viernes, 6 de abril de 2012

VÍA CRUCIS - 2011



VÍA CRUCIS PARA MISIONES
(ayuda para misioneros que lo olvidaron, pero traen lap)

CELEBRADOR:
Vía crucis significa “Camino de la cruz”, es un recorrido que va siguiendo los pasos que camino Jesús desde el momento en que es condenado a muerte por Pilatos, hasta el momento en que resucita. No se trata de sólo, de que recordemos lo que hizo Jesús sino también y principalmente que vayamos viviendo lo que Jesús nos quiso enseñar en cada uno de estos pasos.
Ser cristiano es vivir como Jesús vivió. Ser cristiano por lo tanto debe ser un constante Vía crucis, es un constante caminar detrás de Cristo. Esto es lo que vamos a tratar de hacer hoy en este recorrido: recordar lo que Jesús hizo y revisar cómo estamos viviendo lo que él nos enseñó.

Vamos a empezar este recorrido de acompañar a Jesús rumbo a la Cruz:
EN NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN


CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.


PRIMERA ESTACIÓN, JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

PILATO: Yo soy Pilato. Yo soy el que condenó a Jesús... Si, condené al hijo de Dios, porque, como muchos de ustedes me entienden. “tenía miedo...”No quería perder mi cargo de procurador del imperio romano en Jerusalén. Tenía miedo de los fariseos. Tenía miedo de que la gente hablara mal de mi. Condené a Cristo porque yo soy cobarde.
Y ustedes me hacen culpable de la muerte de Jesucristo. Pero ¿No hay otros culpables también? ¿No hay aquí entre ustedes gente cobarde que se calla, que tiene miedo al qué dirán, que tienen miedo a perder el puesto y que por eso mejor se callan, como yo, delante de las injusticias, delante de lo que Dios nos pide y delante de la verdad...
¿No hay aquí cobardes que aceptan como yo, que la gente inocente sea condenada? Se que los hay. Y por eso pidamos perdón. Que Dios tenga misericordia de nuestra cobardía , y nos ayude a colaborar con su verdad, con la justicia, a pesar de qué dirán, de perder el puesto, pues así dejaremos de ser Pilatos, de ser cobardes y empezaremos a ser compañeros de Jesús.

(Después de cada estación al ir caminando con todos se reza el Padre Nuestro y tantas Aves Marías cuantas sean necesarias mientras se llega a la siguiente estación o mientras se camina, se hace un canto propio de arrepentimiento).


CELEBRADOR: La Presencia de Jesús se hace ya insoportable para los que se sienten muy poderosos. Sus constantes llamados a la conversión, su amor a los pobres, su denuncia de una religión que había perdido el rumbo, su identificación con el pueblo sencillo lo hacen un personaje peligroso. Pilato se lava las manos y entrega a Jesús para morir. Ante la injusticia se hace sordo. Jesús observa todo con serenidad y confianza en Dios, su Padre. Desde el silencio de su corazón reza: Señor, estoy aquí para hacer tu voluntad.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

SEGUNDA ESTACIÓN, JESÚS ES CARGADO CON LA CRUZ.

SOLDADO 1: Yo soy el soldado que le entregué la cruz a Jesús. Esta cruz, que ha tenido que llevar en las calles de Jerusalén... (de Guachochi, de...) veo esta cruz hoy, en nuestras calles detrás de las paredes de estas casas.
Veo la cruz del niño enfermo para quien no hay ni medicina ni médico y por eso esta condenado a morir.
Veo la cruz de aquella familia, a la que el papá regresa siempre borracho, sin ningún centavo para el alimento de sus hijos.
Veo la cruz de tantos jóvenes de nuestro pueblo sin futuro que les de alegría. Futuro negado por el no trabajo, por la droga, por la apatía.
Veo la cruz del pueblo Tarahumar que solo ha recibido marginación y desprecio de nosotros, que vivimos tan llenos de soberbia y tan vacíos de cariño.
Veo diez, cien, mil cruces detrás de las paredes de estas casas.
Veo a Cristo llevando hoy su cruz en nuestro pueblo. Los Cristos de ahora nos piden ayuda. ¿Qué estamos haciendo para auxiliar a estos Jesucristos a llevar su cruz?

CELEBRADOR: El camino a la vida pasa por la cruz,. Una de las condiciones del seguimiento de Jesús es la aceptación de la cruz que representa ser su discípulo. Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos. Jesús nos enseña una nueva manera de vivir. Ser libres es hacerse servidor de todos por amor.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

TERCERA ESTACIÓN, JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ.

JUDAS: Yo soy Judas. Soy el traidor. Entregué a mi mejor amigo a la policía, lo vendí por treinta monedas de plata...
Envidiaba a la gente rica... quería, yo también comprar, tener, poseer... no quería sentirme menos que los demás que sí tienen , me creía eso de que uno vale por lo que tiene.
Soy el traidor, Jesús está aquí caído, por el peso de la cruz.
Este dinero me quema... me quema...me quema...
Tenias razón Jesús hijo de Dios, que nos decías:
“Uno no puede servir a dos señores en la vida: Dios y al dinero”, hay que elegir.
Yo he elegido al dinero... y estoy perdido... he perdido la paz, la tranquilidad.
Hoy en día hay traidores que como yo, han escogido el dinero y han perdido.
Hoy en día hay gente muy rica que a costa de sus hermanos pobres se hacen cada vez más ricos, quitándoles su bosque, su fuerza de trabajo, su salud con la droga, con el pisto. Hoy habemos Judas que te volvemos a vender, a ti que eres la Verdad y el Amor. Yo estoy condenado para siempre. Quizás...tú que me escuchas, si puedes cambiar tu error, quizá mañana sea demasiado tarde, como lo es hoy para mi.

CELEBRADOR:
Dios nos propone un camino y una manera de vivir que es dar la vida por los demás. Ofrecer nuestras fuerzas y comprometer nuestra lucha en la lucha por la vida de todos.
Jesús lo asume así y se mantiene fiel a pesar del cansancio, la humillación y la frustración. Fidelidad que es fruto de la oración y la entrega. Fidelidad que nos muestra la identificación de Jesús con el Padre hasta las últimas consecuencias. Fidelidad que Jesús nos pide para seguirlo y hacer la voluntad de Dios: construir su reino, anunciar la liberación de los vicios y de la destrucción, hacer realidad la esperanza de la justicia y la paz en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestras amistades. Ahí todos tenemos algo que hacer. La tarea no es sencilla y los obstáculos abundan. Pero Jesús nos enseñó que la fuerza del amor puede más que la debilidad de una caída. Se puede continuar adelante. Vale la pena vivir ofreciéndolo todo para que otros vivan más y mejor.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

CUARTA ESTACIÓN, JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE.

MARÍA: Yo soy María, la madre de Jesús. Quisiera hablar a todas las madres aquí presentes.

Ustedes madres han conocido días difíciles, días de lágrimas junto a la cama de un hijo enfermo o quizá ante la perdida de alguno de ellos.
Algunas de ustedes madres, han asistido con el corazón destrozado, como yo al sufrimiento y a la muerte no querida por Dios de sus hijos.
Nosotras las mamás vivimos un amor único en este mundo y por eso somos capaces de todo por nuestros hijos, y si algo defendemos en esta vida es la vida de ellos. Por eso mamás, yo las invito: a seguir luchando, a seguir sufriendo, a seguir amando a nuestros hijos, para que aprendan de nosotras, como mi hijo Jesús aprendió de mi, a defender la vida; aunque esta defensa les cueste la muerte

CELEBRADOR: Camino del calvario, los ojos de Jesús encuentran a los de su madre. Ella, también abandonada, sola, silenciosa entre la gente que murmura. Traspasado su corazón por el dolor. Permanecen en silencio, no intercambias palabra, solo las miradas. Mirada de madre, mirada de hijo. El dolor de madre es aliento para el hijo. Escucha su palabra, la vive con decisión, aun cuando le exija lo más difícil. María siempre presente en la vida de Jesús, desde un segundo plano, casi perdida, pero fiel y animando, siempre animando.
María se hace presente entre su pueblo sufriente acompañándolo. Así también nos acompaña a nosotros, compartiendo nuestras muchas angustias como lo hizo con Jesús. Su presencia contemplativa inspira y alienta a seguir a Cristo, a cambiar las cosas, a vencer la muerte instalada entre nosotros. María nos impulsa a contemplar la acción liberadora de Dios y a sumar nuestros esfuerzos a su causa.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.


QUINTA ESTACIÓN, EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A CARGAR LA CRUZ.

CIRINEO: Yo soy el Cirineo, fui el que ayudó a Jesús a llevar su Cruz... Pero aquí entre nosotros hay también otros Cirineos que ayudan al pueblo a llevar su Cruz.
Gente que ayuda a sus vecinos viejos, enfermos, solos por cambio de nada. Gente que busca con toda sinceridad la mejora de nuestro pueblo, de nuestros barrios, maestros que se desvelan por educar en la verdad a sus alumnos, comerciantes que no buscan enriquecerse sino servir a la comunidad, jóvenes que luchan por un sentido sano de vivir, empleados que reclaman trato justo para sus compañeros, papás que honradamente cada día luchan por dar una vida digna a sus hijos...
¿Cuántos Cirineos hay en nuestro pueblo? Podemos darte gracias Señor Dios nuestro por estos Cirineos que, cerca de nosotros ayuden hoy a Cristo a llevar su cruz, gente que ayude a aliviar el dolor de nuestro pueblo.


CELEBRADOR: Al regresar de su trabajo, Simón de Cirene es obligado a ayudar a Jesús. No es su voluntad pero poco importa. Lo importante es que ayuda a Jesús, se compromete con él. Lo libera del peso de la cruz y comparte con él su dolor.
La civilización del amor exige personas comprometidas con el sufrimiento y el dolor de los demás. Solidarias con los que sufren y solidarios con aquellas personas que son invisibles, aquellos a quien la sociedad no voltea a ver. Un mundo nuevo exige cristianos que caminen juntos, ayudando a los que sufren, a los olvidados. Trabajando por demás, haciendo más livianas las cruces de nuestros hermanos. Seguir a Jesús es vivir la solidaridad como expresión concreta y actual del mandamiento del amor.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.


SEXTA ESTACIÓN, LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS.

VERÓNICA: Yo soy Verónica, yo seguí a Cristo. En un momento pude quitarle el sudor, el polvo y la sangre de su rostro, con un trapo blanco que yo tenía. En este instante, vi a Jesús cara a cara. Un día, tu que estas ahora aquí enfrente, estarás cara a cara con Cristo. El día del gran viaje, el día de nuestra muerte... En ese día estaremos solos delante de Dios... Y tendremos que arrancar las pobres mascaras de nuestras vidas.
En este día, no podemos ni mentir, ni esconder...
En este día de la muerte llevaremos, un solo equipaje; nuestras acciones de lucha porque ganará el amor, la verdad, y la justicia. Lo que hicimos para ser libres de tantas esclavitudes que se nos quisieron imponer. Un equipaje en el que sólo cabe el cariño a los demás, en el que solo cabe el consuelo que supimos brindar.
Ayúdanos Señor a ir preparando ese hermoso equipaje, enjugando las lágrimas de nuestro pueblo, de los que necesitan de nosotros.

CELEBRADOR: Una Mujer se abre paso entre la multitud y seca el rostro de Jesús. No le importa el "que dirán " de la gente, ni los chismes, ni los insultos. Compadecida por el dolo se acerca y lo alivia.
Hoy, Cristo sigue sufriendo y su dolor está en el rostro de los abandonados, de los que viven oprimidos bajo la miseria y el sufrimiento. Desde allí espera de nosotros nuestra conversión. Dios nos invita a vivir, como la Verónica, la compasión evangélica en gestos concretos de amor al otro. Aun a costa de ser mal mirados, incomprendidos y hasta perseguidos.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

SÉPTIMA ESTACIÓN, JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.

JUAN: Yo soy Juan que vi caer a Cristo por segunda vez bajo la cruz. ¿Por qué? El mismo Jesús, un día sentado en una pequeña montaña cerca del mar de Galilea, nos explicó su secreto, El nos dijo:
Felices los pobres porque suyo es el Reino de Dios.
Felices los que tienen hambre ahora, porque serán saciados.
Felices los que lloran ahora porque reirán.
Felices los que sean odiados en su nombre, porque su recompensa será grande en los cielos.
Pero también dijo:
¡ay de ustedes los ricos! Porque ya recibieron su consuelo.
¡ay de ustedes los que están hartos! Porque tendrán hambre.
¡ay de los ríen ahora¡ porque tendrán llanto.
¡ay cuando todos los hombres hablen bien de ustedes! Pues de ese modo trataron a los falsos profetas.
Sólo a Jesús se le ocurrían estas cosas, yo les pregunto a ustedes: ¿En dónde están y por qué? El ha caído ahora por segunda vez. Bajo el peso de su verdad. Pidamos al Señor que nosotros sepamos estar con los felices de la verdad aunque esto nos cueste ser negados por los demás.

CELEBRADOR: El camino se hace largo y pesado, las fuerzas escasean y Jesús cae por tierra nuevamente. El amor es inmenso y todo lo soporta. De pie, tambaleante, sigue el camino que nos traerá la paz. Nada se consigue sin esfuerzos y el camino del cristiano no está libre de sacrificios. Jesús nos muestra que el amor al Padre es mayor que cualquier sufrimiento. En sus manos se ofrece: Padre bueno, dame fuerzas para hacer tu voluntad.
El camino hacia el Padre encierra una apertura creciente a la voluntad de Dios y una liberación progresiva de esas cosas que arrastramos y no nos dejan ser mejores personas. A veces sentimos la tentación de bajar los brazos y no continuar adelante. Jesús nos enseña que Dios no nos abandona, siempre nos acompaña, aun en los momentos más difíciles de la vida.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

OCTAVA ESTACIÓN, LAS MUJERES LLORAN AL VER A JESÚS.

MAGDALENA: Señor, Señor no es posible: ¡A ti, el Hijo de Dios! ¡A ti, el redentor del mundo! ¡A ti, el hermano universal de todos los hombres! ¡A ti, el amor perfecto! ¡ A ti, te van a matar...! ¡No! ¡No! ¡No! No es posible... (silencio)
JESÚS: No lloren por mi, No lloren... Lloren por ustedes y sus hijos porque les va a tocar sufrir mucho.
Luchen por cambiar esta situación de dolor que Dios no quiere para ustedes y así no llorará.
Luchen por cambiar todas las situaciones que niegan la igualdad en este mundo y así no sentirán la tan pesada cruz y esta caminata.
Quiero que ya no haya tanto llanto y tristeza por falta de aliento, de maltrato familiar, por el alcoholismo, por el machismo, por el uso de la violencia.
Y a todos los que aquí están, les pido que oigan a las mujeres , como yo oigo su llanto ahora.
Y tú, ¿Cómo tratas a tu mujer, a tus hijas, a las mujeres de tu pueblo?
Señor ayúdanos a consolar las lágrimas de las mujeres de nuestro pueblo que tantas veces hemos lastimado con nuestra prepotencia. Ayúdanos a sentirnos en verdad iguales hijos tuyus, dignos, para sabernos todos hijos de Dios.

CELEBRADOR: Jesús invita a cambiar de vida. A que nos renovemos desde el interior, desde lo más profundo de nuestro corazón y expresarlo en obras y actitudes. Nos invita a escuchar su palabra y ponerla en práctica. Ser solidarios, justos, fraternos. Empeñar la vida en la construcción del Reino.
Seguir a Jesús exige la conversión. Ser hombres nuevos para construir un mundo nuevo. Vivir los valores del evangelio. Vivirlos en cada uno de nosotros, y también, en medio de nuestras familias, con nuestras amistades, con nuestros vecinos, con todos. No basta decir: Señor, Señor; para seguir a Jesús hay que comprometerse con el Reino y hacerlo presente en obras concretas.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

NOVENA ESTACIÓN, JESÚS CAE POR TERCERA VEZ BAJO LA CRUZ.

PEDRO: Yo soy Pedro, supe que Jesucristo cayó otra vez. Y lo supe, porque yo no lo vi. Me escondí por miedo. Desde entonces, para tapar la vergüenza de mi cobardía, me dedico a ayudar a los caídos. A los caídos en el pecado. A los caídos que están tirados en la calle, porque no tienen casa o porque están borrachos. A los caídos por los golpes de la vida. Por la soledad, por la difamación. A los caídos por no saber a dónde ir en la vida. A los caídos porque se les niega su modo de ser. A los caídos por...
¿Y tú a que caídos ayudas? ¿eres acaso de los que pasan de largo por miedo o por vergüenza?
A mí me remordió mucho negar a Cristo, por eso cambié. Ojalá a ti también te remuerda la conciencia, para que cambies tu manera de ser.

CELEBRADOR: El peso de los maderos se hace más pesado a cada paso. Jesús cae. La tierra cubre su rostro y cubre sus heridas. No resiste más. Pero su fidelidad es mayor que el dolor. Una vez más se sobrepone. Hay que seguir. Señor, si es posible alíviame de este trance, pero que se haga tu voluntad. Jesús se reincorpora y prosigue. Los últimos pasos son terribles, pero se mantiene fiel a sus palabras: el buen pastor da la vida por sus ovejas. Mantiene viva la esperanza.
Vivir para los demás, reconstruirnos como personas, construir dentro de nuestras familias y en nuestra sociedad mejores maneras para relacionarnos, hacer el bien, practicar la justicia, exige dejar todo, darlo todo de uno, hasta la vida si es necesario.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

DÉCIMA ESTACIÓN, JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.

SOLDADO 2: Jesús es despojado de sus vestidos... Nacido sin nada en un pesebre, el Hijo de Dios va a morir sin nada en la cruz del calvario... Esto sucedió hace un poco más de 1900 años. Y Jesús sigue hoy despojado de lo básico: de sus tierras, de su bosque, de su ganado, le arrancan la vida con un salario injusto. ¡Cómo duelen estos despojos! Hay hombres que despojan de su dignidad a las mujeres. Gobernantes que despojan a nuestro país del trabajo, de la salud, de una vida digna y luego estos mismos gobernantes se reparten lo que nos han quitado
Señor , tu moriste por nosotros, nosotros no tenemos por qué morir otra vez. Haz que luchemos unidos para gozar la vida que tu nos escogiste . Que sepamos ser un pueblo unido que encuentra los caminos de vida que tu quieres para nosotros.

CELEBRADOR: Llegamos al calvario. Jesús, agotado y exhausto, es desnudado delante de la multitud. Ni el mínimo derecho a la intimidad es respetado. Jesús, desnudo, herido, desolado al pie de la cruz, se hace solidario con tantos hombres y mujeres despojados de tantas cosas a lo largo de la historia.
La ambición de tener y tener domina a los soldados. El hombre no importa, lo que vale son las cosas, la ganancia, el consumismo. Este drama sigue en nuestro tiempo donde millones de personas sufren por la ambición descontrolada de unos pocos. Hoy se sigue despojando a los indígenas de sus tierras, de sus derechos. Hoy somos despojados de nuestra paz por los violentos.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

ONCEAVA ESTACIÓN, JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ.

SOLDADO 3: Nosotros lo clavamos en la cruz. A pesar de que veíamos su cara de dolor a cada martillazo, seguimos clavando no sólo las manos, sino también los pies.
Hoy también entre nosotros hay muchos Cristos que están siendo clavados, en sus caras se les ve el dolor de los clavos punzantes e injustos, son las caras dolorosas y tristes de nuestros hermanos sin cosecha, sin alimento para sus hijos, son los rostros dolorosos de quienes trabajan horas y horas en aserraderos y no le alcanza su sueldo para nada, son los rostros dolorosos de tantos que sin trabajo se ven orillados al mundo de la actividad ilegal del narco, son los rostros de nuestros presos en el CERESO, que esperan comprensión ante sus errores, son... tantos rostros tuyos señor y todos ellos sienten... cada momento en lo más profundo de su cuerpo, estos clavos que te siguen crucificando aquí entre nosotros.
Danos Señor fortaleza necesaria para buscar caminos que nos llevan a quitar los clavos que te siguen crucificando. Danos Señor fortaleza para luchar y apostar toda nuestra vida en rescate de los suplicios de nuestra historia.

CELEBRADOR: Clavado en la cruz espera pacientemente el momento de dar la vida. En su dolor tiene tiempo para los que lo rodean. Su compasión no tiene límites. Abandonado y humillado pide perdón por quienes lo están matando. Es el punto máximo del amor: el perdón.
Sólo Jesús es capaz de semejante demostración de amor.
Desinteresado, despreocupado y descentrado de sí mismo. Su pensamiento gira en torno a quienes lo rodean. Padre, perdónalos.
Es importante preguntarnos: ¿Cómo actuamos nosotros con las personas que no nos caen bien, que no piensan como nosotros, y aun con aquéllas que nos hacen mal?

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

DOCEAVA ESTACIÓN, JESÚS MUERE EN LA CRUZ

MARIA: Me duele muchísimo la muerte de mi hijo Jesús. Estaba todavía muy joven. Cuando lo escuchaba diciendo a las multitudes que “No hay prueba más grande de Amor que dar la vida por los que amamos” No me imaginaba que iba a amarnos hasta estos extremos.
Morir por buscar el bien de los demás, es amor.
Vivir, luchar y morir, por traer buenas noticias a los pobres de esta tierra, es amor.
Luchar y morir por buscar la igualdad entre los hombres, es amor.
Vivir y morir por liberar a aquellos que están oprimidos y cautivos, es amor.
Todo esto trae muchas dificultades con los demás, sobre todo con los que no quieren que estas cosas cambien, y por lo tanto quieren tenernos dormidos o preocupados por que todo siga igual y así podernos tener oprimidos y cautivos.
Mi hijo fue asesinado por estos que no quieren que las cosas cambien. No les convenía que mi hijo siguiera hablando y denunciando sus trampas y mentiras. Me alienta saber y sentir, que mi hijo murió por un causa justa: buscar que todos los hombres y mujeres seamos más iguales, más hermanos. Ojalá que todos ustedes aquí presentes, sigan la causa de mi hijo, para que en verdad puedan llamar a Dios Padre, como él nos lo enseñó.

CELEBRADOR: Junto a la cruz, en silencio, traspasada por el dolor, María. La Virgen de la fidelidad a la Palabra de Dios. María, presente en la cruz y presente junto a cada uno de nosotros. Contagiándonos su fidelidad y su fortaleza para seguir a Jesús. Al pie de la cruz, la Virgen fiel nos enseña que ella acompaña a todos los que buscan a su hijo. Ella también es nuestra madre para siempre. María observa cómo descienden el cuerpo de su hijo amado. Aparentemente, el justo ha fracasado y la muerte ha vencido una vez más.
Alrededor de nosotros, a la vista del sufrimiento y el dolor, de los chicos abandonados peleando la vida en la calle, de los drogadictos, o los desalojados y tantos más. A la vista de todos ellos también podría pensarse que la muerte es la vencedora. Pero el Padre dirá la última palabra y de la muerte brotará la vida en abundancia. Nuestro caminar junto a los pobres debe mantener siempre viva la esperanza. Habrá vida y vida para todos. Hacerla realidad en nuestros días es la tarea fundamental de los cristianos.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

TRECEAVA ESTACIÓN, JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ.

MAGDALENA: Señor tu lugar no es la cruz. Tú no quieres que te dejemos colgado de ese madero para siempre. La cruz es terrible. Es urgente que te bajemos de esa cruz que es un suplicio, es terrible la cruz. El hombre más bueno de la humanidad tenia que morir rechazado por la inhumanidad. Cuantos hombres ahora siguen también crucificados por nuestra inhumanidad y nos piden a gritos que los bajemos de la cruz... y nosotros quizá vemos eso con indiferencia y te dejamos ahí crucificado.
Señor perdona nuestra indiferencia, nuestra apatía. Perdona Señor que no queremos verte en las cruces de nuestra historia. Por eso te pedimos Señor que nos des entrañas de misericordia ante toda situación de dolor y miseria. Para que así seamos los que te ayudamos a bajar de la cruz y así, formemos esa comunidad de seguidores tuyos que con un corazón de misericordia, te rescatemos de las cruces de la historia.

CELEBRADOR: En el escándalo de la cruz comprendemos en profundidad a Jesús. Toda su existencia fue servicio y total disponibilidad. Muere por nuestros pecados para que exista una esperanza. Desde la cruz, a la vista de la muerte de Jesús, todo cambia. Los olvidados del mundo no son los olvidados de Dios. Los vencidos resultaran los vencedores y los postergados los primeros. Ante la cruz los esquemas no sirven La novedad es que para tener vida hay morir por todos, para recibir hay que entregarse sin reservas, para ser libre hay que hacerse esclavo de los demás por amor. Nuestra vida tiene mayor sentido e importancia cuando aprendemos a gastar nuestra vida por la gente que queremos y también, ayudando a los que nos necesitan.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.


CATORCEAVA ESTACIÓN, JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO.

JUAN: Todo parece perdido. Una piedra cierra tu sepultura. Se siente que lo que hasta ahora no sirvió de nada, no valió la pena.
Tu sepulcro es la prueba de lo que uno siente todos los días: que los que hacen daño son más fuertes que los que buscan el bien. Cuantas veces sentimos los que queremos ser tus apóstoles, que el mal es más fuerte que el bien, que los que realizan la injusticia tienen más suerte que los que buscamos un mundo más justo, que el abuso crece más que la honradez, que la explotación domina más que la caridad, que la apatía es más fuerte que el espíritu de búsqueda, que la desunión se palpa más que la unión, que es más fuerte la trampa y el engaño que la honradez y la verdad.
¡Señor que no nos dejes solos en esta terrible experiencia!
Por favor Señor, que sepulcro no sea tu última palabra. Danos la esperanza de creer que el triunfo del bien sobre el mal es posible para ti, porque tu eres más fuerte que todo mal y que todo pecado.
Por favor Señor, no te quedes callado ante esta situación de muerte que domina nuestro mundo y nuestra historia.
Por favor Señor, dinos por medio de la vida, que eres más fuerte que la muerte.

CELEBRADOR: Jesús Es enterrado. Ha muerto. Jesús sigue muriendo en nuestros días en los rostros de los niños que sufren, los ancianos olvidados, los desempleados, los campesinos mal pagos, los indígenas, los marginados, los jóvenes sin futuro. Nuestro compromiso con Cristo debe llevarnos a entregar, como él, nuestra vida por amor a todos, empezando por los más pobres, para construir su Reino de justicia, amor y paz.

CELEBRADOR: Te adoramos Señor y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz nos haz redimido.

QUINCEAVA ESTACIÓN, JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS.

MARIA: Yo la virgen María, soy testigo de que Jesucristo resucitó de entre los muertos, también los apóstoles: Pedro, Pablo y todos los demás son testigos de su resurrección.
Algunas mujeres también vieron a mi hijo Jesús resucitado. Experimentar en carne propia y ver al resucitado es un regalo de Dios.
Algunos de ustedes han empezado a descubrir y sentir en su propia vida lo que es la resurrección de Jesucristo. Los miembros de los grupos bíblicos, las mamás guías, los papas comprometidos con la justicia, las familias evangelizadas, los hogares cristianos... todos los de buen corazón y manos puras, ya sienten un poco la resurrección de Jesús. Aquí entre ustedes están muchos de estos testigos, ya que quieren vivir enserio su vida cristiana.
Ustedes los que han enjugado las lágrimas de nuestro pueblo con sus detalles de todos los días, de dar una sonrisa de ayudar al amolado, de brindar cariño, de apostar por la verdad y la justicia, son los que están permitiendo que la resurrección de Jesús llegue a nuestro pueblo. Son los testigos del resucitado, que con un corazón lleno de paz y de alegría nos comunican esa gran verdad de la mañana de Pascua. Son los que nos permiten vivir una vida nueva, una vida más humana, más resucitada. Por eso ustedes son los que ya experimentan la pascua en esta vida, y son ustedes los que la siembran en nuestro pueblo. Por eso...


CELEBRADOR: Dios tienen un plan y una promesa: que el amor es más fuerte que la muerte y que el odio. El plan de salvación triunfa: Cristo resucita. “Y si hemos muerto con él, viviremos con él". De la muerte nace la vida, del sufrimiento y la frustración surge la esperanza. Nos ha liberado del pecado y de la muerte. Donde el mundo ve frustración y sin sentido, Dios hace estallar la vida. De la noche surge la luz que nos ilumina y acompaña. El Padre no nos abandona. Su promesa liberadora se hace realidad en Jesús. La vida vence.
Este es el mensaje para nosotros. Dios no nos abandona en el dolor, en la injusticia y el sufrimiento. Nos quiere libres y libres para amar, empeñados en la construcción de la civilización del amor. Sumando nuestros esfuerzos para empezar hoy y aquí la fraternidad, la paz y la justicia anheladas. Nos propone a todos el camino de Jesús. Camino de cruz, camino de esperanza y liberación. Camino de donación, dar la vida para que otros vivan.

CELEBRADOR: Todos decimos: Te damos gracias Señor Dios de la vida.
Por la resurrección de tu hijo. R/
Por la resurrección que se nos hace presente en tus testigos. R/
Porque el amor es más fuerte que el odio. R/
Porque la vida es más fuerte que la muerte. R/
Porque la verdad triunfa sobre la mentira. R/
Por la resurrección que ya nace en nuestros corazones. R/

TERMINAR CON ALGÚN CANTO QUE PROCLAME AL RESUCITADO.