ‘poder sagrado’. La única autoridad que admite es el servicio. Jesús nunca mandó servir al superior. Lo que sí mandó por activa y por pasiva es que el superior sirviera al inferior.

No existe una parte de la realidad que sea sagrada y otra que sea profana. En la expulsión de los vendedores del templo, Jesús está apostando por la no diferencia de lo sagrado y lo profano, para Dios todo es a la vez sagrado y profano.

Es descabellado hacer creer a la gente que tiene unas obligaciones para con Dios y otras para la sociedad civil. Dios se encuentra en todo lo terreno y, a la vez, más allá de todo lo terreno. Si no aprendemos a descubrirlo en la realidad cotidiana, es que no lo conocemos. Si tenemos que ir a la iglesia para poder encontrarlo, es que hemos caído en la idolatría.

MÁS ALLÁ DE LA LETRA

La única manera de entender todo el alcance del mensaje de hoy es superar la idea de Dios que arrastramos desde el neolítico. Dios, al crear, no se desentiende ni se separa de la creación. La creación no es más que la manifestación de lo divino. No hay nada que sea de Dios, porque nada hay fuera de Él.

El ser humano es el grado máximo conocido de la presencia de Dios en la creación. Somos imagen de Dios, pero no pintada o esculpida, sino reflejada. Para que Dios se refleje, tiene que estar ahí. No hay reflejo en un espejo si la cosa reflejada no está del otro lado.

  

Meditación-contemplación


...y a Dios lo que es de Dios.
La única imagen que tenemos de Dios es el hombre.
Jesús la reflejó tan nítidamente, que pudo decir:
“El que me ve a mí, ve a mi Padre”.
………………

Esta es la tarea fundamental del ser humano:
no empañar el espejo y reflejar con nitidez su imagen.
Si en mí hay algo que impida ver a Dios,
eso es fruto y cosecha propia mía.
…………..

A medida que vaya desprendiéndome de mi “ego”,
dejaré ver con más claridad lo que hay de Dios en mí.
A medida que vaya superando el egoísmo,
irá apareciendo el amor, que es Dios, en mí.
………………


Fray Marcos