sábado, 19 de febrero de 2011

RED SOCIAL - Luis García Orso, S.J.

RED SOCIAL

Facebook nace de una herida sentimental. El universitario Mark Zuckerberg(JesseEisenberg) interroga a su novia Erica mientras toman unas cervezas en un local estudiantil, en el prólogo de la película Red social(The Social Network). El episodio, un interrogatorio cruel y filoso de Zuckerberg, lleva a su novia a la exasperación y a la precipitación de la ruptura, y retrata el carácter asocial, arisco y difícil del futuro creador de Facebook. También deja al descubierto a un ser resentido, que vuelve a su habitación de la residencia en Harvard y se dispone a perpetrar su venganza personal, a través de su blog y de una red de votaciones sobre chicas del campus, que dará origen a la mayor red social del planeta.

En La red social todo va a velocidad de vértigo, como la vida de su protagonista y la propia expansión de Facebook entre los internautas. Desde el inicio, su director David Fincher imprime a los acontecimientos e imágenes un ritmo tan acelerado como el de las ideas que asaltan la mente del joven informático de Harvard. No hay tiempo que perder para hacerse con el mercado ni tampoco para ser uno de los amigos de esa red social donde hay que estar presente para existir ante los demás. La vida pasa muy deprisa y se corre el riesgo de quedarse atrás, y por eso todo vale… sólo hay que pulsar una tecla y agregarse al club virtual (o darse de baja).

Fincher no hace únicamente un biopic de Mark Zuckerberg como creador de Facebook, sino que levanta la radiografía de una sociedad que necesita manifestarse y que le presten atención, que es frágil en su estructura y efímera en sus relaciones, y que muchas veces parece desorientada en su búsqueda de éxito, caiga quien caiga.
Por eso, el director construye la película de manera fragmentada, contando la historia de los inicios de la red social desde el juicio que enfrenta a Zuckerberg con varios “amigos” que ahora le han demandado. La realidad del éxito y de la felicidad verdadera queda cuestionada por Fincher, como es el caso de la amistad aparente levantada sobre palabras vaciadas de contenido y subidas a golpe de clic. Y frente a unos hombres que se mueven a ritmo de impulsos, dos mujeres se erigen en el sentido común que les falta a todos ellos: la exnovia y la abogada del juicio, las únicas con los pies en la tierra y que entienden el sentido de la amistad.

Una constelación de millones de amigos virtuales y sólo algunos de verdad para un genio creativo desorientado, porque la realidad se le ha ido de las manos… y se ha quedado colgado de la red. En este sentido, Fincher es implacable y rompe la película en numerosos fragmentos sin perder claridad narrativa y manteniendo el tono alocado de la historia, con tantas subtramas como puntos de vista se ofrecen para dirigir esa naciente empresa que, por momentos, amenaza con destruir la paz social.

Partiendo del libro Multimillonarios por accidente, de Ben Mezrich, David Fincher(el director de Elcurioso caso de BenjaminButton, Zodiac, El club de la pelea…),domina el relato fílmico en la adaptación de esta historia sobre la gestación de nuevos y jóvenes ricos. Zuckerberg es el multimillonario más joven del mundo (¡a sus 26 años de edad!), sorprendente cuando es retratado como un rico sin mucho interés por el dinero, siempre inmerso en códigos de programación y reacio al contacto social y a fiestas. La alienación social de Zuckerberg, se nos dice, algo tiene que ver con un anhelo de aceptación que contrasta salvajemente con el casi millón de agregados que luce su perfil en Facebook. La actuación de JesseEisenberg, muestra la estrecha relación entre inteligencia, soledad y rencor de su personaje. Fincher, por su parte, deconstruye el sentimiento a través de una narración en flashback, que recapitula desde la mesa donde demandantes y demandado se reúnen, alternando vigorosos duelos dialécticos con hedonistas capítulos universitarios en los que el portento visual del realizador y la inspirada música original logran una perfecta amalgama para hacer ver la red social como un precioso memorándum de las condiciones de entrada a una futurible sociedad de la desconexión de las relaciones humanas.

Red social es una película brillante que se aleja de la mera exposición y mitificación de los hechos para profundizar en el intercambio de emociones que gestaron el invento que más influencia ha tenido sobre las relaciones entre personas. El filme de Fincher habla de amistad, traición, desolación y alienación; algunos de los sentimientos que se exponen de forma vertiginosa gracias a Facebook. Y su reflexión sobre la traducción de la vida social en Internet es contundente: cuantos más amigos tienes agregados en tu perfil, a menos conoces; cuantos más ‘amigos’, más deseas que una sola persona, única para ti, acepte tu petición de amistad.

Todo cobra sentido a la luz del prólogo y de la última imagen frente a la computadora, ambas con su amiga Erica de interlocutora. La diferencia es que al principio ella está allí presente —aunque sea en un diálogo de sordos, porque Zuckerberg está en su mundo— y al final sólo es su foto en la pantalla lo que aparece mientras él espera recuperar a la única persona que le dijo la verdad con franqueza, y que quizás lo amaba.

Luis García Orso, S.J.
México, Febrero 16 de 2011