jueves, 10 de marzo de 2011

ATENTOS A LAS TENTACIONES - José Antonio Pagola


No le resultó nada fácil a Jesús mantenerse fiel a la misión recibida de su Padre, sin desviarse de su voluntad. Los evangelios recuerdan su lucha interior y las pruebas que tuvo que superar, junto a sus discípulos, a lo largo de su vida.

Los maestros de la ley lo acosaban con preguntas capciosas para someterlo al orden establecido, olvidando al Espíritu que lo impulsaba a curar incluso en sábado. Los fariseos le pedían que dejara de aliviar el sufrimiento de la gente y realizara algo más espectacular, "un signo del cielo", de proporciones cósmicas, con el que Dios lo confirmara ante todos.

Las tentaciones le venían incluso de sus discípulos más queridos. Santiago y Juan le pedían que se olvidara de los últimos, y pensara más en reservarles a ellos los puestos de más honor y poder. Pedro le reprende porque pone en riesgo su vida y puede terminar ejecutado.

Sufría Jesús y sufrían también sus discípulos. Nada era fácil ni claro. Todos tenían que buscar la voluntad del Padre superando pruebas y tentaciones de diverso género. Pocas horas antes de ser detenido por las fuerzas de seguridad del templo Jesús les dice así: "Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas" (Lucas 22,28).

El episodio conocido como "las tentaciones de Jesús" es un relato en el que se reagrupan y resumen las tentaciones que hubo de superar Jesús a lo largo de toda su vida. Aunque vive movido por el Espíritu recibido en el Jordán, nada le dispensa de sentirse atraído hacia formas falsas de mesianismo.

¿Ha de pensar en su propio interés, o escuchar la voluntad del Padre? ¿Ha de imponer su poder de Mesías, o ponerse al servicio de quienes lo necesitan? ¿Ha de buscar su propia gloria, o manifestar la compasión de Dios hacia los que sufren? ¿Ha de evitar riesgos y eludir la crucifixión, o entregarse a su misión confiando en el Padre?

El relato de las tentaciones de Jesús fue recogido en los evangelios para alertar a sus seguidores. Hemos de ser lúcidos. El Espíritu de Jesús está vivo en su Iglesia, pero los cristianos no estamos libres de falsear una y otra vez nuestra identidad cayendo en múltiples tentaciones.

Identificar hoy las tentaciones de la Iglesia y de la jerarquía, de los cristianos y de sus comunidades; hacernos conscientes de ellas como Jesús; y afrontarlas como lo hizo él, es lo primero para seguirle con fidelidad. Una Iglesia que no es consciente de sus tentaciones, pronto falseará su identidad y su misión. ¿No nos está sucediendo algo de esto? ¿No necesitamos más lucidez y vigilancia para no caer en la infidelidad?

José Antonio Pagola
vgentza@euskalnet.net

fuentes: http://feadulta.com/
Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Difunde el Evangelio de Jesús. Pásalo.
Domingo 13 de marzo de 2011


DESMARCARSE

Huir del odio, de la violencia, del terror,
huir de la envidia, de la mentira, de la falsedad,
huir de la injusticia, de la calumnia, del favoritismo...

Huir de la tristeza, de la desconfianza, de la pereza,
huir de la indiferencia, del tedio, de la rutina,
huir del miedo, de la cobardía, del aburrimiento…

Huir del orgullo, de la vanidad, de la hipocresía,
huir del consumo, del despilfarro, de la superficialidad,
huir de las drogas, de las modas, de los complejos…

Huir del fanatismo, del fariseísmo, del legalismo,
huir del ritualismo, del dogmatismo, del egoísmo,
huir del chovinismo y de todos los “ismos”…

Escuchar la voz de Dios,
dejarse llevar por el Espíritu,
discernir acontecimientos…
no es poner kilómetros por medio;
es tomar postura
y desmarcarse del mal,
dar oportunidad a la vida
y adorar sólo a Dios…

Tú nos lo enseñaste, Jesús.



Pregón PARA ANUNCIAR LA CUARESMA

Éste es un tiempo para convencidos.
Tiempo de entrenamiento, ejercicio y lucha;
de mochila ligera y paso rápido;
de mente lúcida y entrañas misericordiosas.

Porque es un tiempo de crisis fuerte,
en los corazones y en las economías,
que pide solidaridad y cercanía
para servir con dignidad a las personas.

Tiempo de camino y discernimiento,
de conversión y compromiso,
de prueba y encuentros
en el desierto, en la estepa, en el silencio.

Es el tiempo de los proyectos de vida,
de las decisiones y desmarques;
a veces, de las transfiguraciones.
Siempre tiempo de acogidas y perdones.

Tiempo de humanidad rota y dividida
que anhela el paraíso o la tierra prometida;
y de personas en busca de su identidad
diluida o perdida en los campos de la vida.

Tiempo de tentaciones, tabores y conversiones,
traspiés, heridas y cegueras,
perdones, restauraciones y agua viva.
¡Todo en solo cuarenta días!

Este es el tiempo de las personas nuevas,
de las que han soltado el lastre
de ídolos secretos y falsas vanidades
y ya sólo anhelan misericordia…
¡y abrazos del Padre!

Florentino Ulibarri