jueves, 27 de enero de 2011

Reflexión y oraciones sobre las bienaventuranzas

IGLESIA MÁS EVANGÉLICA - José Antonio Pagola
fuente: http://feadulta.com/index.htm

Al formular las bienaventuranzas, Mateo, a diferencia de Lucas, se preocupa de trazar los rasgos que han de caracterizar a los seguidores de Jesús. De ahí la importancia que tienen para nosotros en estos tiempos en que la Iglesia ha de ir encontrando su estilo cristiano de estar en medio de una sociedad secularizada.

No es posible proponer la Buena Noticia de Jesús de cualquier forma. El Evangelio sólo se difunde desde actitudes evangélicas. Las bienaventuranzas nos indican el espíritu que ha de inspirar la actuación de la Iglesia mientras peregrina hacia el Padre. Las hemos de escuchar en actitud de conversión personal y comunitaria. Sólo así hemos de caminar hacia el futuro.
Dichosa la Iglesia "pobre de espíritu" y de corazón sencillo, que actúa sin prepotencia ni arrogancia, sin riquezas ni esplendor, sostenida por la autoridad humilde de Jesús. De ella es el reino de Dios.

Dichosa la Iglesia que "llora" con los que lloran y sufre al ser despojada de privilegios y poder, pues podrá compartir mejor la suerte de los perdedores y también el destino de Jesús. Un día será consolada por Dios.

Dichosa la Iglesia que renuncia a imponerse por la fuerza, la coacción o el sometimiento, practicando siempre la mansedumbre de su Maestro y Señor. Heredará un día la tierra prometida.

Dichosa la Iglesia que tiene "hambre y sed de justicia" dentro de sí misma y en el mundo entero, pues buscará su propia conversión y trabajará por una vida más justa y digna para todos, empezando por los últimos. Su anhelo será saciado por Dios.

Dichosa la Iglesia compasiva que renuncia al rigorismo y prefiere la misericordia antes que los sacrificios, pues acogerá a los pecadores y no les ocultará la Buena Noticia de Jesús. Ella alcanzará de Dios misericordia.

Dichosa la Iglesia de "corazón limpio" y conducta transparente, que no encubre sus pecados ni promueve el secretismo o la ambigüedad, pues caminará en la verdad de Jesús. Un día verá a Dios.

Dichosa la Iglesia que "trabaja por la paz" y lucha contra las guerras, que aúna los corazones y siembra concordia, pues contagiará la paz de Jesús que el mundo no puede dar. Ella será hija de Dios.

Dichosa la Iglesia que sufre hostilidad y persecución a causa de la justicia, sin rehuir el martirio, pues sabrá llorar con las víctimas y conocerá la cruz de Jesús. De ella es el reino de Dios.
La sociedad actual necesita conocer comunidades cristianas marcadas por este espíritu de las bienaventuranzas. Sólo una Iglesia evangélica tiene autoridad y credibilidad para mostrar el rostro de Jesús a los hombres y mujeres de hoy.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Evangeliza a tu Iglesia. Pásalo.
30 de enero de 2011
4 Tiempo ordinario (A)
Mateo 5, 1-12


O R A C I Ó N
Hacemos una profesión de nuestra fe en el mensaje de Jesús...

Creo que son felices los que comparten,
los que viven con poco,
los que no viven esclavos de sus deseos.

Creo que son felices los que saben sufrir,
encuentran en Ti y en sus hermanos el consuelo
y saben dar consuelo a los que sufren.

Creo que son felices los que saben perdonar,
los que se dejan perdonar por sus hermanos,
los que viven con gozo tu perdón.

Creo que son felices los de corazón limpio,
los que ven lo mejor de los demás,
los que viven en sinceridad y en verdad.

Creo que son felices los que siembran la paz,
los que tratan a todos como a tus hijos,
los que siembran el respeto y la concordia.

Creo que son felices los que trabajan
por un mundo más justo y más santo,
y que son más felices
si tienen que sufrir por conseguirlo.

Creo que son felices los que no guardan en su granero
el trigo de esta vida que termina,
sino que lo siembran, sin medida,
para que dé fruto de Vida que no acaba.

Y creo todo esto porque creo
en el hombre lleno del Espíritu,
Jesús de Nazaret, el Señor, Amén.
José Enrique Galarreta


HILOS PARA ENTENDER LAS BIENAVENTURANZAS
Cómo podrá alguien ayudar,
si nunca ha necesitado un hombro amigo.
Cómo podrá alguien consolar,
si nunca sus entrañas han temblado de dolor.

Cómo podrá alguien curar,
si nunca se ha sentido herido.
Cómo podrá alguien ser compasivo,
si nunca se ha visto abatido.

Cómo podrá alguien comprender,
si nunca en su vida ha tenido el corazón roto.
Cómo podrá alguien ser misericordioso,
si nunca se ha visto necesitado.

Cómo podrá alguien dar serenidad,
si nunca se ha dejado turbar por el Espíritu.
Cómo podrá alguien alentar,
si nunca se quebró por la amargura.

Cómo podrá alguien levantar a otros,
si nunca se ha visto caído.
Cómo podrá alguien dar alegría,
si nunca se acercó a los pozos negros de la vida.

Cómo podrá alguien ser tierno,
si en su vida todo son convenios.
Cómo podrá alguien acompañar a otros,
si su vida es un camino solitario.

Cómo podrá alguien compartirse,
si en su vida todo lo tiene cubierto.
Cómo podrá alguien gozar el evangelio,
si lleva cuenta hasta del comino.

Cómo podrá alguien encontrar,
si nunca ha estado perdido.

¡Cómo podrá alguien si no ser dichoso…!
Florentino Ulibarri


O R A C I Ó N
Es el primer mandamiento de Dios, “aprende a ser bueno y feliz”.
Tal vez es el único mandamiento de Dios. Y si me tuviera que quedar con una única palabra del Evangelio, dejando todas las demás, me quedaría con esta: BIENAVENTURADOS.
Con esta palabra inauguró y en esta palabra resumió Jesús, todo su mensaje.
Un día, le ardía dentro la llama de los profetas, de todos los profetas y decidido, subió al monte, como Moisés en otro tiempo, pero no cargado con dos pesadas losas de piedra para grabar allí diez mandamientos, sino cargado con el aire del Espíritu, empujado por el aire alegre y transformador del Espíritu y proclamó a los cuatro vientos ocho alegres edictos: “dichosos, dichosas vosotras”.
José Arregi


O R A C I Ó N
Felices los que se ríen de sí mismos, porque nunca acabará su alegría y diversión.
Bienaventurados los que no confunden un grano de arena con una montaña,
porque se ahorrarán muchas preocupaciones y enfados.
Bienaventurados los que saben escuchar y callar, porque aprenderán muchas cosas nuevas.
Bienaventurados si apreciáis una sonrisa y no ponéis mala cara ante los acontecimientos,
pues caminaréis por la vertiente feliz de la vida.
Bienaventurados si sois comprensivos y hasta benévolos con los malos gestos de los demás,
os tendrán por tontos, pero ése es el precio de la caridad.
Bienaventurados si pensáis antes de actuar y oráis antes de pensar,
porque os evitaréis muchos errores y tonterías.
Bienaventurados su sabéis callar y sonreír, auque os contradigan y os molesten,
porque el Evangelio ha prendido en vuestro corazón.

Y, sobre todo, bienaventurados si reconocéis en todos al Señor.
Porque irradiaréis luz, bondad y alegría.
Joseph Folliet.


O R A C I Ó N
La palabra DICHOSOS, descubre un componente fundamental:
La fiesta, la alegría del Reino.
Podríamos pensar que Jesús afirma:
¡cuánto más felices seríais si no necesitarais tantas cosas!
¡Cuánto más felices seríais si vuestro corazón no fuera violento!
¡Cuánto más felices seríais si vuestro corazón fuera transparente!
¡Cuánto más felices seríais si fueseis sembradores de paz!
¡Cuánto más felices seríais si trabajarais por un mundo justo!
Y si os persiguen y tenéis que sufrir por todo eso,
¡más felices todavía!
José Enrique Galarreta